viernes, 29 de mayo de 2009

Tres años


No sigas mirandome así, porque no voy a responder si te tomo de los brazos y te como a besos y después te suelto y te dejo caer como una hoja que no sirve. Tampoco te acerques tanto, como buscando mi aroma para guardalo contigo, porque ya no huelo a nada. O al menos, no quiero oler para ti. Ni menos me digas que estás feliz, porque no te creo nada. Nada de nada.


Estoy enojado, molesto y la manzana verde que muerdo con rabia, mientras me miras "haciéndote las uñas", tiene sabor amargo. Te portaste como una bataclana anoche y ahora tienes el descaro de decir que no fue tu culpa, que el coqueteo con el flacuchento de ojos claros fue "socializar", que los tequilas margarita te "ponen así" y que en verdad tu eres una "santa", que sólo se convierte en "diabla" cuando baila. No me vengas con esas, a mí no, bonita. A mi no.

Tengo la cara, no las ganas de ser el huevón que tú crees que soy.

Tu sonrisa de caricatura dominguera me tiene harto. Esa desfachatez con la que actúas como puta y lo cara de raja que eres para hacerte la tonta, ya no tienen límite. Vienes y me abrazas y me miras con cara de "yo no hice nada" y sabes que por dentro te morías de ganas de que el flacuchento te sacara de esa fiesta, donde todas tus amigas se portaron aún más putas que tú y se fueron a todo lo que da por la costanera norte, toqueteándose como quinceañeros, mientras yo como santo huevón le preguntaba a todo el mundo si habían visto a mi "polola".

¡Polola!, ¡qué polola! si lo que eres es una puta.Te olvidaste de mí y de nuestra relación. Eres ahora una verdadera dueña de la noche y de todas las noches. La que se viste de fiesta y se produce como si fuera la gran actriz que va a salir a escena.

Esos calzones tipo pantaletas y ese vestido ceñido como la piel de una serpiente (ojo, que como tal tienes la lengua, ten cuidado si te muerdes, porque seguro te envenenas, "bonita"); ese color rojo en la boca que hace ver aún más grandes tus gruesos y carnosos labios, todas esas cosas te convierten en mi (ahora) "puta favorita". Y ese pelo, tu pelo, que era mi pelo, que ahora es el pelo de todas esas manos que te rozaron en la fiesta de anoche. ¿Estás convertida en una cualquiera lo sabías?. ¿Te alcanzaste a dar cuenta?. ¿O me vas decir que también es culpa del tequila margarita?. ¿Te enojarías si te pregunto "cuánto" por una noche?. ¿Será muy descarado o es lo mínimo que te mereces por ser tan arrogante, tan olvidadiza y tan inconsecuente?. ¿Será mucho recordarte que dijiste que me admiradas, justo después de decir "te amo". ¿Era mentira, verdad?. Sí, claro. Y yo el tontorrón te creí, porque minas como tú no mienten. Jajajaja, claro, en las pelis que veíamos los sábados echados en mi cama, evitando el tedio de tener que discutir si íbamos a comer o a bailar.

La Manu me dijo que Octavio te había visto detrás de la terracita, esa misma que cuando cumplimos 2 años y medio usaste de escenario para pedirme que me quedara contigo para siempre, y ahora te sacas los calzones y bailas arriba de la mesa como una loca, enferma de borracha gritando frases incoherentes de las que sólo se entendía "me va a matar, porque a éste, también me lo cagué", pero yo no le creí a la Manu, le dije que estaba loca, que tú, la María Franscisca, "mi Panchita", no hacías esas cosas, porque tú eres lo menos vistosa que hay.

Y ahí quedé como el santo huevón, porque la Manu se cagó de la risa y dijo que en verdad yo era el más ingenuo del grupo, por no haberme dado cuenta de que "eras como eras".

Tu amiga, Panchita, la Manu, la que te cubría la espaldas, tu amiga del alma. Sí, ella. Ella me lo contó todo. La que en el Cuzco me dijo que el tipo colorín cara de imbécil era un propasado y que tú te arrancaste, esa misma Manu me abrió los ojos como una botella de vino y el bop! se escuchó hasta en Australia. ¿Cómo pudiste engañarme de esa forma?. ¿Cómo pudiste ser tan canalla?.

A ratos, pienso que en verdad no tienes la culpa. Naciste así de bonita (o de rica como dicen en el grupo) y tus ojos enigmáticos y sonrientes -porque te ríes hasta con los ojos- son un don que tienes, pero que lamentablemente no sabes administrar. Tienes una imagen de ser una canchera y ganadora y me doy cuenta que te quedas sólo en eso, porque de mejorar, ni hablar. No quieres que nada varíe en tu mundo, menos en tu cabeza. Estabas conmigo -según tu propia confesión- porque soy el único huevón inteligente que "conecta" contigo. ¿Conexión?. ¿O interés Panchita?. Si no sabías ni hacer las cosas bien... No quiero pensar que son los demás, si tu eres tan espectacular. ¿Serán tan o más huevones que yo ante tus ojos?.

Panchita, mi Panchita. Te amo tanto, que hasta me duele decirlo, porque en verdad después de esto hasta te odio. Sí y aunque suene a despecho, me importa un rábano. Te pasaste para ser vaca conmigo, con la Manu y con todos. Porque si me lo hiciste a mí, seguro habrá otros. Y esos otros como yo, tarde se dieron cuenta de como eres realmente.

Te decía que no te culpo, porque tu personalidad es abrumadora. Desconcertante. Tu pelo es adorable y tus ojos una sonrisa permanente. Nunca vi a nadie sonreír al mirarme a los ojos, como haces tú, cada vez que te encuentras conmigo. Tienes una cosa mágica, enigmática y especial que llevas, yo creo, en la sangre y eso no se te va quitar. No, señor. No dejarás de ser como eres, porque te encanta ser como eres. Sólo aprovechas el rédito que algo te pueda otorgar, mientras uno como santo huevón se queda aquí quieriendote como el cabro huacho que nunca tuvo papá. Porque así mismo es la sensación. A ti no te importa nada y creo que hasta ni te das cuenta. Y eso es lo peor. Sigues caminando, vacía, hacia un punto sin rumbo.

Cuando la fiesta estaba en lo mejor, ya habían servido el cebiche y todos iban en el tercer o cuarto ron, tú decidiste ir al baño y me dijiste que estabas contenta de todo lo que nos estaba pasando. Y con esa frase en mi mente tomé una gyosa de pollo que estaba fría y desabrida. Mal augurio para el pololo de una mina como tú. Dos empanaditas y un vodka, para disimular, mientras todos me felicitaban por la fiesta-sopresa que te di para el cumpleaños. Yo también aprendí a socializar y me reí, porque la Piru mostraba las fotos de todos eufóricos en su celular. Y de ti no hubo ni rastro. Tomé mi vaso y me puse a caminar como si estuviera pasándolo bomba nuclear (como dice Pedro Piedra), pero no era así, la bomba me estalló en la cara, gracias a ti.

Puta. Eres una grandísima puta María Francisca López Gailartt. Eres una mujer de la noche que se disfraza de gran mujer y que no sabe que la vida es un poco más que light, pero no. Sigue fumándote ese cigarro, que es también como tú y toda tu vida. Light, como nunca imaginé que pudieras ser. Yo te seguiré escribiendo, mientras te revuelcas en nuestra cama, creyendo que aún no llego de la universidad y no he encontrado tu notebook abierto, con las fotos que te tomo tu amiga Pilar, pensando que jamás yo las iba a encontrar. ¿Cómo es la vida ah?. Si hasta se te olvidó que me regalaste para San Valentín la llave de tu departamento. Dime que te acuerdas, para no parecer tan huevón, ¿ya?.

Desde aquí escucho como gimes y seguro le haces crees a ese imbécil que disfrutas. Seguro, una más de tus tantas mentiras. Ah, una cosa. No te molestes, yo cierro lo puerta por fuera, no vaya a ser que pienses que puedo venir a verte, de sorpresa, con un ramo de flores blancas (como tanto te gustan) para decirte "bonita, felices tres años, te amo a rabiar", como estúpidamente hice, porque eso no pasa, ni va a pasar.

Si suena el timbre hazte la sorda. Seguro, ese papel te quedará muy bien. Ya que fuiste tan ciega para perderte a alguien que te amaba con su vida y que ahora camina en puntas de pies, entre medio de tus sostenes y la camiseta sin marca de él, para que puedas disfrutar de lo que tanto te gusta: que te digan que eres única.

Sólo pienso: gracias a Dios.

Por BZ