viernes, 18 de abril de 2008

Carta de Clarita

Hola. Soy yo. Estoy sentada frente a una página que no es mía, pero que, sé ,protagonizo desde hace un tiempo. No hay nadie aquí. Están apagando las luces y mi amigo se fue a fumar un cigarro. Yo hago como que busco algo en google, mientras me lanzo a escribir de una manera casi camuflada. Estoy nerviosa. No quiero que me pillen. Tuve la suerte de encontrarla abierta. Parece que mi amigo iba a comenzar otra historia y llegué yo. Me dijo "estoy escribiendo mi blog" y sentí la tentación de saber en detalle que pasa aquí.
Fueron muchas las ganas. Me leí en cada historia y tengo pánico escénico y orgullo también, de tener un amigo que me percibe perfecto, que sabe todas las cosas que me pasan e incluso cómo voy a reaccionar. Me siento un poco diva en este momento, un poco estrella, un poco rockstar. Aunque ni siquiera soy famosa, no canto ni en la ducha ni hago giras promoviendo discos.
Está sonando el teléfono... Es para él.
Dije que mi amigo está afuera, fumando y que me pidió que dijera que si lo buscaban estaba esperando afuera. ¡Qué bien!. Alcanzo a ver por la ventana que mi amigo se juntó con esa persona y entonces tengo más camino libre. Temo que me pillen, pero me gusta. Me gusta la adrenalina que siento, mientras presiono a toda velocidad las letras que conforman este relato.
Aunque parezca extraño, sentí la necesidad de meterme en esto. De ser parte directa de este blog, que no entiendo bien, porque me leo en él y reconozco que un poco de mi ego quiere escapar, pero no lo dejo. Ya es demasiado.
Mi mundo está plasmado en estas páginas y no sabía que era así , recién lo descubro. Supe por mi amigo que mucha gente lee estas líneas, que incluso hay quienes se preguntan cómo es y dónde está -la ya famosa- Clarita. Y a esas personas les digo aquí estoy. Soy yo. La tonta. La que cree en cosas que nunca pasan o que sólo nosotras las mujeres esperamos que pasen. La misma a la que dejaron con los crespos hechos, bien hechos, como esos que nos hacemos cuando queremos cambiar de look, para vernos distintas, más femeninas, más coquetas; pero que de nada sirven, cuando te quedas esperando y terminas tan lisa como antes de peinarte.
Soy Clarita. Clarita la amiga de este señor que escribe increíble y que me ha puesto en un sitio que a veces quisiera no estar. Ahora sé que cada vez que le cuento algo, él está pensando si encabezará con mis frases un párrafo o lo convertirá en un título. Soy la que cree en el amor así de verdad. De esos que vemos en las películas, o en nuestra infancia, cuando nos gustaba un chiquillo y andábamos medio locas pensando en cualquier cosa que pudiera acercarnos a él. Soy esa que cada viernes piensa que algo va a pasar. La que mira el celular diciendo: sí, ahora me va a llamar. La que llora las penas frente a su amigo, pero nunca dice que está mal. La pro, la nueva mujer, la que la lleva y que en verdad es más cercana a las ilusas, soñadoras e ingenuas, pero que jamás, nunca en la vida, lo va a reconocer.
Hoy no le conté nada. No le dije que tengo la misma rabia de hace algún tiempo. No quise que se entere que me di cuenta de que todos los hombres son iguales. Sí, aunque alguien alegue lo contrario. Después de todo, no porque alguno aún no haga tal cosa, es un hombre diferente. En todos está la potencial sensación de sentirse admirados y queridos por una mujer y con ello, la potencial indecencia de sentirse divos, queridos y mimados. Y esa actitud arrogante y desafiante de hacernos sentir aún más tontas, porque con dos flores, una mirada y un abrazo nos tocaron el corazón.
No tengo mucho tiempo. Quizás pueda escribir algo más, pero no es necesario. Todo queda mejor escrito por mi amigo, sólo quería que supieran que existo, que estoy decidida a hacer las cosas bien y que hoy me quiero sentir contenta, aunque sea sola, escribiendo y sintiendo que si bien no tengo el amor que tanto espero y quiero, tengo un amigo maravilloso que me hace muy feliz.

Lo quiero mucho. Y esta es mi forma de agradecerle: Te pasaste guatón. Te amo amigo!.


Clarita.