<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503</id><updated>2011-11-29T13:23:21.400-08:00</updated><title type='text'>Historias, sólo historias.</title><subtitle type='html'>Toda circunstancia o alcance de nombres puede o no tener relación con la realidad. Lea y déjese llevar...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>57</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1495332543132212281</id><published>2011-11-17T23:12:00.000-08:00</published><updated>2011-11-17T23:12:19.173-08:00</updated><title type='text'>12 mil kilómetros</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Decirte que te quiero sería redundar. Aceptar que no lo haces sería renunciar. Mi relación contigo tiene todo para ser nada y tiene nada para hacerse de todo. No sé como enfrentarte, no sé como hablarte, no sé ni que omitir. Me desestabiliza verte actuar como si sólo existiera tu personaje en esta película y yo fuera el personaje secundario que sólo abre la puerta para que puedas entrar. Creo que no es justo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;No es justo que estemos siempre escuchando los latidos de mi corazón y esperando que el tuyo comience a latir cuando en realidad ni siquiera recibe impulsos de un amor que tiene un sólo sentido: el que yo le pueda dar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;No tengo intenciones de hacerme el valiente, porque me siento más débil que un guerrero sin lanzas y las fuerzas que me quedan apenas alcanzan para decirte que me siento mal. Muy mal. Yo te quiero y tu me quieres de una manera egoista, que sólo entiende de formas que te hacen sentir bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana;"&gt;No se vale. Te juro que no. Somos más que dos personas que quieren estar juntas. Sólo que no podemos ganarle a un orgullo mezquino que sólo nos intenta separar...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1495332543132212281?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1495332543132212281/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1495332543132212281' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1495332543132212281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1495332543132212281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2011/11/12-mil-kilometros.html' title='12 mil kilómetros'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-5270526205945416283</id><published>2011-11-17T23:09:00.001-08:00</published><updated>2011-11-17T23:10:11.624-08:00</updated><title type='text'>Sabías...</title><content type='html'>Se conocieron&amp;nbsp; en una fiesta. El le preguntó si acaso alguien le dijo alguna vez que era "guapa que te cagas" y ella con las mejillas coloradas y su nariz prominente, mirando hacia abajo, contestó que "No, nunca". Y el sonrio como el niño que encuentra la cajita que le faltaba para guardar sus secretos.&amp;nbsp; Le ofreció de su trago y ella bebió dos sorbos, mientras le preguntó cómo se llamaba y cuántos años tenía. Se miraron como encandilados y perplejos sintiendo esa sensación extraña que no tiene mucha explicación, pero que para muchos es amor.&lt;br /&gt;Desde aquella noche nunca más se separaron.&lt;br /&gt;Sintieron que habian encontrado lo que por tanto tiempo buscaron, pero ninguno dijo nada, para no matar la magia y no adelantarse al futuro, que en ese momento era sólo el presente.&lt;br /&gt;El día siguiente a la fiesta él despertó en la cama de ella y se sintió avergonzado, porque se había quedado dormido, al parecer, justo en el momento en que el común de las personas da rienda suelta al deseo, o a alguna cosa parecida que provocan los encuentros furtivos. Y ella quedó medio impresionada. El era bastante especial y justamente todo lo contrario a lo que podría imaginar.&lt;br /&gt;Ella lo miró amablemente y él pregunto a la cara por qué venía del living envuelta con un plumón, si se supone que la idea era estar juntos. Ella le explicó que roncaba más que un lobo en su cueva y tuvo que irse a dormir al living. El se disculpó. Tomó su chaqueta y caminó hacia la puerta pronunciando la típica frase donde se pide el teléfono o algún dato para volver a verse. Ella cortó una boleta y en el reverso anotó: Patricia, 053542341. El dobló el papel y lo metió en su billetera, mientras el le dijo Alejandro, 047658798. Datos que ella anotó medio apurada.&lt;br /&gt;El se fue caminando por Tobosque, fumando el cigarrillo más dulce después de muchos años.&lt;br /&gt;Ella se fue corriendo a la ducha porque tenía un asado.&lt;br /&gt;Los días siguientes, que fueron tres, ninguno de los dos marcó el teléfono del otro y el se decidió a llamarla, porque le había dado tiempo para demostrar algo parecido al interés y se sintió medio triste al comprobar que no, su teléfono no sonaría.&lt;br /&gt;Escuchó&amp;nbsp; una voz alegre que parecía sonreir por escucharlo. Le pidió disculpas por la mala performance del fin de semana y le comentó que esperaba que lo llamara y ella se disculpó argumentando lo mismo. Fue una llamada de cortesía. De cortesía disfrazada, disfrazada de algo parecido a eso que llaman amor. Amor a primera vista...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-5270526205945416283?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/5270526205945416283/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=5270526205945416283' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5270526205945416283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5270526205945416283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2011/11/se-conocieron-en-una-fiesta.html' title='Sabías...'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1507134633280514048</id><published>2011-11-17T23:09:00.000-08:00</published><updated>2011-11-17T23:09:03.312-08:00</updated><title type='text'>Horas</title><content type='html'>Llevo horas pensando como voy a hacer cuando vuelva a tenerte frente a mí. Imagino que voy a temblar como niño, cuando tenía que hablar en público o quizás me ponga a llorar por toda la pena que me provocó tu ausencia.&lt;br /&gt;No sabes lo que ha sido estar sin ti. Ni siquiera podrias imaginarlo.&lt;br /&gt;Tal vez nunca sabrás lo que fue esperarte seis meses.&lt;br /&gt;Nunca contemplarás siquiera lo que fue saber que estabas haciendo lo que siempre quisiste: ser libre. Mis constantes llamados me hicieron saber que era lo que más deseabas.&lt;br /&gt;El tiempo no pasa mientras no estás y me da rabia, de esa rabia fea que le da a la gente porque no obtiene lo que quiere. Yo te quiero a ti y te tengo lejos y parezco egoísta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1507134633280514048?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1507134633280514048/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1507134633280514048' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1507134633280514048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1507134633280514048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2011/11/horas.html' title='Horas'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1836406041285270653</id><published>2010-07-16T23:11:00.000-07:00</published><updated>2011-03-15T13:43:27.180-07:00</updated><title type='text'>no te despediste</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?pid=4476303&amp;amp;op=1&amp;amp;view=all&amp;amp;subj=413895371605&amp;amp;aid=-1&amp;amp;auser=0&amp;amp;oid=413895371605&amp;amp;id=717512715" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img class="img" height="320" onload="var img = this; onloadRegister(function() { adjustImage(img); });" src="http://sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc4/hs059.snc4/35296_415648612715_717512715_4476303_5369184_n.jpg" width="204" /&gt;&lt;/a&gt;El timbre ha sonado dos veces y no entiendo por qué no has abierto la  puerta.  Estoy tirado en la cama, mientras el silencio más fuerte, después de nuestra  tonta pelea.  Te imagino con ganas de hablarme, detrás de la pared que  da al living, mientras tomo Coca Zero&amp;nbsp; y pienso que no estuvimos nada  bien al gritarnos tantas cosas.  Llevamos más de dos semanas de  discusiones y reconciliaciones, que me hacen pensar que vamos a  terminar, o seremos quienes más se conocen en este planeta. Una de esas  dos cosas nos va a pasar. No creo que&amp;nbsp; esto dé para más. Nos  faltamos el respeto y nuestro cordón umbilical se estiró tanto, que ya  tiene fisurasy en cualquier momento nos hará salir disparados muy  lejos del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaste con cara de que algo te había pasado  y cuando te pregunté  qué  había  sido, por la herida que tienes en  en la mano, me dijiste que  nada, que no me “metiera” en tus cosas, porque cuando yo me cortaba con  la máquina de afeitar me hacía el interesante y no te contaba nada. Y pienso  que cada una de esas veces quisiera inventarte que  fue otra mina la que me rasguñó, cuando se enteró que estaba pololeando  contigo;  o que un gato se me tiró encima,  cuando percibió que a los de  su especie los odio con todo el corazón, sólo porque tienen pelos y se  doblan cuando los toman, pero no, no era nada de eso y no te quedaste  tranquila con mi nula explicación, por eso te hiciste la sorda ante mi  interrogatorio.  No quise preguntarte por el retrato que tiraste al  suelo. Siento que ya no quiero preguntarte nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que juegas a “te doy y me das”.  Creo que jugaremos a que me he  ido, a ver si me extrañas un poco y te abrigas, porque de tanto  buscarme puede que te pases de frío. Yo no sé que nos está pasando, pero  la calefacción central parece no funcionar con tu corazón y el mío  tiene la misma temperatura del frigobar,&amp;nbsp;  en este pequeño departamento, que se hace enorme  cada vez que peleamos. Miro el cuadro que pintaste para mí y pareciera  decolorarse ante tanta distancia entre nosotros. No piensas levantarte  para abrir la puerta y yo decido dormir, porque el timbre no se oyó más,  al menos yo no lo oí. Tampoco a ti, lo reconozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra relación no va bien y lo sabes.  Estás detrás de esta puerta,  que cerraste de un golpe cuando sacamos lo peor de nosotros. Sí,  nosotros dos que habíamos jurado a pie juntillas amarnos, pero "dos  personas que se aman no pueden hacerse daño", lo repetimos mil veces y  esta tuvo que ser  la mil una, que nos demostró que en verdad sólo nos  tenemos cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer te enojaste,  porque decidí permanecer en silencio, en vez de  decirte que no me gustaba nada la idea de irnos al sur por quince días,  si sabías perfectamente que mi opción era que fuéramos a Viña&amp;nbsp; y mezclar entre la arena nuestras diferencias y seguir  construyendo los castillos que te empeñas en desarmar. Y me dejaste con  el carmenere en la mano, quebraste una copa y te pusiste a llorar, como  si todo eso solucionara en algo el abismo de chocolates y flores que me  devuelves en cada reconciliación. Y que se apiñan junto a las flechas  que cortas en &lt;i&gt;post it&lt;/i&gt;, para indicarme que después de la puerta  del baño, junto a tu espejo, hay un regalo para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos estamos  distanciando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces creo que no tengo más ganas de seguir intentándolo, sobre todo  cuando cierras la puerta  -como ahora y de un portazo-  separándonos  como si fuéramos dos reos que comparten celda y no se hablan para no  intimidarse, por los crímenes que cometieron. Estás asesinando mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos mal y  pareces no darte cuenta, si hasta tu mamá me comentó que&amp;nbsp; no sabía como te aguantaba. Le dije a la tía que en verdad&amp;nbsp; te quería y me quedó mirando como si el fanático de &lt;i&gt;“Diario  de una pasión”&lt;/i&gt; o  de &lt;i&gt;“Titanic&lt;/i&gt; en realidad fuera yo. Prendí  un pucho para demostrarle que también me quedan algunas reacciones de  hastío, que me he tenido que guardar, porque pienso que podemos hacer  las cosas bien y la tía me miró con cara de "este niño no puede más de  tierno" y me apretó una mejilla haciéndome sentir el tipo más tonto que  pudiera existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se cumplió una semana de nuestra reconciliación pasada.  No  alcanzamos a estar bien y ahora es un recuerdo que te luciste en  el juego de cartas que inventaste con tus amigos, durante el viaje a la  playa, donde todos pensaron que yo te había dejado ganar, pero ese  viernes me encargué de que todos supieran que era verdad, que eres así  de "seca" para jugar y que en astucia, inteligencia y rapidez no te gana  nadie.  Agregué que por eso estábamos juntos y todos se rieron de buena  gana, como viendo a la pareja más perfecta, que en realidad es la más  imperfecta, pero nadie se dio cuenta. La gente ve eso que la refleja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sigo tirado esperando, a que te decidas  hablarme, para al menos reconocer a la cara que nos estamos enfriando y estamos pasando el peor  momento de nuestras vidas, pero nada de eso pasa. Un silencio  insoportable se adueña de todo y empiezo a extrañarte, pero no digo  nada, porque no te mereces que hable.  La culpa la tienen  tus actitudes  de niña mimada y egoísta que  te juegan en contra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras te oigo respirar, ahí, del otro lado, recuerdo cuando fuimos a la casa de la Fran, y tus amigas nos pidieron que les  contáramos como nos conocimos, te pusiste roja y yo dije que había sido  en una micro. Y hubo un silencio escéptico, que oyó la mejor de las  historias que nadie había escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un viernes en la noche y yo  había optado por tomar y no manejar. Tú habías ido a casa de tu  compañera de la universidad y fuimos muy  felices. Cada uno en su mundo, cada uno en su espacio. Sin sospechar si  quiera, que esa misma noche, cuando los vodkas se acabaran y el olor a &lt;i&gt;Lolita  Lempika&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Tomyy Hilfiger&lt;/i&gt; abandonaran nuestros cuerpos, nos   subiríamos en algo más que una micro. Comenzábamos un viaje por la  seducción y el descubrimiento, a través del juego simple y cómplice de  nuestras miradas, en medio de la gente, a las “tantas” de la madrugada y  con el corazón a mil,  como sintiendo que el aire se acababa de tanta  emoción contenida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me despedí de Miguel y pasé a un cajero automático, luego de ver que  no me quedaba efectivo , por  haberlo gastado todo en ese bar de  calle  Constitución, donde terminé usando esa maldita maquinita &lt;i&gt;Redcompra&lt;/i&gt;  , que deberían erradicar. No encontré un taxi y decidí subirme al  Transantiago,  con más alegría que ganas de llegar a mi departamento. No  sospechaba en ese minuto, que luego de cruzar el torniquete vivirìamos  un momento así de  mágico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cuando los astros se alinean en el universo - narrábamos entusiasmados-    formando un carrusel de estrellas, luceros y cometas y el silencioso  estallido de luces sólo es percibido por quienes están bajo esa línea,  de sentimientos creada para dos personas, que se juntan y se encuentran  en el momento preciso ya nada puede cambiar las cosas". Esa noche no hubo discurso más cursi que el nuestro y nos importó un&amp;nbsp; pepino.&amp;nbsp; "La  coincidencia es la culpable de que muchas cosas que estaban  predestinadas a pasar&amp;nbsp; -nos dijo tu amigo Ignacio-&amp;nbsp; terminen ocurriendo  para cerrar el ciclo de dos personas que no estan juntas, pero se  necesitan sin saberlo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no sé qué tan así nos pasa a nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigues detrás de esa pared, con tus calzones blancos y una de mis camisetas, con los brazos  cruzados y un pie pisando  el otro, justo en el empeine. Y veo tu carita  de niña buena inhalando el humo del último &lt;i&gt;Kent 4&lt;/i&gt;, que debes  haber encontrado en los cajones de la cocina. Pienso  ir a hablarte,  pero siempre lo hago y en verdad me cansé de seguir preguntándote que  está pasando. No viniste a buscarme y estamos metidos en un juego que ya  no tiene gracia, porque sabemos el final. O el falso final.  Nos  reconciliaremos y entonces todo volverá al principio. Nada ocurrirá y  volveremos a discutir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el pasillo corre algo parecido a agua. Enciendo la luz y es sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero mirar y cuando lo estoy haciendo sólo escucho que el timbre  sigue sonando y despierto del semisueño y caigo en cuenta de lo que en  verdad nos está pasando. Dos policías de Investigaciones me están  interrogando. Las luces de la ciudad parecieran entrar de lleno a mi  departamento y hay mucha gente, el timbre se quedó pegado en mis oídos y  escucho a la vecina decir que entraste corriendo, semidesnuda, gritando  “lo siento” y un hombre detrás de ti parecía intentar defenderse de los  cortes y puñaladas que le diste.  Dijeron que enloqueciste...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No alcancé a preguntarte por el retrato, pero la vecina le mostró a los  policías un par de fotos donde apareces con la misma persona del cuadro.  Entiendo que no pudiste soportar engañarme y que por eso sentías que lo  nuestro había muerto. Como lo hiciste tú, sin siquiera despedirte. Al  menos, de nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="photo photo_none"&gt;&lt;div class="photo_img"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1836406041285270653?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1836406041285270653/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1836406041285270653' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1836406041285270653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1836406041285270653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2010/07/no-te-despediste.html' title='no te despediste'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4952974539231597947</id><published>2010-05-20T23:30:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T23:30:05.883-07:00</updated><title type='text'>Mi deseo</title><content type='html'>Siempre hay un regreso. Pongo mis manos en el fuego, porque en cada regreso las cosas cambian al extremo de que todo cambia y a todo el mundo le da lo mismo. Menos a mí..&lt;br /&gt;Quisiera decirle adiós a la soledad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4952974539231597947?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4952974539231597947/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4952974539231597947' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4952974539231597947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4952974539231597947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2010/05/mi-deseo.html' title='Mi deseo'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-3838759941459686247</id><published>2010-05-20T22:31:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T22:31:37.116-07:00</updated><title type='text'>"Mis tardes junto a ti.." Cap 4.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S_YapWiiL2I/AAAAAAAAAfQ/cP9ZsqtB9g4/s1600/cap4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S_YapWiiL2I/AAAAAAAAAfQ/cP9ZsqtB9g4/s200/cap4.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;Esta es una historia real. Esta presentada por capítulos, porque es  tan real que no puede resumirse a una nota de facebook...&lt;/i&gt;       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del ascensor pensé decirte que sería un par de años. Tal vez,  cuatro o cinco, a lo más. Traté de buscar en mi cabeza alguna historia  de esas que tu misma me contabas, pero no tenía sentido. Siempre me  dijiste que si no hay algo bueno que decir, mejor callar. Yo tenía cosas  buenas para decirte, pero de verdad a ratos no aguantaba la espera y  menos la impotencia. ¿Sabes? Tengo rabia. Sí, tal cual. Rabia, porque  aunque no soy perro, me dan ganas de morder a todo el mundo. Estoy  irascible. Nunca pensé que esto duraría tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te miro y parece que sólo estuvieras durmiendo, pero después me acuerdo  que con suerte me oyes y si lo haces, ni siquiera contestas. Es una  sensación de mierda que no se la doy  a nadie. No hacía mucho estábamos  aquí mismo, tú dudando de quedarte (como si hubieras podido decidirlo) y  yo diciéndote (más bien, mintiéndote) que “no era nada y que estábamos  esperando unos controles”. No me creíste ni la mitad. Si fueron  precisamente esos días, entre el primer y el segundo derrame, cuando más  recuerdo que te pusiste pesada. Empezaste a decirme que cuidara al  papá, que lo entendiera, que no peleara con mis hermanos y que siguiera  siendo tan listo y decidido. Y yo jamás pensé que decías todo eso,  porque después te ibas a quedar callada, como estás hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras duermes, me escapo a la capilla y me siento en la primera  banca de madera. Un Jesús crucificado me escucha y le digo que ya está  bueno, que nos ayude más, porque yo creo que todo esto va a pasar y me  pongo a pensar en todas las cosas que voy a cambiar y en todas las que  voy a aprender. Me quedo en silencio y una señora reza detrás de mí y  decido salir de ahí. Camino hacia la cafetería, donde hay un calendario  que indica que estamos a 24 de diciembre de 1997. No sé cómo llego tan  rápido la navidad, pero sé que esta nochebuena tengo que volver a verte.  Me junto con el papá y le digo que aprovechemos tu descanso para ti al  hotel a ducharnos, cambiarnos de ropa y volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hotel, me tiro en la cama y cierro los ojos. Oigo al papá decirme  que soy un valiente y que está super orgulloso de mí. Le digo que la  corte, porque no estoy haciendo nada que tú no harías. Y nos apuramos en  salir, para alcanzar a estar contigo en Navidad. Las calles están  vacías y en las ventanas las luces y árboles anuncian una fiesta, que  para nosotros no tiene nada de feliz. Suprimo este pensamiento, pero se  hace aún más fuerte al ver gente corriendo para ganarle a la hora y  llegar a tiempo con el regalo que alguien debe estar esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo en la cara de mi padre una pena inmensa, que no había visto jamás.  Invento alguna frase que no me sale y decido que es mejor no hablar.  Tomamos un taxi y emprendemos camino rumbo a la clínica, cuando nos  damos cuenta que quedan sólo diez minutos para las doce. Nochebuena está  a punto de llegar y estamos atrasados. Eso, no me lo voy a perdonar,  pienso. El señor taxista sucumbe ante nuestros gritos y alcanzamos a  llegar justo antes de las doce a tu habitación. Se oye una música, algo  así como villancicos por los parlantes de la habitación y ya ha nacido  Jesús. El regalo que mi papá te traía para darte yace en el suelo y sus  manos cubren su cara. Su llanto me impacta y tiendo a abrazarlo. Un  silencio inunda tu habitación, que sólo conoce del beep de esa máquina  que tiene un corazón verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si tuvimos alguna navidad triste, pero esta es la más. Estamos  los tres en tu habitación y te tomamos cada uno una mano y la pena es  tan grande que la escena no da para más. Pienso en tantas cosas y decido  no quejarme, ni hablarte, ni acercarme. El papá se sienta. Tú pareces  dormida y yo tiemblo de miedo, porque nada nos dice qué va a pasar. De  pronto, como un verdadero milagro de navidad, uno de tus dedos de la  mano derecha se mueve, como dando golpes contra la cama y el papá y yo  nos quedamos mirando impactados de algo que estábamos esperando. Has  movido un dedo y gritamos. ¡Sí!. ¡Eso! ¡Sigue!. Y tu mano, aunque  escasamente, separa los dedos y se arrastra muy lento junto a tu pierna.  Nos quedamos mudos y saltando de alegría, porque empiezas a reaccionar.  El papá da la lata con que esto es un milagro y yo le pido que se  calle, para que sigas moviendo todo lo que quieras mover. No logramos  mucho, pero vemos que reaccionas ante un golpecito y si te hablamos tus  párpados parecieran moverse. Nunca tuve tanta alegría en un segundo,  como esa noche de hospital. Nunca sentí que volvías a mí, como en ese  instante pequeño en que te volví a sentir, mamá. Me paré detrás de la  puerta y mi respiración empañó el vidrio. Sentí alivio y escalofríos. El  papá cayó en el sillón y se puso a rezar. Yo volví a los cinco años y  me puse a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana en que estaba enfermo no me dejaste salir. Me diste un   beso y me dijiste que irías a comprar remedios, porque querías que  estuviera bien y que me tenía que mejorar. Yo dije sí y partiste, pero  debo haber estado durmiendo, porque cuando desperté te comencé a llamar y  no estabas. Desperté de un sobresalto y al mirar por la ventana ibas  saliendo de la casa y yo golpeaba el vidrio con mi mano y no me  escuchabas. Y me puse a llorar, hasta volverme a dormir. Y una pena y  una sensación de abandono me dejaron una huella, que cuando lloro  vuelven a aflorar. No te culpo, mamá. Sólo que esas lágrimas de alegría  me llenaron de recuerdos y de nostalgia. De anhelos y frustraciones. ¿Si  tardaste un mes en mover un par de dedos, cuánto más iba a pasar para  que volvieras a caminar?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tanta emoción, con el papá fuimos a tomarnos un café y yo  salí a fumar. El papá lo dejó una semana después de que entraste a la  clínica y yo no pude hacerlo. Incluso empecé a fumar más. Tu ausencia  hizo que nuestra relación mejorara y ahora yo podía decirle lo que  quisiera, porque no podíamos ponernos a discutir. Lo entendió perfecto y  me sentí más grande. Caminé por largo rato esa noche de navidad. Llegué  a pensar que tal vez dejaba periodismo y  me cambiaba a medicina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el papá conversamos toda la noche y nos pilló la madrugada  intentando sonreír, porque al menos las cosas empezaban a cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá, cuando entré a tu habitación te estaban sentando en una  silla de ruedas y tu mirada estaba perdida.  Tu cara me decía algo así  como “no me mires, no me hables, no estés aquí”. Y podía yo mismo  completar, con mi cara, tus ganas de que no tuvieras que estar pasando  por esto. Yo sé que a ti te duele más que a mí. Con los años aprendería  por qué tenías razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El kinesiólogo era un tipo alto. Su actitud era amable y noté  compasión al ver mi asombro, por tener que sujetar tu cuello, para que  no se cayera hacia ningún lado. “Con el tiempo la movilidad se recupera,  pero esto lleva tiempo”. Tiempo. Esa palabra la hicimos nuestra y  terminamos aceptándola. El tiempo se hizo parte de nuestras vidas y  hasta hoy me pregunto cuánto tiempo. No es fácil una tarde cualquiera de  diciembre, a los 20 años tener que ver a la mujer que uno más quiere  sentada en una silla de ruedas, mirando a la nada y esperando, sin  decirlo, todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios ejercicios, nos indicaron al papá y a mí que  debíamos sacarte de la cama y empezar a ampliar tu mundo. Además de  hablarte, ahora debíamos hacer que todo pareciera normal. Claro, como si  fuera tan fácil. Como si lo más normal fuera tener que empujar una  silla y hacer como que la vida es grandiosa y alegre. Las manillas son  grandes y al menos logran resistir el impulso que hago para hacerla  avanzar. Tu mano izquierda, al igual que todo ese lado de tu cuerpo, cae  hacia un lado e intento bruscamente corregir tu postura. El “kine” al  verme, se apura en tomarme los brazos y enseñarme a poner tu cuerpo  dentro de esa silla que quisiera no mirar, sentir, ni oír. Sus ruedas de  goma hacen un ruido espantoso sobre el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras avanzamos por los pasillos de la clínica, una señora  junto a su madre anciana nos miran con compasión. Yo no hago ningún  gesto y me mantengo impertérrito, mientras la vida avanza delante de  nosotros, como avanzaba cuando yo tenía unos quince y te decía desde la  puerta de mi pieza, sentado en la silla de mi escritorio, que estaba en  una silla de ruedas y aprendería a caminar. Mala broma hecha carne y  recuerdos alegres de realidades tristes. Estoy seguro de que si hubieras  tenido más voz, que ese sonido gutural ronco y lejano, me habrías dicho  que no debí jamás hacerme el chistoso con esas cosas, ni siquiera  diciendo que estaba actuando, porque quería ser actor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá tenías tanta razón. No sólo sobre eso, sino en todo. Claro,  tienen que pasar estas cosas para que uno tontorronamente se de cuenta,  pero no me victimizo. Han pasado los días y hemos desarrollado una  capacidad increíble de fiato y cercanía, que por suerte los dos derrames  cerebrales no lograron amainar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papá me espera sentado en un escaño y tú y yo avanzamos por el  caminito, de esa especie de jardín, que tiene árboles y pasto a los  costados. Yo sé que él no dice nada, porque si hablara podría romper en  llanto y no quiere parecer el hijo de estas personas, que en verdad son  su esposa y su hijo. Yo me hago el grande y le digo “Ya, ya, ya Papá,  ayúdame que tenemos ponerle los frenos a la silla, para que la mamá no  se vaya a caer”. Y sigue en silencio. Y tu miras hacia arriba, como  buscando una luna que a las tres de la tarde no imaginaría aparecer. Y  yo trago saliva, mientras me siento un tonto, porque no sé que hacer, ni  qué decir, ni como actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haces gestos con la mano que te queda activa y parece que tienes  frío. Siento que me he convertido en un experto en las adivinanzas y no  es eso. El nudo de las mangas de mi sweater, que te puse en la espalda,  te la oprime y quieres que te arregle la postura. Te tomo de los hombros  y sonríes como niña y yo en vez de sentirme alegre siento más pena que  cuando tengo pena. ¿Cómo es que ahora estás ahí sentada?. ¿Por qué  pareciera que no tienes nada?. Si en realidad no puedes caminar y  estamos hace más de un mes en medio de un mundo que parecía lejano y  destinado a otras personas?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando son casi las siete, una leve brisa mueve las ramas de los  árboles y no digo nada. Le hago un gesto al papá y nos vamos de vuelta  al tercer piso, porque seguir ahí no tiene sentido. Ya has tomado aire,  te hemos hablado, me he hecho el payaso y aunque pareciera que no sirve  de nada, sé que en algún lugar de tu vida todas estas cosas van forjando  el futuro que nos espera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-3838759941459686247?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/3838759941459686247/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=3838759941459686247' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3838759941459686247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3838759941459686247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2010/05/mis-tardes-junto-ti-cap-4.html' title='&quot;Mis tardes junto a ti..&quot; Cap 4.'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S_YapWiiL2I/AAAAAAAAAfQ/cP9ZsqtB9g4/s72-c/cap4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8914605453134428177</id><published>2010-03-23T20:06:00.000-07:00</published><updated>2010-03-23T20:06:43.030-07:00</updated><title type='text'>2010</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S6mBozWdXuI/AAAAAAAAAfI/xGjp_h7JqAM/s1600-h/chile3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S6mBozWdXuI/AAAAAAAAAfI/xGjp_h7JqAM/s320/chile3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El tiempo ha pasado demasiado rápido.&lt;br /&gt;Querido blog estoy en deuda contigo.&lt;br /&gt;No tengo excusas. Hubo un terremoto entre medio y muchas cosas más.&lt;br /&gt;Por ahora, sólo diré que mientras más deseamos algo más rápido hacemos que ocurra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8914605453134428177?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8914605453134428177/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8914605453134428177' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8914605453134428177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8914605453134428177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2010/03/2010.html' title='2010'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/S6mBozWdXuI/AAAAAAAAAfI/xGjp_h7JqAM/s72-c/chile3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4057042277425614047</id><published>2009-12-03T08:27:00.000-08:00</published><updated>2009-12-03T08:27:54.735-08:00</updated><title type='text'>Adiós en París</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SxfmmDSjS6I/AAAAAAAAAfA/C_Ln7Ag1bt8/s1600-h/eiffel.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" er="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SxfmmDSjS6I/AAAAAAAAAfA/C_Ln7Ag1bt8/s320/eiffel.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;La habitación que le asignaron, en el moderno hotel de París le recuerda a su casa. Las lámparas de papel parecieran creación de su madre. Camina lento y desconfiado hacia la cama. Azules y violetas, reflejos de luz&amp;nbsp; se cuelan ante sus ojos. Su imagen distorsionada, en&amp;nbsp;sombra sobre la alfombra, no alcanza a fundirse con&amp;nbsp;el cansancio. &amp;nbsp;La tarde cayó de pronto y no alcanzó a divisar la Torre Eiffel. Fingió no importarle y comenzó a sacar una a una las prendas, que forman el exclusivo uniforme, que estrenará en la exposición. Chaqueta de tweed y pantalones marengo.Una gran insignia de agente internacional. Su carrera como representante diplomático, para la Convención Anual,&amp;nbsp;lo hace sentirse privilegiado. Los años pasaron todos juntos y sumó 26 en un abrir de ojos. Aún le parece estar estudiando ciencias políticas y oír&amp;nbsp;orgullosa a su madre&amp;nbsp;jactanciosa por tener&amp;nbsp;un hijo tan inteligente y estudioso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Ramiro Mendoza Salas no es el típico muchacho que se&amp;nbsp;soprende con cualquier cosa. Desde pequeño pasó horas estudiando los sucesos más importantes y recordando cada día y cada fecha, como las tablas de multiplicar. Las tardes de juegos, que vivían sus amigos, eran para él jornadas extensas de estudio y lecciones de piano. Charlas sobre España, Escocia y Gibraltar, al calor de la chimenea, en pleno invierno; las Guerras&amp;nbsp;Púnicas, el Desembarco de Normandía y la Segunda Guerra&amp;nbsp;Mundial, al borde de la piscina, con sonidos de piqueros y bombitas de agua, de sus primos, de fondo. Su deseo por aprender y el anhelo de sus padres por verlo realizado como el mejor Agente Diplomático le pasaban la cuenta. No estaba en los libros las sensaciones de frío, que sintió al llegar a Francia y ningún manual le anticipó que, aunque todo pareciera inmenso, nadie estaría ahí para menguar tanto vacío. Mucho menos contenerlo. Ni pensar en un abrazo. La adultez lo soprendió a solas en un moderno hotel europeo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Se lanzó sobre la cama y cerró los ojos en un solo acto. Sintió el frío colarse entre las cortinas y decidió no considerarlo, pese a que su cuerpo estaba temblando. El temor a lo desconocido y el desafío de demostrar lo aprendido se tornaban una partida que creía saber jugar. El reloj marcó las once y media&amp;nbsp; y notó que se había quedado dormido sobre la cama. Se levantó un poco asustado y se metió a la ducha para dejar atrás la melancolía de una despedida. Sus padres en el aeropuerto, sus hermanos batiendo pañuelos. Abuelos y primos, silentes. Desarraigo negro, que ni el agua conseguía aclarar. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Sólo su mente lo estaba, mientras sentía el agua caliente quemar sus piernas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;El sonido del agua le recordaba los veranos en Chillán. Las termas y los paseos por la montaña. Sus padres sonrientes y las conversaciones familiares, donde todo se llamaba como él. Ramiro el que lee, el que escucha, el que sabe, el que aprende, el que se lucirá y el que demostrará. El que ahora&amp;nbsp;siente el peso de una vida de logros, esfuerzos y superación. Soledad y silencio. Disimulo y&amp;nbsp; nostalgia. En la universidad los cursos no incluían manejo de conflicto emocional, ni racional, ni afectivo, ni situacional. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;En el equipo de música suena una canción en español, que no escuchaba hacía años. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Se ató el cinturón de la bata de toalla, que tenía escrito &lt;em&gt;Park Lane París&lt;/em&gt; en letras azules y que le daba el calor que creía perdido. Se sentó en la cama y revisó uno a uno los papers de la presentación, que al día siguiente utilizaría ante la Convención, como representante de la Comisión de Estudios Políticos Internacionales para Latinoamérica. Le pareció una estupidez. Lanzó la carpeta y por el suelo se desparraamó un centenar de hojas que no quiso leer. Abrió el frigobar y sacó una pequeña botella de whisky, que&amp;nbsp;dejó caer&amp;nbsp;en un gordo vaso de cristal. Dió un sorbo pequeño y sintió el ardor del licor quemante en su garganta. Se sintió aliviado. El frío había pasado y el desgano dio paso a&amp;nbsp;la nostalgia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Quería llamar por teléfono y decirle a Martín, su compañero de biblioteca desde la niñez, que esa noche debían estudiar y&amp;nbsp;que&amp;nbsp;lo esperaría&amp;nbsp;en casa. Aunque a poco andar terminaran jugando a los almohadazos o viendo alguna película de terror y asustándose con la sangre de asesinatos siniestros. Nada de eso había. Las cortinas seguían su baile, al ritmo del viento, que se hacía notar aún a esa hora de la noche. Un silencio potente y desgarrador lo llevó hasta mampara del Club de Campo, donde todos los niños, de unos 12 o 13 años corrían y saltaban dejando escapar esa adolescencia, que a Ramiro lo mantenía estudiando, practicando, leyendo, memorizando, aprendiendo. Nunca disfrutando. Eso era. Ni una sola vez sintió que estaba disfrutando eso que tanto parecía gustarle "a los demás". A su madre, que hacia increíbles esfuerzos por otorgarle una vida perfecta. A su padre, que se enorgullecía en los cumpleaños, llamándole "campeón, mi campeón". Esa noche sufrió en carne propia, su personal y más profunda derrota interior.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Una sensación de angustia no lo dejaba en paz y la ansiedad de la exposición del día siguiente lo hacían divagar. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;, sans-serif;"&gt;Ramiro sintió el éxito ebullendo a borbotones a su alrededor. La magia de cumplir muchos sueños y la emoción al recordar a su madre, por estar donde estaba, lo asfixiaba. Sin embargo, en ese moderno cuarto de hotel vio también pasar la angustia, que tenía guardada&amp;nbsp; hacía muchos años. Los miles de conocimientos que tenía albergados, le parecían nada. O sí, sólo una cosa: &amp;nbsp;los elogios de quienes veían en él la proyección de deseos incompletos. Pensó en sí mismo como un ser elaborado a pulso, a contrapelo y contra sus propias decisiones personales. Se sintió un hombre lleno de logros, pero&amp;nbsp;ajenos . Un ser mecanizado que había utilizado completamente su memoria, para no defraudar. En su mente un mundo blanco, lleno de formas y sonidos no lograban expandirse y chocaban con datos, fechas, momentos y racionalidades que quería, al menos ese instante, embriagar y olvidar, pero no pudo esa&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;a, ni ninguna noche de las que permaneció en París. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;Los aplausos del auditorio general, donde está parado, al día siguiente,&amp;nbsp;&amp;nbsp;frente a cientos de personas, retumban en sus oídos como balazos rápidos que destruyen su ánimo. Termina la alocución y se pierde entre la gente. Al bajar las escaleras corre sin rumbo y se desata la fina corbata y la tira lejos, bien lejos, donde no pueda seguir ahogándolo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;Ramiro siente que está haciendo precisamente todo lo que no quiere. Repasa en su mente, sentado en un escaño de una vieja plaza parisina, las fotos de los diarios cuando se tituló en la universidad y obtuvo el premio máximo; la distinción del ministerio del exterior y los flashes cegando sus ojos; a su madre contestando el teléfono y todo lo que ha ha vivido desde que se transformó en el hombre exitoso que sin saber exactamente por qué, ya no quiere seguir siendo. Se tapa la cara con las manos y siente su respiración y las lágrimas de impotencia y rabia contenida por años. Como una olla a presión que ebulle a mil grados celcius y no puede sacarse la tapa, porque existe un seguro que impide que eso ocurra. Así se siente Ramiro Mendoza sentado en una plaza de París, donde piensa dejar todo atrás y escapar lejos. Pero no sabe dónde. Ni cómo. Menos cuándo. Su cabeza cae hacia atrás y&amp;nbsp;por unos segundos deja&amp;nbsp;de respirar. Un sueño profundo lo&amp;nbsp;inunda y no sabe si quiera&amp;nbsp;qué hora es. Un instante después decide perderse entre la gente, camina por la Rue Mazarine, que desemboca justo a un costado del río Sena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;Una semana después, nadie&amp;nbsp;llega a esperar el avión que trae a Santiago de Chile los restos de Ramiro Mendoza Salas. La delegación diplomática que realiza los trámites de expatriación decide no hablar con la prensa. Su madre se esconde detrás de unos inmensos anteojos negros y agacha la cabeza cuando un periodista alerta de su presencia. Una multitud facilita su camino y se sube al auto intentando pasar desapercibida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;Su padre recibe la noticia en una reunión de delegados deportivos en Buenos Aires y sus hermanos discuten acerca de quién debería hablar a nombre de la familia. En casa de sus abuelos reina el silencio. Jaime y Cristóbal, primos de Ramiro parecen no inmutarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;Martín, el viejo amigo de estudios de Ramiro no entiende dónde quedó la algarabía, el orgullo y la desesperación de antes. Mira una vieja foto, que tomó en la cordillera donde se ve a Ramiro mirar desde lo alto&amp;nbsp;y comprende que recién ahora su amigo será feliz. Sin tantos abrazos fríos y falsas sonrisas, simplemente siendo libre como alguna vez quiso ser.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="color: #999999; font-family: Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por BZ&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4057042277425614047?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4057042277425614047/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4057042277425614047' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4057042277425614047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4057042277425614047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/12/adios-en-paris.html' title='Adiós en París'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SxfmmDSjS6I/AAAAAAAAAfA/C_Ln7Ag1bt8/s72-c/eiffel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-5397162046997600006</id><published>2009-11-03T10:18:00.000-08:00</published><updated>2009-11-04T12:39:24.714-08:00</updated><title type='text'>Mis tardes junto a ti (Cap.3)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SvHmbF_GNQI/AAAAAAAAAew/B_2Dd0ujjl4/s1600-h/bici1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 321px; DISPLAY: block; HEIGHT: 139px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5400350781331617026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SvHmbF_GNQI/AAAAAAAAAew/B_2Dd0ujjl4/s320/bici1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La persona que te vino a ver parece que trabaja en una organización religiosa. Vestía un traje gris, con una falda que parecía de rock and roll de los sesenta y tenía colgada una cruz en el pecho. Dijo buenas tardes en un tono casi sepulcral y te tomó de las manos, mientras repetía un padre nuestro. Yo me sentí sobrando, por lo que me puse a rezar con ella, pensando como me enseñaron en la capilla San José, que cuando dos o más se reúnen en nombre de Dios el poder de la oración se hace más fuerte. Y estuvimos así, con los ojos cerrados por largo rato.&lt;br /&gt;Yo hablé para mí, en silencio. Dije que ya estaba bueno de clínicas, exámenes, visitas, silencios, ejercicios, sondas, alimentación especial, actitud de espera y resignación. Le dije a Dios que nos echara una ayudadita más fuerte de lo normal, para que nos pudiéramos ir pronto. No sé si me escuchó, pero yo juraría que moviste un dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la persona se fue volví a sentarme en mi sillón y pensé en las tantas horas que hemos pasado. En cómo, de un segundo a otro, todo se puede trastocar de tal forma que ya nada sea ni siquiera parecido a como fue y en lo mucho que hay reflexionar acerca del por qué de las cosas. Si venía a 120 kilómetros por hora en la vida, te puedo asegurar que los días contigo ahí, en esa inmensa habitación, fueron un freno de mano y una chantada en seco que nunca en la vida voy a olvidar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Traté de no inundarme de cosas negativas y te empecé a contar que ese año, 1985, yo había sido un niño más feliz que otros, porque no podía creer que hubieran sacado mi carta, de entre medio de miles, provenientes de todo Chile y que me hubieran asignado a mi la “bici” que estaba tan de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta la hicimos con mi hermana. Era de cartulina, que nos había sobrado de un trabajo del colegio y la recortamos de forma que pareciera un volantín. Le puse mi nombre bien grande y me olvidé durante varios días de que estaba participando en “Cachureos”, el programa que entretenía nuestros domingos al mediodía, durante la década de los ochenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno es niño no piensa en nada más que los actos concretos. Yo no sabía de procesos, situaciones o elementos confluyentes para que algo ocurriera. Yo sabía que mi carta tenía que ser elegida y que me ganaría una bicicleta y sería la envidia de todos mis amigos, porque además se oiría en televisión que la “ultra moderna” Oxford era de un niño que escribía de Punta Arenas. Y así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de octubre, casi más de un mes después, o tal vez más, de que dijeron que el ganador era yo, me lo pasé preguntando a cada rato por teléfono, a la oficina de correos, si había llegado “una bicicleta desde Santiago, que me había ganado en mi programa favorito”. Como siempre, la persona que atendía el teléfono terminó por reconocerme y decir: “ah, sí, el niño que se ganó la bicicleta en “Cachureos”, no aún no ha llegado. Yo me quedaba muy triste, porque pensaba que era mentira. Hasta que un día el cartero, sí, el señor que siempre llevó la correspondencia a mi casa y tú le dabas 100 pesos dijo que esperara que esta vez traía una “carta” grande, así que ven ayúdame. Salí hasta el jardín y la camioneta de Correos de Chile tenía abierta las puertas traseras. Ahí, el cartero, extrañamente nos entregó a mi hermano y a mí dos enormes bultos de cartón corrugado, que pesaban un poco más que yo en esos años. No entendía muy bien cómo una bicicleta cabía dentro de dos bultos, pero no cuestioné nada y me puse a romper el envoltorio hasta que apareció un pedazo metálico, un manubrio recubierto y unas ruedas. Yo estaba en éxtasis. Venía además una carta que abrí en menos de dos segundos y decía: “Felicitaciones, eres un ganador de “Cachureos”. Y más abajo, con algo así como tinta el nombre de Marcelo, el animador, con la fecha y el año. Me puse serio y te comenté que Marcelo no era tan cariñoso como en la tele y que me parecía súper raro que no dijera nada más. No sé, vivimos tan lejos “poh mamá, cómo no va a decir gracias por escribir de un lugar tan apartado, o que pase el frío y puedas hacer deporte o qué se yo”. Claro, tú, siempre tan linda, no quisiste decirme nada y yo estaba tan emocionado, que de tanto apretar la carta la tinta del nombre se chorreó un poco y me manché las manos. No podías romper la ilusión y contarme que yo era “uno más” los niños que en todo Chile eran saludados por el “archi-conocido” animador. Pamplinas. La magia de la televisión, lentamente se iba deshaciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero fue un pelo de la cola. Con mi hermano armamos la bicicleta en un dos por tres y como era costumbre nos pusimos a pelear por quién se subiría primero para ir a dar una vuelta a la manzana. Él alegaba que me había ayudado a armarla y yo que era el dueño por haber mandado la carta. En un acto que sólo hoy entendí, nos dijiste que no peleáramos, que la bici era de los dos y que yo no debía ser egoísta, pero para mí la bici era mía. Mi hermano se sentía dueño, porque astutamente logró abrir, cerrar, destornillar y atornillar unos pernos que a mi me costó varios minutos poner en su lugar. Al final no fue problema. Dejé que mi hermano fuera a dar una vuelta, luego de ganarme el cachipún. Cuando fue mi turno de usarla, noté que me quedaba un poco grande. Mi hermano se las había ingeniado para que yo usara su bicicleta y él la nueva joyita que sólo yo tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No logro hacerte reír, pero el doctor dijo que mis diálogos te mantienen atenta. No es fácil hablarle a alguien a quien sólo se oye respirar, pero te dije que no quiero pasar mucho tiempo acá, por lo que no queda otra forma. Mis historias van siendo cada vez menos y te miro como esperando que te levantes y me digas “ya, córtala con tus historias”, o alguna cosa así, pero nada. Duermes que da envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un kinesiólogo está mirándote por la ventanilla de la habitación. Baja la vista y presumo que compara tu nombre con el de la ficha que trae en sus manos. Entra con curiosidad y me mira como no entendiendo qué hago al lado de tu cama y le explico que estás en coma y que no me moveré de ahí hasta que despiertes. Se ríe compasivamente y me explica que debe tomarte en brazos para ver la postura de tu cuerpo. Me da a elegir si espero afuera o me quedo y no le contesto, cuando estoy ayudándole a examinarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus manos están pesadas como bolsas de agua y tu cuerpo no será movido “hasta que despierte”, dijo enfático. Ya estaba pensando como iba a hacer para mover a alguien que no respondía. Terminó de escribir unas cosas y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta habitación entra más gente que al Banco del Estado y me parece que la circulación de energías es altísima. Me he puesto hasta esotérico en mi afán de encontrar la forma de hacerte despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi papá viene entrando. Me comenta que faltan pocos días para navidad y que si quiero me voy un rato a descansar, porque él quiere quedarse. Por ningún motivo, le digo, aquí estamos los dos para apoyarte y no me parece divertido estar lejos en momentos cruciales como éste, donde no sabemos cuándo se te ocurrirá despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida en las clínicas son momentos absolutamente inesperados. Nunca imaginé todas las cosas que pasan, ni la cantidad de personas que están internadas esperando lograr mejoría. Es un mundo lleno de cosas tristes, por lo general. Ni maternidad se salva de las penas, porque en el pasillo vi a una familia muy afectada, tras la muerte de su hijo recién nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezo a cuestionarme muchas cosas. Recuerdo otras. Tomo tu agenda, que dejé dentro de un mueble, cerca de tu cama, por si cuando despiertes te dan ganas de seguir escribiendo tus cosas. Olvidé comentarte, que como ha pasado más de un mes, supuse que no querías quedarte sin saber y escribí cada día las cosas que han pasado hasta ahora. A modo de diario de vida, para que no andes despistada después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día número uno de tu agenda, cuando entraste a la clínica, tiene sólo una frase que dice: ingresas a la unidad de cuidados intensivos. No quise poner nada más, porque ya sabes que me gusta escribir y no alcanzaba el espacio. Además, que decidí en ese momento que las cosas medio tristes las resumiría, para centrarme sólo en las más alegres. De hecho, el movimiento de tu dedo hace unas semanas lo registré como: “moviste un dedo (parece)”. ¿Cómo no vas a ponerle un poquito de empeño extra y mueves la mano?. Pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro tu agenda y decido bajar a fumar un cigarrillo. De la máquina de bebidas saco una coca cola normal (no sé cuándo me empezaría a gustar más la light) y me siento en un escaño que esta justo debajo de tu pieza. Miro hacia arriba y sólo veo la luz de tu habitación y otra más. Me fijo en tu ventana y te dejaron con el respaldo de la cama tan alto, que logro ver tu cara dormida. Y me da mucha pena, porque los días pasan muy rápido y ya es mucho (demasiado) el tiempo que no hablamos. Doy una calada al cigarro y la noche parece haber llegado sin avisar. La luna está por la mitad y un puñado de estrellas iluminan este diciembre que está empezando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si tengo pena o rabia. Sólo siento que improviso un personaje preparado para este momento y decido no cuestionar nada, porque a los hechos consumados sólo queda enfrentarlos. Nadie pensó que te iba a pasar esto y nadie me avisó cómo debía estar para cuando estuviéramos aquí. Ahora que estoy, un poco solo y con frío, te miro desde abajo y te pido que despiertes. Aunque sea para que conversemos un rato. Sé que no me oyes, pero insisto en creer que sí. Vuelvo a tomar el ascensor y respiro profundo. Quiero entregarte energías. Aún falta tiempo para que las cosas cambien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por BZ&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-5397162046997600006?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/5397162046997600006/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=5397162046997600006' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5397162046997600006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5397162046997600006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/11/mis-tardes-junto-ti-cap3.html' title='Mis tardes junto a ti (Cap.3)'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SvHmbF_GNQI/AAAAAAAAAew/B_2Dd0ujjl4/s72-c/bici1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4877480103621055420</id><published>2009-10-20T20:29:00.000-07:00</published><updated>2009-10-20T20:31:44.029-07:00</updated><title type='text'>Mis tardes junto a ti (2da parte)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día número once en esa clínica amaneció más frío que otros. El árbol que crecía afuera de tu ventana, en un pequeño patio interior tenía las hojas mojadas y yo pensaba si estaríamos ahí hasta el invierno. Dejé de pensar con el "buenos días" del doctor Cereceda, que tenía bordado su nombre con hilo azul de mala manera en el delantal y sus dientes eran amarillos como los de caballo. Te tomé la mano derecha y la tenías tibia. La izquierda parecía una empanada , por lo hinchada que estaba y se sentía fría como una manzana sacada del refrigerador. Yo te decía que para qué hacías eso, pero mis chistes no hacían reír ni a la chinita que avanzaba silente por la pared. Revisó tu ficha, hizo dos o tres comentarios en voz alta y se fue. Yo no dije nada, porque entendí que era él quien sabía y sentí que preguntar no aportaría nada, si ya todo estaba dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos quedamos solos te dije "ya mamá, despiértate no más, si ya se fue" y tampoco salió chistoso. No despertarías y los días iban a pasar muy lentos en esa habitación que tenía muy fuerte el aire acondicionado y me dejó medio resfriado por semanas. Decidí cantar un poco y pensar en cosas entretenidas para contarte. Te hablé del coro de la parroquia, donde canté cuando vivía en Concepción, mientras estudiaba periodismo y según yo te reíste a más no poder. Bueno, yo creí verte sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un domingo especial. Yo había estado un par de semanas familiarizándome con la iglesia que quedaba cerca de la casa de mi abuelo y sentía gran curiosidad por las personas que, según yo tenían la suerte de poder cantar, en ese segundo piso, al final de la parroquia. Por lo que un día tomé la fuerte decisión de que yo también estaría ahí arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coro estaba compuesto por una niña muy simpática, que tenía unos gruesos lentes y una delgada voz; un joven medio rubio con la voz grave y otro moreno que tocaba la guitarra de manera magistral, pero según yo a ese coro le faltaba la presencia de un joven atractivo, con buena voz y que llamara la atención de todos los feligreses. Bueno, quizás debí consultarlo, pero cuando uno es joven exuda cierta ingenuidad que no deja de acompañarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tenía la decisión tomada, pero faltaba poner en práctica mi plan para llegar a formar parte del coro de la Parroquia San José. No sería una tarea fácil, pensé, pero recuerdo que me sentí Robert Redford, porque toda la gente me miraba. Lo que entendí después es que mi ego era bien obtuso, porque no distinguió que las miradas de esas personas no eran de admiración o curiosidad positiva. Se trataba de miradas cortas y rápidas, como latigazos de reproche, que una a una me daban esas personas, sobre todo las de más edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurría que en mi afán por llegar a ser “el nuevo chico del coro y solista” (no me conformaba con pequeñeces) cada domingo cuando el padre decía “ahora cantemos el himno de tu glo..” no alcanzaba a terminar la frase y un jovencito simpático y con buena voz lo interrumpía, desde la cuarta fila, cantando: &lt;i&gt;“GLORIA, gloria a Dios, alabanza el nos cuida con amor..”&lt;/i&gt; y el pobre cura se quedaba medio cortado por este &lt;i&gt;curas-interruptus&lt;/i&gt; que se me ocurría “hacer sin querer”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habría sido para tanto, si no fuera porque no sólo pasaba con el momento de cantar "Gloria a Dios", sino que con cada uno de los momentos de la liturgia. Lo que siempre he creído es que esas personas me debieron odiar con todas sus fuerzas. Sobre todo los integrantes del coro, que eran quienes tácita y aceptadamente iniciaban los cánticos y ahora se quedaban con la boca abierta y en silencio escuchando que alguien le había “robado” su labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sentía que estaba siendo el mejor feligrés de todos. Si algunos ayudaban reuniendo las ofrendas, yo ayudaría desde una perspectiva más artística. Pensaba. Y soñaba con la idea de estar en ese segundo piso siendo parte del famoso coro. Para eso utilizaba otra de mis tácticas de posesión de territorio y llamados de atención, que debió hacer creer a la gente que yo era un joven con problemas en los pies o que los zapatos me quedaban chicos. En medio de la masa, los jóvenes del coro deben haber advertido mi presencia. Yo me paraba sobre la punta de los pies, o elevaba un poco la planta, para verme más alto y así hacer escuchar mi voz a las personas que pudieran tener alguna duda que era la que hacía falta en el coro. Mi cabeza sobresalía y desde lo alto los jóvenes deben haberse preguntado quién era este enfermo mental que no les dejaba hacer algo tan simple como cantar, pero yo no tenía conciencia de eso. Era tal mi deseo que sólo quería ser uno más de “los niños del coro”. Y así me lo pasé durante muchos domingos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mis técnicas no hacían más que quedarse en esfuerzos infructuosos decidí que la mejor forma de hacer algo era haciéndolo saber, pero me pasaba tardes enteras desarrollando alguna idea para ser “el elegido” y me llamaran para cantar en el coro de esa parroquia. La gente tenía que saber de mí. Por lo que si el cura hablaba tanto y pedía mucha atención a las “lecturas”, se me ocurrió la genial idea de usar esa tribuna, para llamar la atención y ser convocado al grupo de canto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice las consultas respectivas y descubrí que para leer la primera o segunda lectura en la misa sólo había que organizarse y hablar con la señora que ayudaba al curita. Reconozco que me dio un poco de rabia, porque qué tenía que preguntarle a alguien, ni que ocho cuartos si lo que yo quería era leer (bueno, era mi recurso más a mano para que me vieran y escucharan mi voz) y esa señora no era dueña ni de la biblia, ni de la misa, pero decidí no pelear y llegué más temprano de lo habitual, para hablar con la encargada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora tenía cara de santa y sólo le faltaba ser de yeso para rezarle un ave maría. Su cara era lozana y blanca como las virgencitas y sus dientes estaban perfectamente cuidados. Debe haber sido profesora en sus años mozos, pensé, por el tono de voz con el que me dijo que le parecía "curioso que un joven de hoy quiera leer en la misa", mire que hoy los jóvenes no se dan tiempo para Dios y andan haciendo puras leseras, muchacho por Dios, me comentó en forma de reproche, justo antes de decir que no estaba segura si podía decirle que no a algunas de las personas que estaban “seleccionadas” para leer, por lo que quedó en "avisarme". Ah, no, dije yo. Nada de avisarme, yo leería la primera lectura, así tuviera que esperar horas. Y ahí me quedé, por lo que a la señora no le quedó más remedio que indicarme dónde comenzaba y terminaba la lectura. Estuve a punto de enojarme, pero me acordé que yo no quería hacerme famoso, ni convertirme en sacerdote, sino estar en el coro y ser el primero que empezaba a cantar. Me dediqué entonces a ser el lector de la primera lectura de ese domingo y no sería uno cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no tenía otra cosa más a mano, ese domingo me puse una polera amarilla que usaba en esa época, porque según yo me quedaba increíble. Claro, se veía más la polera que yo, pero me gustaba.No advertí de ese detalle, sólo hasta que me di cuenta que por tratarse de una ceremonia formal, quizás debí usar una camisa o algún color más sobrio. Nada qué hacer. Cuando el curita dijo “hermanos, asiento, escucharemos la primera lectura” en mi mente de “niño –que-ayuda y quiere-ser-parte-del coro” pensé que me estaba presentando y no encontré nada mejor que darle las gracias, al comenzar mi alocución. Sentí unas risas nerviosas al final de la iglesia y el padrecito frunció el ceño, en un claro gesto de “mijito no haga eso” y yo lo miré de reojo como respondiendo”¿terminó?” y me dispuse a leer. Mi "público" me esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré profundo y en vez de sentir nervios mi ego salió a relucir y sentí que yo era un conferencista que daba una charla y pensaba que toda esa gente estaba ahí sólo por mí. No caí en cuenta que debía leer y se produjo un silencio que al parecer se hacía eterno. Yo reflexionaba acerca de lo distinto que se veía todo desde ese podio y la señora de la primera fila puso cara de “quién le dijo a este jovencito que leyera”, cuando escuche desde atrás mío, no muy amables presiones: “lee de una vez”. Y entonces desperté de mi viaje al ego y comencé la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo hice lento. Muy lento. Modulé muy bien, como hago siempre. Distinguí cada palabra y la extraje del texto para decirla ante el micrófono y se produjo una especie de embrujo. La gente me miraba como quien observa a un ovni, mientras yo leía como que estaba en la tele, leyendo las noticias (en esa época hacía la práctica en prensa y grababa los audios de mis notas). Comprendí después que la gente reconocía mi voz, no ve que se parece a la voz de un locutor, no si yo la he escuchado antes, cuchicheaba una señora en la segunda fila. Mientras se oían mis palabras finales más lentas que nunca: “hermanos…..ésta…..es ….. palabra….. de … Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca nadie leyó una primera lectura con tanta pasión. Los doce apóstoles parece que estuvieran acá, no ve que el joven lee tan lindo, decía una abuelita muy simpática. Claro, se me ocurrió afirmar una mano en el podio, mientras con la otra dibujada las palabras en el aire y enfatizaba en situaciones para que a nadie le fuera a quedar una duda de que Jesús conversó con los doce y “nadie tuvo dudas acerca de lo que iba a ocurrir”. Ahí, yo enfatizaba en lo que “iba” a ocurrir, como si fuera algo tremendo. Y la gente me miraba como si estuviera contando el final de su teleserie favorita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días que leí en la misa hicieron que la gente me llamara el joven que lee bonito. Si bien no era un mal concepto, se alejaba de mi idea de convertirme en la primera voz que inicia los cantos y que más encima está en el segundo piso como dirigiendo un grupo de niños. Decidí no leer más. Y me fui alejando de las primeras bancas de la iglesia, para darle la oportunidad a otras personas y hacer que la fascinación bajara un poco, para empezar mi tarea de convertirme en parte del coro dominical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no había pasado nada pensé que lo mejor sería hacer las cosas bien de una buena vez. Al terminar la misa esperé que bajaran los integrantes del coro y cuando pasaron por mi lado sentí que me saludaban amablemente, por lo que di mi golpe final. Los felicité y les dije que me parecía increíble que gente joven cantara en la iglesia, no como en otras donde lo hacen unas abuelitas que provocan sueño. Se rieron y de pronto escuché algo que ni siquiera imaginé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estábamos pensando que si lees tan bien, quizás puedas cantar así de bien- me dijo el niño medio rubio, seguido de la niña de lentes y el morenito que afirmaron con sonrisas esas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, por qué no, quizás podría intentarlo, dije haciéndome el baladista de Warner que recibe una millonaria oferta de Sony BMG y no sabe si será la decisión correcta. ¿Les parece si lo pienso un poco?. Me pidieron por favor que les avisara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había dado en el blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del debut en el coro sentí que no eran tan lindo estar ahí arriba de todos, con muchas personas girando sus cabezas para vernos y siguiendo nuestras letras. Las semanas pasaron rápido y en un mes aprendí muchas canciones. Cuando el cura terminaba de hablar, resultaba perfectamente aceptado que yo dijera “Santo, Santo, Santo es el señor…” Y la gente me seguía como disfrutando de cantar conmigo. Ahí, como los niños que tienen el chocolate en las manos y ya no quieren, porque era mejor cuando sacaban a escondidas, me dejó de gustar la idea de estar en el coro de la parroquia San José de San Pedro y dije que no podría seguir cantando, porque quería descansar los domingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les agradecí la oportunidad y fui un par de veces más para no ser descortés con todas esas personas que me atendieron muy bien y se preocuparon de pasarme las letras y acordes de todo el repertorio que hasta hoy se canta en esa linda iglesia del sur. Yo había cumplido mi deseo de cantar ante muchas personas y llevar la batuta, pero me di cuenta que no era para mí. Ahí terminó mi carrera de cantante de coros y volví a ser el estudiante de periodismo que terminaría trabajando en la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino de decir esto y parece que estuvieras escuchándome. Yo sé que lo haces, pero tu cuerpo no responde y no quiero presionarte, porque en algún minuto va a pasar que te despiertes y ahí te pediré que cantemos, para ver si sigues teniendo la misma voz. Miro el monitor que tiene un corazón verde y me dan ganas de apagarlo y tirarlo lejos, pero luego recuerdo que es vital para saber como está tu corazón y tu respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas saturan al 100 por ciento y tu estás en 95. No es malo dijo el doctor, cuando pasó un rato y me vio leyendo unos apuntes de neurología que le pedí a una doctora que te vino a ver hace un rato.&lt;br /&gt;No es difícil la vida en una clínica, pero el dolor anda por todas partes. Una señora esta en silla de ruedas y no alcanza a abrir una puerta. Voy corriendo a ayudarla y me da las gracias. Vuelvo a tu pieza y pareces en otro planeta. Me enojo un poco, pero no te digo nada, para que no te aceleres. Yo juro que me escuchas y no tiene nada de entretenido que andemos peleando y menos en público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que sabes que trato de hacer una normal, pero no me resulta. Es extraño hablarte y oír sólo silencio, en la habitación de una clínica que ya parece nuestra casa. Alguien puso un santito y yo le rezo y te digo que pongas de tu parte. Sí, también te reto. Es que si no te trato de manera normal va a parecer que estás enferma. Y tu no estás enferma. Estás algo distinta, pero vas a volver a ser la misma.&lt;br /&gt;Los ejercicios que inventé con tus dedos ya no me hacen gracia. Un movimiento para sí y dos para no, contigo no resultan. Hasta en la clínica te pones porfiada y yo te digo que la cortes, que muevas las manos, los pies, una ceja, el pelo lo que quieras pero mueve algo mujer por dios, no te puedes quedar así toda tiesa. No es verdad eso que dijo el doctor que no vas a volver a caminar y vamos a tener que andar trayéndote en silla de ruedas. No, eso si que no. Yo no estoy para andar tirando una silla, ni tú para que parezcas una niña sentada, con ganas de pararte sin poder hacerlo y sintiéndote impotente. Nada de esas cosas. Ya sé la cara que vas a poner cuando empieces a darte cuenta de las cosas. Si es que se te ocurre despertar. Yo ya decidí que te voy a decir todo de una. Así como siempre ha sido.&lt;br /&gt;Los días que estuviste lúcida antes del segundo derrame me dijiste que era muy bueno que no perdiéramos la confianza y la cotidianeidad y yo te dije que eso era imposible entre nosotros, porque precisamente no sabíamos hacer las cosas de otra forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora te miro y tienes la cara menos hinchada que otros días, pero tu respiración no deja de ser desesperante por ese aparato que suena como si estuvieran inflando una pelota, pero es tu pecho el que sube y baja y se ve tan extraño. Yo sé que vas a respirar por ti misma, sólo que ahora te estás haciendo la linda. Supongo que te habrías reído, si me oyeras hablar así. Bueno, yo que lo haces. Siento que te estás riendo. Lo desesperante de esto es que no hables, que no te quejes, no digas algo, por lo menos para saber que estás bien o que estás mal o que necesitas algo, o que quieres estar sola.&lt;br /&gt;Eso sí que hago. Aprendí a dejarte sola pensando simplemente que si estás bien conmigo, tuviste que aprender a no estarlo y también estabas bien. Así que salgo a fumar un cigarro, bien rápido y vuelvo. Lo divertido es que según yo nunca estás como antes, pero en realidad nada ha cambiado. Muchas sondas cuelgan en tu pieza y están creciéndote las cejas. Me matarías si te vieras. Tomo unas pinzas que trajo mi hermana y comienzo ya improvisar que soy tu mejor &lt;i&gt;personal assistant&lt;/i&gt; aunque no tenga idea de cómo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me demoro en hacerlo porque en vez de uno, salen tres pelos. Entonces empiezo de nuevo y no sé para dónde seguir. Se me ocurre una idea y voy a mirar a la enfermera que escribe en un cuaderno y le miro las cejas y veo que las tiene depiladas también y con forma de arco. Recuerdo esa imagen y te dejo tres veces más bonita. Te beso en la frente y guardo tus cosas de belleza, que junté de todas partes, porque sé que cuando despiertes me vas a preguntar dónde están. Te conozco tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento en mi sillón y cierro los ojos. Estoy haciendo una carta para mandar a un programa y me dices que use un plumón negro, para resaltar más que es de Punta Arenas, que quizás así la sacan de entre muchas, por los detalles que la destacan. Debo tener uno 8 o 9 años y mi hermano 10 u 11. Estamos llegando de misa y me dices que me gané una bicicleta. Y yo salto de contento.&lt;br /&gt;Me despierto de un sobresalto. Alguien viene a vistarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;(Continuará...)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;                                                                                                Por BZ&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4877480103621055420?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4877480103621055420/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4877480103621055420' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4877480103621055420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4877480103621055420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/10/mis-tardes-junto-ti-2da-parte.html' title='Mis tardes junto a ti (2da parte)'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4890949557830760029</id><published>2009-10-01T21:29:00.000-07:00</published><updated>2009-10-01T21:32:14.397-07:00</updated><title type='text'>San Antonio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SsWCL4GABOI/AAAAAAAAAeo/p5pBIhQSXxI/s1600-h/san-antonio.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 164px; height: 219px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SsWCL4GABOI/AAAAAAAAAeo/p5pBIhQSXxI/s320/san-antonio.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387855669766391010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;" class="note_content text_align_ltr direction_ltr clearfix"&gt; &lt;i&gt;&lt;i&gt;Ésta es una historia ficticia. Cualquier similitud con la realidad es sólo coincidencia y tiene que ver con que quien la lee sabe algo del amor&lt;/i&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo saliendo de la iglesia. Un chiquillo me mira con cara de conocerme de alguna parte, pero me hago la tonta. No recuerdo haberlo visto ni en pelea de perros. Me siento en la escalera que está en la puerta y miro a la gente pasar, mientras me pregunto si mis oraciones habrán sido escuchadas. Una señora le compra un algodón dulce a un niño, en el carrito donde pregunté si esta era la iglesia del "amor", como me dijo mi amiga la Rosario y el caballero se rió como si hubiera dicho un chiste. Me arreglo el vestido floreado que le saqué a mi hermana, la Amparo y le doy una mirada de reojo al chiquillo que no deja de fijarse en mí y pienso muchas cosas. Me siento un poco tonta. Me sonrojo y bajo la vista, mirando la punta de mis dedos que se llenaron de polvo caminado desde el terminal hasta acá. Reviso mi chauchera y me quedan hartas monedas todavía. Las saco, pero con los nervios las boto todas al suelo. Me hago como que no pasa nada y las recojo, mientras me tiro el borde del vestido, para que no se me vayan a ver los calzones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vine a Putaendo porque dicen que aquí el santo del amor y de los novios cumple las súplicas. San Antonio. Sí, el mismo de la canción que bailamos en los matrimonios con la Rosario y nos reímos, porque las dos queremos que nos traiga un novio. Tiene que rezarle con harta fe y humildad mijita, me dijo mi madrina, cuando me bajé del tren en Santiago. Y yo le hice caso. Miré para todos lados y me arrodillé sin más, frente a una estatua de yeso con forma de hombre, vestido de café, con un niñito en las manos. Y cerré los ojos. Los apreté bien fuerte. Y me puse a rezar como monja. Dije todos mis pecados,en voz baja, en un acto de arrepentimiento. Para que se le limpie el alma y así el santito pueda actuar sobre un alma impía,recalcó mi querida madrina, que es casi como mi mamá. No entendí mucho, pero empecé a acordarme del Renato y los besos que nos dábamos a escondidas en la cocina; de los juegos cochinos con mi primo, que decía que no era malo que dos primos se demostraran amor y de José Humberto, mi último pololo que me dejó con las ganas de casarme, porque prefirió irse con otra, a la que dejó embarazada. Y me acordé de Aurelio, el chiquillo que me llevaba las bolsas de la feria cuando mi mamá me mandaba sola y descubrí tempranamente, el encanto de una mujer en medio de los feriantes. Aurelio fue mi verdadero y gran amor. Me decía cosas lindas y me abrazaba hasta que sintiera su respiración pegada a la mía y con eso, el miedo de sentirme sola se me pasaba. Aurelio fue el único que dijo que me amaba y al único que le creí cuando me lo decía. Era un chiquillo tranquilo, que me hizo pasar las horas más felices que yo pueda recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada jueves le regalaba una manzana, una chirimoya y dos plátanos. Después mi mamá me retaba, porque cómo cabra tonta no te das cuenta que todas las semanas te dan menos frutas. Y yo me reía. No podía decirle que Aurelio era tan lindo, que me llevaba él solito las tremendas bolsas, con la verdura y la fruta, que tanto bien le hacen a ustedes, porque están creciendo, como repetía mi mamá. No podía decirle que cada semana, desde que lo conocí por casualidad, mientras compraba unos limones, me dijo que si acaso yo era tonta que andaba cargando todo ese peso sola, no ve que se va poner viejita y una mujer no puede llegar a vieja sola. Y me quitaba las bolsas y cantaba canciones de amor, diciendo que lo perdonara pero que yo le había flechado el corazón con mi cara de no quiero que me hablen y mi voz. Decía que yo hablaba bonito, que se acordaba de mi forma especial de sonreír y que mi pelo nunca me lo fuera a cortar, porque así podía identificarme entre tanta chiquilla que anda a uno tirándole piropos desabridos. Y yo me reía, porque no podía creer que un chiquillo tan lindo y tan buena gente se fijara en mí. Si todos son iguales mijita por Dios, como me decía mi madrina querida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todo eso me acordé y hasta me puse medio tristona, porque aún llevo la cadenita de plata con una A y una C, que Aurelio me mandó a hacer, para que te acuerdes siempre de mí y cuando vuelva algún día sigas sintiendo este mismo amor que nos une, porque no te voy a olvidar mi Catatita, como me decía, no te voy a olvidar, aunque el servicio militar se alargue, no te voy a dejar y aunque pasen años, siempre te voy a llevar en mi corazón y en mi pecho.Sólo espero que no te vayas a olvidar de mí, me decía. Aunque pasen los años y un día nos encontremos, al menos yo, no te podré olvidar. Me repetía. El también se puso una cadenita con nuestras iniciales y se fue a Argentina, después del servicio militar, por una beca de estudios que le dio el Gobierno y que lo hizo irse a trabajar a Mendoza, como agregado sin fecha de retorno. Frente a San Antonio no pude evitar llorar, mientras un señor detrás mío comentaba no le vaya a pasar algo a esta niña por Dios, si llora como si se fuera a morir de amor, no digo yo que este San Antonio es lo mejor que nos pudo pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recé un padre nuestro y leí la oración que viene detrás de la estampita que compré en la puerta de la iglesia y le dije a San Antonio que ya estaba bueno ya, que no le costaba nada mandarme a un buen cabro, que se diera cuenta que yo soy una chiquilla sana y bondadosa que, aunque me cargara cocinar y hacer aseo, estaba dispuesta a darle todo a ese hombre que llegara, para que fuera feliz. Total, como dice mi madrina, una mujer se debe a su hombre. Aunque una sea medio floja y quiera que la atiendan o le lleven las bolsas. Así, bien valía la pena sentir las rodillas dormidas, después de media hora de estar rezándole a este santito que tenía una cara más rara, si hasta parecía mujer. Cállate Catalina, no te vaya a escuchar no más y hasta ahí va a llegar tu manda. Me dije para mí misma y seguí rezando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acordé de toda mi familia, aunque no sé para qué si mis papás están muy bien juntos y mis hermanos están todos casados. Bueno, la Amparo y yo no más quedamos solteras. Aunque a mi hermana no le llega el amor, porque ella no cree, según me dijo. Los hombres son para jugar con ellos, porque son mentirosos y a una la dejan toda ilusionada y después se van, me decía firmemente. Y yo le creía, pero me cansé de creerle, por eso me vine a este pueblo un rato, con la única misión de pedirle a San Antonio que no me deje para vestirlo, ni a él ni a ningún otro santo. A mí, no. No me lo merezco, yo no he sido tan mala mujer. Al contrario, me he portado como una santa y hasta me vería bien parada ahí adelante con un niñito en los brazos, imaginé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de rezar, me senté en una banca y escuché a las mujeres rezarl la novena y repetí junto a ellas &lt;i&gt;Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo.Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén&lt;/i&gt;. Y sentí que una paz inmensa me llenaba el alma, el cuerpo y todo a mi alrededor. Miré a una viejecita que apretaba un rosario en sus manos y parecía estar sufriendo una gran pena y me quedé en silencio. Un caballero comentaba en voz baja sobre estas chiquillas que vienen a pedir novios. Me puse roja y me paré como cuando era niña y no me sabía las tablas y tenía que volver a mi puesto, porque no me salía la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el pasillo de la iglesia, en medio de mucha gente, pedía permiso señora, permiso y trataba de llegar lo más cerca posible hasta Jesús crucificado y lo miraba de reojo, porque pensaba que podía enojarse por no pasar a verlo, pero le dije que no se enojara, que estaba ahí porque sabía que él a través de San Antonio no iba a dejar que me quedara sola, bueno, no tanto tiempo como para perderme un abrazo a los ochenta años, al lado de la chimenea en el sur, mirando cómo la lluvia se cuela por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hablar con Jesús, me puse a caminar hacia la puerta con la sensación de haber cumplido mi tarea. Era una niña en medio de adultos, pidiendo por algo que quizás debía dejar llegar, pero no me conformaba con la idea de no hacer algo para acercarme al hombre que, desde algún lugar, también sentía que la vida no se puede vivir de a uno, sobre todo en estos tiempos mijita, cuando todo está tan re peligroso como dice mi madrina querida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo sentada en las escaleras de la iglesia y no sé donde cayeron las monedas. No fueron tantas las que perdí, supuse. Me paré y me arreglé una vez más el vestido floreado y me sacudí el pelo, en un acto de total coquetería, que me pasé a llevar el cuello y juro que me dolió, pero me hice la tonta. Caminé lentamente con mi chauchera en las manos, pensando en el regreso a mi ciudad. Aunque aún faltaba pasar por Santiago nuevamente, así es que todo recíen comenzaba. De regreso, pero comenzaba. Dicen que todo al terminar vuelve a empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despedí en silencio del amable señor del carrito de algodones y miré de reojo para ver si estaba el chiquillo que me tenía toda nerviosa, pero ya no estaba. Seguí caminando y me puse a pensar en las locuras que hace chiquilla por Dios, mire que ir hasta la Quinta Región y todo para buscar amor, si una cuando joven se esperaba tranquilita que llegara el amor, como dijo mi madrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, unas manos tocaron mi cuello y reaccioné con sobresalto. Pensé que alguien me quería asaltar. No alcancé a decir nada, cuando sentí en mi cuello una voz conocida que me decía: "Mi Catatita, se le cayó la cadenita y sin ella no me va a poder recordar". Me di vuelta inundada en llanto y vi la cara de Aurelio, más grande y más hombre que había regresado. Me abrazó y sentí su respiración y se me pasó el miedo de estar sola. "La vine a buscar, pues". Yo no pude hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Antonio, sí cumple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Por BZ&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4890949557830760029?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4890949557830760029/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4890949557830760029' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4890949557830760029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4890949557830760029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/10/san-antonio.html' title='San Antonio'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SsWCL4GABOI/AAAAAAAAAeo/p5pBIhQSXxI/s72-c/san-antonio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-803101139575674724</id><published>2009-06-17T17:17:00.000-07:00</published><updated>2009-07-22T15:50:26.528-07:00</updated><title type='text'>Palabras que empiezan con...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SmeXdsRVlKI/AAAAAAAAAeY/X7oDuLzQ7Ho/s1600-h/palabras.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 282px; DISPLAY: block; HEIGHT: 224px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361420417763742882" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SmeXdsRVlKI/AAAAAAAAAeY/X7oDuLzQ7Ho/s320/palabras.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La puerta del baño no cierra bien. Hay que sujetarla con la mano, para poder estar tranquila. Yo no entiendo nada, ni siquiera aquí puedo hacer pipí, porque tengo miedo que alguien pueda estar mirándome. Me subo la falda, me bajo el calzón y ya veo que aparece Jaime diciendo que no me he depilado, que le gusta así, o que me veo más linda "que la cresta" y que quiere que lo hagamos aquí mismo. Está loco. Ando indispuesta y no puedo darle ni un gustito, porque no tengo ganas de nada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ando en "esos días" y esos días no me toca ni el aire. Me levanto del baño y me lavo las manos, sin dejar de soltar la puerta con el pie derecho. Pienso en la tontera de tener que andar escondiéndome del tipo que me gusta. ¿Qué tanto digo yo?. Si total, igual me gustaría que entrara al baño, se pusiera de espaldas a la puerta y me agarrara, como lo hizo el lunes cuando volvió de la pega y me dio unos mordiscos en el cuello, que me hicieron inventar que me había dado algo así como "una alergia". Nadie me creyó. La alergia no deja morado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Jaime es un tipo atractivo. De esos "washones" como dice la Pilar. Mide como un metro noventa y tiene las manos grandes, como me gustan a mi, las manos de los hombres. Tiene cara de niño, pero yo sé que se las sabe por libro. En la mesa el otro día, me miró con sus tremendos ojos negros que tiene y sin decirme nada, yo sentí que me recorría entera. Me hice la lesa. Su hermano Joaquín, cuatro años menor que él y ojos color cielo, casi se dio cuenta y yo le puse una sonrisa como diciendo que rica está la comida y estoy segura que ni me creyó. Jaime me miraba desde los pies a la cabeza. Sentí un calorcito rico que me invadía la entrepierna, pero me hice la tonta no más. Me acomodé un poquito y puse carita de pava, como de las que no cachan una. No vaya a darse cuenta su mamá y ahí si que queda la "tendalá", como dice ella, cuando pasan cosas que no deben pasar. A veces pienso que no debería estar viviendo en esta casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Si supiera la tía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Vivo con la familia de Jaime hace unos meses, porque mi papá es primo en tercer grado de su mamá. Necesitaba encontrar un lugar donde vivir, luego de quedar en el curso de especialización, para secretarias bilingües, que imparte la Universidad Católica. Esa que queda en la Alameda y tiene un Cristo arriba en el techo. Al principio no sabía nada de Santiago, me perdía en las micros, no sabía cómo usar la tarjeta Bip esa y la gente me miraba con desconfianza. La tía me dijo que no era usual que las chiquillas anduvieran sin sostén todos los días. Yo le dije que me daba calor, pero ella me sugirió que usara no más, sino no iba a dejar títere con cabeza, niña por Dios. Y me puse unos medio deportivos, que me tienen las pechugas más apretadas, pero ya me acostumbré. Se me ven bonitas. Como dos manzanitas. Un señor me dijo el otro día si ya estaban listas para caer del árbol. Qué se habrá creído ese señor. Mire que piropearme así. En el sur, las manzanas caen cuando ellas quieren caer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Me acogieron super bien en la casa de Jaime. Me tratan como a una hija más. Joaquín es amoroso conmigo, pero como es el más chico, a veces lo noto serio, porque seguro está celoso de haber perdido protagonismo. Si no fuera por esa mirada preciosa que tiene, diría que le caigo mal, pero es bueno conmigo. En general, todos, pero Jaime que cree que soy su nueva conquista. Su mamá le dijo a mi papá que donde mejor podía estar era con ellos. Claro que le comentó que su hijo era medio "picaflor" y que si yo me sabía defender, porque aunque fuéramos primos bien lejanos, ella sabía que su hijo era bueno para dárselas de picarón. Estos cabros no piensan en nada. Sólo andan por ahí, buscando la ocasión para equivocarse, primo. Mi papá sonrió y no le dio mayor importancia, porque el también a esa edad era picarón. Picarón, si claro. Mi papá, porque Donjuan y casanova es poco para Jaime. Si supiera su mamá, que en las noches, me mira por el hoyito de la pared y yo me hago la tonta, porque lo escucho como respira profundo y rápido, haciendo esas cuestiones que les gustan a los hombres. Y me siento como una "artista", de esas que bailan por ahí. Muevo las caderas y me tomo el pelo, sabiendo que el tonto está detrás de la pared, como cabro chico, saciando la pasión que a sus 25 no conoce de verdaderos placeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminamos de almorzar y sus papás dijeron que irían a hacer la siesta, yo me tiré en el sofá con mi libro nuevo de "redacción y traducción: tomo I". El papá de Jaime me miró con sus inmensos ojos sacados del mar y me dijo "que le rinda mijita", como haciéndome sentir cercana. Y ahí llegó Jaime. Con su camiseta blanca ajustada y esos jeans que le quedan super bien. Me preguntó si me molestaba que se echara al lado mío. Yo pensé en un momento: ¿Molestarme?. Si supiera el tontorrón que me sube una cosa al pecho y me siento la mina más caliente del planeta cada vez que se pone a mi lado. Siéntate no más, oh. Le dije. Y se tiró el muy vaca, al lado mío. Pegadito como babosa a la pared en verano. Y yo leía. La utilización de los pronombres... Sí, pues. Si una es señorita. No voy a andar tirando el poto a la chuña, con el primero que aparezca. Bueno, no es el primero. Lo sé, pero no se las voy a dar así tan fácil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Jaime empezó con la tontera de jugar a "las palabras que empiezan con": A. Aro. Abeja. Avispa. Amor. Aleluya. Ay. Amigo. Amante. Amigo!, repetí sin darme cuenta y me retó y dijo que perdía, porque ya la había dicho. Pasamos por todo el abecedario y mientras avanzábamos sentí que ya casi no hablábamos, susurrábamos. No niego que me gustó. Me decía al oído: piedra, pomelo, paz, parte, peces, polcas, payaso, picos, pasas, perro, pudú, pinto, pera, pene...Jaime estaba rozándome con todo su cuerpo y a mi se me escapó un gemido. Por suerte fue en su oreja y no había nadie más ahí. Empezó a frotarse contra mí y yo como que lo dejé al principio, pero después le dije que qué se creía que era yo. Y me pare y me arreglé el calzón que se me metió un poco en el poto y camine como la mina del comercial de shampoo que no pesca al tipo, pero igual le tiene ganas, rumbo a mi pieza. Me sentí la Jeniffer Aniston de esa casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Me quedé pensando toda la tarde en Jaime. Su mamá me preguntó si me había servido el silencio de la casa, en la tarde, para estudiar y yo le dije que sí, ni se imagina tía. Avancé tanto con mi lectura de redacción e introdu.. perdón, traducción: tomo I, que ya me sé toda la materia. Me pasé para mentirosa. No aprendí ni una cuestión. Es que no se puede con el Jaime al lado. Si ese cabro sabe que me gusta y yo no hago nada para dismularlo. Y el también se hace el tonto, porque se le ocurre ponerse esas poleras ajustadas, que dejan ver todos sus músculos y esa guata plana y fibrosa que tanto me exc...me gusta. Y mas encima me muestra cómo su pantalón le empieza a quedar chico. Así no se puede. Si una no es de fierro tampoco. Después dicen que somos nosotras las que andamos provocando. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Me fui a clases temprano al día siguiente. No me podía ni los párpados, de puro estúpida, porque en la noche, como la mamá de Jaime no se quedaba dormida, el muy pavo se puso a mirarme por el hoyito y yo me hice la lesa, pero le hice un show bien erótico. Me puse unas pantaletas rojas y como haciéndome la tonta, que no me cuesta nada, me acerqué bien al hoyito de la pared y puse todo mi "pussy", sabiendo que este tonto estaría detrás, casi con la lengua afuera. No sé si fue así, pero escuché clarito cuando se le terminó la fuerza. Y ahí me acosté. Y no me podía quedar dormida. Me imagine que Jaime me besaba entera y me hacía el amor, como el protagonista de "Amada hasta el amanecer de un día nublado", que fui a ver una vez con la Pilar y amanecí más cansada, que me metí al tiro a la ducha. Y me lavé bien lavada, porque estaba un poco sudorosa. Y decidí que si el cuerpo de Jaime quería salsa, yo sería su tallarín.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Planeé mi estrategia durante varios días. Tal como en las pelis españolas que tanto me gustan, ocupé la técnica de la mina que no pesca, pero que deja ver su interés. Cada mañana, al despertar, le daba un beso en la mejilla, asegurándome de dejarle humeda la piel y de pasar bien cerca al alejarme, para que mi perfume se quedara en la punta de su nariz. Pobre Jaime. Su cara de corderito me provocaba pena y pudor. Mi estrategia rendía frutos. A la hora de almuerzo, él hacía de las suyas y le decía a la tía que la iría a dejar para que no se cansara. No ve mami, que usted no está para estos trotes y se puede cansar y después tenemos que llevarla a la clínica. Le decía el muy cínico, para lograr quedarnos otra tarde a solas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Yo me instalaba sagradamente en el sillón y él estrenaba nueva camiseta, dando rienda a nuestro "palabras que empiezan con" y nos hacíamos los tontos. A mi ya no me estaba provocando nada su roce en mi cadera y decidí ponerme más osada. Ramo. Rosa. Rubí. Riquelme. Rico. Raya. Resumen. Rasurar. Rasguño. Rugir. Remar. Rabia. Rica. Rodar. Radar. Rica...Otra vez. Le dije que si se equivocaba de nuevo tenía que pagar manda y hacer lo que yo quisiera. Él, baboso como todos los hombres, no dudó en aceptar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Zapallo, zuácate, zapato, zorro, zafiro, zoológico, "zafari"... Yo creo que lo hizo a propósito. Mira que safari se va a escribir con Z. Mi curso de secretariado algo más que dactilografía me había enseñado. Se puso de rodillas y me dijo que le pidiera lo que yo quisiera. Y por mi mente pasaron uno a uno los sueños que tuve desde que llegué a esa casa. Jaime me tomaba por el aire y me hacía gritar; se disfrazaba de Superman y yo era la chica en problemas que el acudía a rescatar; yo era Jane en la selva y el mi desnudo Tarzán. Yo estaba en la cima de un cerro y Jaime era un explorador que me rescataba de las garras de un oso; Jaime era un rockstar y yo era la única chica del público que el rescataba para pasarle su polera bañada en sudor por todo el cuerpo; yo era Wilma y el mi Pedro Picapiedra; Jaime era el asesino de Alguien te Mira y yo su víctima, claro que nunca llegaba a matarme; otras veces yo era una bailarina de nightclub y el mi mejor cliente, que me daba las mejores propinas; a veces soñaba con su boca en mi entrepierna y ... Ya pues, dime qué quieres, me gritaba interrumpiendo mis sueños. Ya sé le dije, quiero que me des una sorpresa en el baño, como la del otro día, le insinué coqueta. Se puso rojo y me dijo que cómo se me ocurría, que nos podían pillar, sobre todo porque el pestillo estaba malo. Ah, no te crees tan hombrecito, le reproché. ¡Quiero una sorpresa!. Y me paré de un salto, mientras él trataba de dismular su excitación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;"I touch myself , I don't want anybody else, Oh no, oh no, oh no", me puse a cantar a todo lo que da, en el baño, mi canción favorita, por no decir la única que me sé en inglés de The Divinilys, tomándome el pelo y esperando que Jaime apareciera. Nunca llegó. Me sentí una tonta. Y de paso decidí no pescarlo más. Mira que hacerme esperar para tener mi sorpresa y darse el lujo de dejarme con los crespos hechos. A mi no se me hace eso. Y seguí cantando más fuerte, sintiéndome la estúpida Penélope sentada en la estación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Para vengarme, decidí tapar con papel el hoyito de mi pieza y así dejarlo con las ganas de nuestro juego tácito de cada noche. No dijo nada el muy sinvergüenza, sólo comentó en la mesa, que le gustaría que el tiempo volviera atrás. Y me pegó una mirada de esas de teleserie, cuando el culpable mira a su víctima y la sentencia al silencio. Yo no hice caso y le dije a la tía que estaba haciendo un frío tremendo en la noche, que estaba pensando poner papel en toda la pieza. Y ahí el Jaime se avivó. Yo la ayudo mami, una señorita no puede andar haciendo cosas de hombres , arguyó para no ser interrogado, por su repentino interés. Y se fue derechito a mi pieza, con dos rollos de papel mural, que sacó de una despensa y yo lo seguí. La tía se fue a lavar la loza y le escuché decir algo así como "estos cabros de hoy en día". &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Entró a mi pieza como quien descubre la casa de un mago. Miraba todo casi maravillado. Me dijo que no sabía que era tan ordenada y que de dónde había sacado tantos discos. Así es una poh, se cuenta el milagro, pero no el santo. Y tomó mi disco de Depeche Mode y lo puso en el equipo, mientras se tocaba el brazo derecho, como haciendo que le dolía justo en el músculo. Yo tomé el rollo de papel y le dije que le esperaba mucho trabajo, mientras le pasaba mi nariz por la oreja. Se quedó literalmente tieso y se puso como niño. A mi me dio lata y le dije que esperaba que fuera más osado. Este gallo para mí que es virgen, pensé. Y se dio media vuelta y me agarró a besos ahí mismo. Casi me mori, porque me apretó super fuerte y no me dolió, pero sentí que me quería demostrar que quien mandaba en ese momento era él. Y chita que mandaba bien. Nos quedamos callados por más de una hora, tapándonos la boca el uno al otro y disfrutando de lo que tanto queríamos que pasara. Claro que en mis planes no estaba lo que vendría después.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Tabla. Tenor. Ternura. Tapiz. Telón. Tetera. Teta. Tete. Tapir. Tahúr. Tenoxtitlán. Tocar. Trepar. Taladrar. Tapia. Tuyo. Tenaz. Tilde. Toldo. Tuna. Tocar!. Ya Jaime córtala, siempre repites a propósito. Y se hizo el tonto. Así nos pasábamos las tardes enteras jugando a "palabras que empiezan con". Cuando ya me estaba aburriendo del jueguito decidí que me equivocaría yo, para hacer que Jaime me pidiera lo que él quisiera. Lamentablemente no lograba repetir ninguna palabra, por hacerme la astuta y este tonto se equivocaba a cada rato. Decidí no jugar más por algunos días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Las tardes que Jaime me extraño se las pasó encerrado en su pieza, mientras mi amiga Pilar y yo conversábamos y estudiábamos para los exámenes de redacción. Me cambié de polera porque hacía calor y me quede así, sin sostenes mientras le decía a mi amiga que me quería poner siliconas. Hasta que en un momento crei ver que un ojo daba vueltas en el hoyito aquel y me decidí a espiar. Cuando me acercaba, el ojo aquel ya no estaba. Mientras dejaba de mirar volvía a aparecer. Para mí que éste me quiere provocar, le comentaba a la Pilar. Lo que me extrañó era que no me había percatado que el ojo era azul y no negro como el de Jaime. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;La Pilar se fue como a las ocho una tarde y Jaime insistió que jugáramos nuestro juego. Asentí amenazándolo que si perdía no jugaría nunca más. Loca. Lechuga. Lapa. Lámpara. López. Lavadora. Lenteja. Lios. Lastra. Lesbiana. Libidinosa. Labio. Lápiz. Lengua. Lota. Lingual. Lepidóptera. Lagarto. Lengua! Me equivoqué yo y Jaime se puso a reír largamente. Bueno ahora me tienes que pagar. Me sentí tan contenta, que me puse a decir "ya, ya, ya" como condenada y parece que eso lo excitó aún más. Me pidió que lo toqueteara ahí mismo y que no me preocupara, porque no había nadie en la casa. Y ahí estaba yo, haciendo lo que el señor me pedía. Me sentí usada. El muy infeliz fue incapaz de darme la sopresa que le pedi en el baño y ahora yo era su facilitadora manual.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Me fui a lavar las manos y a pensar frente al espejo cuando una mano enorme me tapó los ojos y la boca. Me asusté muchísimo y quería gritar, pero el portazo en la puerta y la forma en que me bajaron los calzones me hicieron relajarme, porque Jaime al fin había actuado. Me dejé llevar. Me entregué como una niña a mi primo en tercer grado, que me hacía suya con una mano en los ojos y un pie en la puerta, por si a alguien se le ocurría entrar. No me había fijado lo bien que lo hacía y cómo lograba hacerme feliz. Sentí cada rincón de su cupero y me sentí sorprendida. Como si antes no hubiera reparado en sentidos, tamaños, ni formas. Fue rápido y excitante. Cuando terminamos una mano tapó mis labios y unos tremendos ojos azules me miraron desafiantes, pero con la juventud de un cabro de mierda, que se las da de grande: "No querías sorpresas, espero que te haya gustado ésta, porque ahora yo también quiero jugar contigo. Empecemos al tiro: Con P: Paisana. Perspicaz. Pava. Patuda. Puta!"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Cuando Joaquín salió del baño, el mundo cayó sobre mis hombros. Me senté en la taza y lloré como la viuda del oficial de guerra, que no volvió de Vietnam. Sujeté con el pie derecho la puerta, por si a alguien se le ocurría entrar y prometí que nunca más jugaría a la niña bonita. Al menos no en una casa, donde mi show fuera visto por clientes que no invité a mirar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-803101139575674724?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/803101139575674724/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=803101139575674724' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/803101139575674724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/803101139575674724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/06/palabras-que-empiezan-con.html' title='Palabras que empiezan con...'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SmeXdsRVlKI/AAAAAAAAAeY/X7oDuLzQ7Ho/s72-c/palabras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4459072794042155341</id><published>2009-06-11T23:04:00.001-07:00</published><updated>2009-07-24T09:22:57.111-07:00</updated><title type='text'>Tu, Verónica y Yo.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Smnfmf9vgEI/AAAAAAAAAeg/ZLiMQRANySE/s1600-h/tuveryyo.bmp"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 202px; DISPLAY: block; HEIGHT: 284px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5362062683869773890" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Smnfmf9vgEI/AAAAAAAAAeg/ZLiMQRANySE/s320/tuveryyo.bmp" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;En la clase de hoy, el ramo de taller parece más complicado para Hugo que otros días. La cohesión no es perfecta en el discurso del profesor y la idea de escapar de la sala lo invade hasta hacerlo desesperar. En el asiento del lado está la joven que lo mira desde el primer día y eso que sólo han pasado siete, desde que se iniciaron las clases. Hugo respira profundo, toma sus cosas y se va de la sala, como quien sale de misa sintiendo el pecado sobre el cuerpo, como queriendo ser el actor que se retira de escena, cuando el cuadro ha terminado. Hugo sabe que quiere provocarla, hasta dejarla intrigada. Lo ha logrado. La joven lo mira hasta girar la cabeza y expresar con el ceño fruncido que no entiende nada. Una fuerte conexión no confesada entre ambos es el único nexo que los une. Fuertemente. Como un cordón umbilical, por el que pasan miradas, emociones, ilusiones y hasta deseo. Ese deseo que se mezcla con amor, que podría hacer estallar un edificio, como dinamita, aunque hasta ahora ninguno de los dos se haya decidido a encender la mecha.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Estuvieron mirándose mientras oían las propiedades del machiehembrado y Hugo se sintió más macho y ella deseó ser su hembra. Ella lo miró sobre los hombros y él sintió sus ojos clavados en su boca y en su cuello y no pudo resistirlo más. Una sensación de complicidad se apoderó de ambos. Amor diría Verónica, deseo puro, Hugo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;El tercer año de arquitectura de la Universidad de La Montaña pasa más rápido para ambos, mientras algo sacude sus corazones. Hugo está ahora detrás de la puerta y oye como Verónica pregunta si puede salir y espera en vano que aparezca tras el "no" cerrado que da como respuesta el profesor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Hugo enciende un cigarrillo y camina lentamente, sin rumbo. Don Juanito, el auxiliar por más de diez años, barre una a una las hojas que acusan un otoño no esperado. Verónica está dispuesta a escaparse de la clase que más fácil le resulta entre los diez ramos que decidió tomar este semestre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Abre la puerta y mira decidida, como buscando a quien sabe que la está esperando. Hugo se ha sentado en un escaño del patio interior, donde las colillas de cigarro dibujan un camino imaginario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- ¿Te han dicho que lo guapo a ti no se te quita?- Verónica pregunta como queriendo dejar en claro que no está para conversaciones infantiles, ni palabras demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Lo sé- responde Hugo siguiendo un juego que tiene muy claro y que está decidido a jugar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- ¿Arrogante?, No lo imaginaba de ti. Preguntó Verónica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Soy el tipo que te gusta- se apuró en afirmar Hugo, mientras pasó su mano por el pelo, en un gesto absolutamente engreído. - No puedo ser menos-.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Por eso me gustas. Has respondido a cada una de mis miradas y siempre supe que no te era indiferente- Atacó Verónica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- ¿Indiferente?. Por supuesto que no. Una mina como tú, calienta a cualquiera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Jajajajaja, no pensarás que voy a acostarme contigo, sólo porque piensas que ando detrás tuyo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;"Tuyo" pasa lleno de lunes a viernes. Los dueños de los demás moteles, por más que bajan los precios, no logran concitar tanta frenética clientela como ese concurrido centro amatorio. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La cama de agua y el jacuzzi fueron la excusa perfecta para que Verónica aceptara despertar al día siguiente, desnuda, apoyada en el pecho de Hugo, su "compañero" de Arquitectura. Hicieron el amor muchas veces durante la noche y Hugo presumió de su capacidad de conquista hasta que se quedó dormido. Verónica no le creyó ni la mitad de sus palabras, sólo porque no quería pasar por una mujer ingenua. Algo extraño la hizo desconfiar. No sabía bien de qué se trataba, pero su intuición femenina estaba indicándole algo que no podía explicar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Los días que vinieron no fueron distintos. Y en cada clase Hugo encontró la excusa perfecta, para retirarse antes y no tener que lidiar con las quejas de su madre, por faltar tanto a clases. Del "Tuyo" se fueron al "Los acacios", "La noche", "Juntos" y "Masmotel", por nombrar sólo algunos de los que visitaron más de una vez, luego de conocer todos los que existen en la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;-No sé, me pilló de sopresa. No pensé que me llegaría a enamorar de él- le cuenta Verónica a Ursula su mejor amiga, en un café del centro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Siempre dices lo mismo- sentenció su amiga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Ay! No seas así. Esta es la primera vez que acepto acostarme más tiempo del que quería. Hugo me ha entregado demasiado cariño, como para dejarlo así como así.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Sí, claro. Igual que Jaime, Jorge, Patricio...¿Sigo?.. - ironizó Ursula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Estás envidiosa porque pensaste que se fijaría en ti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Jajajaja.. Para nada. A mí ese tipo no me mueve ni media hormona. Tiene cara de tonto. De hecho mi hermano siempre me dice que el tipo es un presumido y que la mayoría no lo pasa, por lo mismo, porque es un arrogante. Un tonto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- Sí, claro. Tonto y rico- replícó Verónica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- No me interesa- enfatizó Ursula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Hugo Casares tiene claro que no desea una relación formal con Verónica, pero sus sentidos lo traicionan más fuertemente cada día. Después de sentir sobre su piel los labios de la mujer que lo cotejaba, se decidió a dar un paso más en el affaire. Y la invitó a ser su polola, pese a la arrogancia de la chica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- Yo creo que tu y yo deberíamos pololear- lanzó Hugo sentado en frente a Verónica en el café de la esquina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- ¿Ah si? ¿Quién te dijo a ti que yo quería un pololo?. - desafió ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- Nadie. Yo no más lo sé. Y si no te decides voy a tener que decirle que sí a tu amiga Úrsula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;La cara de Verónica se desencajó hasta el extremo de sentirme mareada. La sola idea de imaginar que su mejor amiga le había mentido e imaginar a Hugo enredado en sus sábanas la puso mal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- Deja de hablar huevadas, porque no vienen al caso- sentenció molesta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- No son huevadas- deslizó él, como si se tratara de algo simple y verdadero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;La lluvia no se dejó esperar y Verónica caminó dos cuadras hasta su casa, decidida a saber la verdad, o al menos a intentar refutar de boca de su amiga que lo que Hugo decía no era cierto. No alcanzó a lograrlo. Al darse la vuelta, para mirar una vez más a Hugo el escenario cambió en un dos por tres. Un hombre llegó a la mesa donde quedó su compañero y amante. Se besaron en los labios. Verónica miró paralizada bajo la lluvia. Sintió ganas de vomitar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Hugo hace seis meses es el novio de Manuel. El hermano de Úrsula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;b&gt;Por BZ &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4459072794042155341?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4459072794042155341/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4459072794042155341' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4459072794042155341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4459072794042155341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/06/tu-veronica-y-yo.html' title='Tu, Verónica y Yo.'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Smnfmf9vgEI/AAAAAAAAAeg/ZLiMQRANySE/s72-c/tuveryyo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2135335559961130568</id><published>2009-06-09T10:37:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T14:05:06.771-07:00</updated><title type='text'>El pianista inocente</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Si7OHbEn8uI/AAAAAAAAAeQ/z7zNnH0hqT8/s1600-h/pianista.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5345436434656916194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 255px; CURSOR: hand; HEIGHT: 262px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Si7OHbEn8uI/AAAAAAAAAeQ/z7zNnH0hqT8/s320/pianista.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;El lunes amaneció nublado en la región Metropolitana. El frío cordillerano se convertía en escarcha en las afueras de las casas de Las Condes, decían los matinales. En Colina, el suplementero ya estaba instalado en su kiosko de la esquina y los transeúntes iniciaban una nueva jornada. Matías se puso una bufanda gruesa, que le regaló su hermana para su santo, cuando lo fue a visitar. Cerró hasta el último botón del viejo chaquetón azul marino, porque no aguantaba el frío. Se subió al auto pensando en que no tenía esa intensa sensación desde hacía 10 años. Lloró en silencio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Dejó su bolso negro de cuero sobre sus piernas y miró como avanzaban uno a uno los postes, las casas, las personas, las micros. La vida. Todo avanzaba a través de un vidrio. Las últimas horas nunca supo como pasaron. Los disparos, la sangre, la ambulancia, el hospital, los curiosos y el silencio, no le pidieron permiso a nadie y llegaron. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;A la casa de Manuel ingresó un poco atrasado, porque se entretuvo después de la oficina con unos malabaristas, justo en la esquina de José Miguel de la Barra, a pasos de su oficina en calle Rosal, en pleno Santiago Centro. Los quedó mirando y pensó en las distintas y sacrificadas formas que tienen las personas, para ganarse la vida. Se sintió contento. Su vida como arquitecto no era perfecta, pero al menos le permitía darse ciertos lujos, que quizás muchos no tendrían.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pasó al supermercado y deambuló entre los pasillos como no sabiendo qué&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;comprar. Por primera vez eligió el vino sin mirar, ni si quiera la viña de procedencia le importó en ese momento. Tampoco estaba seguro de que quería un merlot. Simplemente, lo tomó y lo compró. En el asiento trasero del auto quedaron el carpacho de salmón y las ostras. La discusión con Andrés al teléfono, minutos antes, lo había desconcertado. No se sentía culpable, pero sabía que su amigo tendría más razones que él para defender a Alejandra. Andrés y Alejandra estaban casados hacía cuatro años y aunque Matías era amigo de ella, desde la universidad, la desconfianza de su amigo lo ponía en entredicho y eso era algo que no sabía soportar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Habían estado jugando a las cartas esa misma semana. Matías no quería recordar si era el lunes o el martes, pero se quedó hasta tarde, porque fue una de esas veladas entre amigos, donde estaban todos los que habían logrado traspasar la ligazón de los cuadernos y las jornadas de seis largos años de estudio, a una sólida y añosa amistad. Estaba el guatón González, que siempre miraba para atrás en las pruebas; la matea del curso y la más mina a la vez, Yessenia, "la de nombre de bailarina"; Luis Costa, Miguel Fox, Pepe Trapp y Raúl Gamboa. José Ignacio Carmona se había excusado de estar, porque su hija menor tenía "una fiebre que no quería bajar con nada". En suma, la promoción de arquitectos se reunía como cada mes, a repasar las razones de una amistad que los mantenía a todos, hasta ahora, felices.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Cuando ya las botellas dejaban ver hacia el otro lado, Andrés se ofreció para ir a comprar algo más y el guatón González, Luis Costa y Miguel Fox se ofrecieron para acompañarlo. Matías se quedó hablando por celular con Martina, su novia, que estaba en Lima y a quien no veía hacía una par de semanas. Le dio las buenas noches y le dijo que no se preocupara, que hasta más de las tres de la madrugada no iba a estar, porque al día siguiente le esperaban muchas cosas. Frase que más tarde le quedó dando vueltas y luego dejó pasar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;En la cocina, Alejandra preparaba más panes de ajo junto a Yessenia, mientras Pepe Trapp y Raúl Gamboa trataban de afinar un viejo piano, que se negaba a entonar las canciones de la época. Esa época en que se escapaban por el fin de semana a Algarrobo y regresaban cantando, con la intención de volver. Los panes de ajo estaban listos y el piano comenzó a sonar como nunca antes Alejandra lo había oído. Eran acordes de una canción clásica. El champán no la dejó recordar si era Beetohoven, Chopan o Brahms. Para ella, todo sonaba igual. Esa música la hacía volar y en ese minuto sus pies dejaban de tocar el suelo. Miró las manos armónicas, blancas y de dedos largos, con venas grandes y gruesas que se movían sobre las 88 teclas y parecían danzar sobre el viejo piano. Su piano. El que su padre le regaló cuando recién aprendía a guardar historias de amor en su diario de vida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;El ambiente en el departamento de los Gómez-Solar se llenó de paz. Todos comenzaron a mirar a Matías, que daba esta serenata en piano improvisada y el silencio se hacía cómplice con el placer de escuchar perfectas melodías. Alejandra servía más vino a Yessenia, que abrazaba a Pepe Trapp y a Raúl Gamboa le ofreció un quince años que tenía para ocasiones especiales con Andrés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Todos bebían y Matías demostraba sus mejores dotes y todo lo aprendido durante los más de diez años de estudio, en el Conservatorio de Música de la Universidad Católica. Yessenia y Pepe Trapp se sacaron los zapatos y comenzaron a bailar. Ninguno reparó en los simples pasos de vals de los ex compañeros que alguna vez, incluso, se llegaron a distanciar. Raúl Gamboa se sintió algo borracho y se fue a la pieza de invitados, donde se arrojó en la cama y no despertó más. Alejandra se sentó al borde del piano, cual artista de cabaret a su cantante. Y Matías la miró fijamente y ninguno pronunció palabra. La música los envolvió en un silencio de sombras y luces, en una nube de armonía casi angelical. Alejandra veía caer desde el techo pequeños arlequines sonrientes, que la invitaban a bailar. Matías sentía en su pecho una fuerte emoción. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Los danzantes Yessenia y Pepe Trapp seguían perdidos en su arrítmico paso y el alcohol y la música los había hecho delirar. Rieron de recuerdos de universidad. Se abrazaban, volvían a bailar. Matías tocó algo así como una polca y los bailarines intentaban seguir el ritmo, sin lograrlo. Trastabillaron y cayeron el uno sobre el otro y se dejaron estar. Yessenia sintió el corazón palpitante de Trapp y selló sus labios con los de él, en un beso que los mantuvo aislados y excitados sobre una alfombra persa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Alejandra envolvió con su pañuelo el cuello de Matías y la música dejó de sonar. Matías inclinó su cabeza, por la nuca, hacia atrás y vio en la mirada perdida de Alejandra el amor de los primeros años de universidad. Ese amor que duró hasta que apareció Andrés Gómez y arrebató su presencia del corazón, de la estudiante más hermosa de la facultad de arquitectura. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Matías dejó el piano y vio como sus amigos rodaban aún por la alfombra. Tomó a Alejandra por las piernas y en andas la llevó hasta el mesón de la cocina. Allí, en medio del aceite y el pan de ajo, la dejó suavemente caer, para posarse encima de ella. Se besaron y sintieron sus cuerpos explotar. En la mente de Alejandra los acordes del piano repicaban con aún más fuerza, mezclándose con el alcohol que ya se le había ido a la cabeza. Se abrazaron mucho rato y mucho rato hicieron el amor. Como niños que al fin pueden jugar con eso que alguna vez les prohibieron. Alejandra se sintió más mujer que con Andrés y Matías no temió reconocer que ella era el amor que siempre había esperado. Sus cuerpos forcejeban chocando con todo a su alrededor. Se pusieron de pie y arrancaron sus ropas con total salvajismo. Matías puso su mano en la boca de Alejandra, para no dejar escapar ni un solo ruido de sus orgasmos. Ella mordió su cuello, hasta hacerlo sangrar. Sería la marca indeleble, de una noche de música, alcohol y placer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Cuando Alejandra descansaba en los brazos de Matías en el suelo de la cocina, la puerta se abrió trayendo un ruido de botellas y canciones, que Andrés cantaba con el guatón González, Luis Costa y Miguel Fox. Ninguno podía creer lo que veían: desnudos Matías y Alejandra estaban ahí, dormidos, desnudos. Andrés sintió ganas de vomitar y tomó un botella y la lanzó contra Matías, con tan mala puntería que dio en el rostro de Alejandra y la cocina se llenó de sangre. Matías despertó y aún desnudo se sintió el peor de los amigos y el más condenando delincuente. Ladrón de un amor que alguna vez quiso recuperar. Forcejeó con Alejandro, quien en ese momento sacó de un cajón una pistola y rodaron por el suelo. Un disparo terminó con la pelea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Luis Costa, el guatón González y Miguel Fox llevaban a Alejandra, quien con la cara destrozada parecía llorar, a otra habitación. Y un largo silencio volvió a inundarlo todo. Sonaron las sirenas de carabineros.Se oyeron disparos afuera. Una ambulancia y la voz de un fiscal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Andrés Gómez murió camino al hospital. Alejandra no resistió la hemorragia y los ex compañeros se retiraron del lugar, luego de prestar declaraciones. Las botellas vacías y el piano a medio cerrar fueron testigos del término de una jornada negra. Trágica y para olvidar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Matías fue detenido y llevado al penal Colina 1. Donde compartió celda con reos comunes y asesinos de gran nivel. No hubo miramientos, para un joven que ni siquiera accionó el gatillo, pero de quien fueron encontradas las huellas en el arma asesina. Pasó largos años tras las rejas, por un crimen que no cometió. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;En el forcejeo con Andrés el arma se disparó. Diez años es mucho tiempo para una investigación y Matías aún espera encontrar a Alejandra, de quien no supo nada más. Nadie le informó lo que pasó, pues fue un proceso rápido y a la cárcel llegó sólo con su bolso de cuero negro y el recuerdo de sus amigos que no aparecieron más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Su madre le envió comida y lo visitó cada semana. Sus hermanas lo mantuvieron informado de lo que pasaba en Chile y él sólo pedía libertad. Un abogado amigo de su tío Nicolás logró revocar la sentencia de cadena perpetua y con una década más, dejó atrás el penal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Se subió al auto en silencio. Uno a uno los postes, las casas, las micros se ven a través del vidrio. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Aún hace frío en la capital. Matías se desanuda la bufanda y una cicatriz de una mordida aún permanece en su cuello. Deja el bolso en el suelo. En el auto que lo fue a buscar hay un diario, que en su obituario trae un recordatorio de la familia, por los diez años de la muerte de Alejandra Solar. Matías siente que un escalofrío lo paraliza. Desabrocha su viejo chaquetón azul. Mira por la ventana su regreso a la vida. Una nueva vida que desconoce y donde sin Alejandra, para él no existe nadie más. No tenía esa sensación desde hace 10 años. Recuerda la noche de piano, amigos y alcohol. La música vuelve a sus oídos, como la más triste de las melodías.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Una lágrima llega hasta su boca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Por BZ&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2135335559961130568?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2135335559961130568/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2135335559961130568' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2135335559961130568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2135335559961130568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/06/el-pianista-inocente.html' title='El pianista inocente'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Si7OHbEn8uI/AAAAAAAAAeQ/z7zNnH0hqT8/s72-c/pianista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-9167527293568567211</id><published>2009-06-05T17:42:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T17:44:02.724-07:00</updated><title type='text'>El (mal) plan</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;En la bodega de despacho de insumos de la Constructora Crisac, hay un tipo que camina a paso rápido. Lleva bajo el brazo un par de carpetas, de donde sobresalen papeles, que contienen encargos, nuevos contratos, cartas de reclamo y mails que no quieren caer y en la mano derecha lleva su Iphone, la última adquisición, de buen chileno moderno y al día, que no quiere pasar inadvertido. Está algo ofuscado. La implementación de la nueva red informativa de personal, no está funcionando y sobre sus hombros lleva el peso de los reproches, que aún-intuye- no le ha tirado en la cara su jefe, Marcos Fernández. La noticia de que no será aprobado el plan, y la carpeta llena de papeles y temas que no quiere ver, lo tienen absorto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Pasa revista a todos los paneles de información interna y entrega a los funcionarios los trípticos, que durante semanas estuvo elaborando, para mostrar las nuevas políticas de la empresa, en materia de elaboración y certificación de calidad y comunicaciones. No está contento. No logra disimularlo y llega al ascensor con más tedio que ganas. Volver a su escritorio es reencontrarse con el desgano y el cuchicheo de sus compañeras de trabajo. Las mismas que sonríen cada vez que algo falla. La mayor de ellas, su jefa, pareciera hacerlo a carcajadas, pero eso ocurre sólo en su mente. El hastío y el desgano le han hecho ver cosas en su mente, que no existen, pero que se mutiplican y lo alteran. El psicólogo, años atrás, ya había detectado su incipiente crisis de pánico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Llegó a la empresa gracias al dato que le dio una amiga. Era un viernes por la mañana y salía airoso con la respuesta de que "su test psicológico fue aprobado y su curriculum está bastante bueno". Ese dato impulsó a este joven de un metro y setenta y tres centímetros de altura, 60 kilos de peso, pelo y ojos claros y una palidez casi enfermiza, a mantenerse en una empresa de la que sólo escuchó cosas de oídas y que hasta ahora le permitía sentirse, de alguna manera, realizado sólo profesionalmente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Joaquin Trupán Latorre tiene 27 años, pero siente que más de 30 hubieran pasado por él. En su rostro las líneas de expresión y en sus ojos el brillo de una ilusión denotan ansiedad y decepción, espera y convicción. Si bien su trabajo lo llena, su corazón pide a gritos una pala de amor y un cargamento de emoción. Su trabajo lo consume y su cabeza no da para más. Bastante tiene soportando la mirada inquisidora de sus compañeros de trabajo, pero sobre todo de ellas, que lo miran con desconfianza y recelo, por ser el que siempre tiene una respuesta y quien logró cambiar arcaicas y rutinarias estrategias de trabajo en aquella centenaria empresa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Frente a su computador ve que los meses pasan uno tras otro y siente como si no ocurriera nada especial, que le permita llenar el calendario con alguna actividad especial. Trupán está abatido, se siente disminuido. Su plan de comunicación no fue lo que esperaba y sabe que tendrá que dar la cara. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Llega a la oficina de Marcos Fernández sin intenciones de ser cortés, porque sabe que el sexagenario dueño de Crisac siempre gana y por más intentos de convencerlo, de que el problema no es el plan, sino la implementación del diseño, no logrará nada. Se sienta en un moderno sillón de cuero, que le produce una sensación de escalofríos y escucha atento los reclamos de su jefe. Trupán siente que está frente a un monstruo verde al que oye, pero no escucha y comienza a irse de ese lugar lentamente. Sin dejar de mirar, ni mover un sólo músculo de su pálida cara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Abre la puerta y está frente a Felisa. Su novia, varios años menor que él, que lo mira con cariño, pero que oculta algo que Trupán sabe que no tardará en descubrir. La voz de su jefe sigue transmitiéndole palabras que no escucha y Felisa está instalada frente a él con su cara de niña. Trupán la abraza y siente que al menos alguien entiende su pena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Hace calor en esa habitación, pero Trupán tiene escalofríos. Tiembla y su jefe no lo nota, mientras Felisa, en sus sueños sigue abrazándolo y entregándole una cuota de ese afecto que se perdió de un momento a otro hace algunos meses. Tenían una relación de ensueño, de esas que aparecen en las revistas de papel couché, en que los protagonistas cuentan que se sentían solos, pero de pronto se miraron y no se separaron nunca más. Así era la historia de Joaquín Trupan y Felisa Covacic, los compañeros de universidad que se enamoraron y eran la pareja perfecta para los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;"Falta creatividad, no se gastará más dinero y hay que buscar una solución", fueron tres frases que separaron a Trupán del abrazo de Felisa y lo trajeron de un zuácate a la realidad. Esa realidad que se perfilaba feliz y tranquila, soledad y despejada, pero que de un momento a otro se llenó de nubes sólo sobre su cabeza. Era tal el estado de evasión de Trupán, que el jefe seguía hablando y no lograba percatarse de su ausencia. Fue entonces que Trupán dejó de ver a Felisa y la vio partir, aislarse, esfumarse de su mente. "Lo siento Señor Fernández, buscaré la forma de arreglarlo", enfatizó y se puso de pie rumbo a su escritorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Salió muy tarde de la oficina y caminó por el centro de Santiago sin saber dónde ir. El sueño con Felisa en medio de la conversación con Fernández hizo a Trupán caer en un estado de indefensión y ostracismo ante el mundo, que sentía que ya no formaba parte de él. La luz roja del semáforo dio con todo en su cara y recordó la mirada triste de Felisa y la sensación de que algo le ocultaba volvió sobre él. No había tenido esa sensación desde la última vez en que encerrados en su casa habían discutido por la forma en que solían decirse las cosas. El ímpetu de Trupán y el apasionamiento de Felisa chocaban constantemente, por ganar una pelea tácita, no pactada, pero sí percibidad. Caminó por largas horas y sintió un vacío, de esos grandes, de esos que dejan las despedidas de personas muy queridas y que se disimulan apretando los dientes y elevando el mentón, como haciendo creer que no pasa nada. Trupán sabía poco de esas cosas. Las pensaba, pero no lograba apaciguar la impaciencia y el descontrol que sentía su cuerpo cuando una emoción lo invadía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La mañana siguiente en la oficina no fue muy distinta. Trupán sabía que sería un duro trabajo volver a reconquistar la simpatía de Fernández, para presentarle un nuevo proyecto comunicacional. Las cosas no se veían fáciles y no tenía más cabeza para pensar, menos para elaborar algún plan. Decidió compartir el problema con algunos compañeros y organizó un grupo de discusión, por medio del cual, pensaba Trupán, podría obtener mejores y mayores resultados, que los ya desechados, luego de una rápida e improvisada reunión. Elaboró un nuevo informe, lo envió a la imprenta y pidió los 21 ejemplares que debería presentar al directorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La reunión con los ejecutivos se extendió por más de tres horas. Un email en su Iphone le avisó a Trupán que Felisa salía esa misma mañana a su nuevo trabajo. Era la cuarta vez que recibía el mismo mensaje, una mañana cualquiera y Trupán en su mente sólo le deseaba suerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Felisa Covacic no era precisamente una periodista ejemplar, pero al menos tenía la personalidad y la impronta de una mujer de carácter, de esas mal llamadas "de armas tomar", de las que cualquier cosa les parece algo fácil de resolver. Una mujer con más soluciones que problemas. Trupán la imaginó vestida de negro, un impecable traje de dos piezas negros, con seis botones y zapatos de ejecutiva, de los que tanto presumía, cada vez que trabajaba. El tiempo en casa, le había pasado la cuenta. Felisa adolecía de la actitud firme y las palabras "deséame suerte" acusaban su temor a ser laboralmente rechazada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Trupán continuó con la exposición frente al directorio. Había logrado captar la atención del jefe de marketing y el asesor de estrategias comunicacionales, quienes apuntaban ideas y miraban con acusada atención, lo que entregó a Trupán cierta seguridad en su actuar, pocas veces experimentada. El nuevo plan de comunicaciones sería aprobado y Trupán entendería que no fue su error, sino uno más de las jugadas del azar hacia su trabajo. Los ejecutivos anunciaron la necesidad de nuevos responsables y nuevas áreas para establecer las políticas aprobadas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Trupán celebró en silencio. Su plan estaba, pese a esto último, completamente aprobado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La reunión terminó sin contratiempos y Trupán se preparó un café que tomó con un cigarro en la otra mano. Miró a través del vidrio su reflejo y se vio más joven y más ágil que nunca. Algo cansado, pero contento. Un poco impaciente, pero con una sensación de ver al hombre que había demostrado con creces que su trabajo era lo más importante. Junto a su reflejo creyó ver a Felisa. Y la contempló por un momento. Comparó ambas imágenes en el vidrio y vislumbró un futuro junto a esa mujer que lo había acompañado en todo momento. Repasó diez años juntos en un solo momento. A su mente venían las risas y los abrazos que siempre Felisa le daba de sopresa. Vio como su figura sonreía ante la flor que siempre esperaba y Trupán se encargaba de cortar sólo para alegrarla. De un momento a otro, su figura desapareció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Carmen, la secretaria más antigua interrumpió la ensoñación de Trupán y le advirtió que el señor Fernández lo esperaba, porque necesita comunicarle algunas novedades de manera urgente. Trupán apagó el cigarro en un dos por tres y bebió rápidamente hasta la última gota del ya frío café que tenía en su mano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Camino a la oficina de Fernández, Trupán sintió un relajo exquisito, porque sabía que la reunión de exposición había sido fructífera y se sentía tranquilo. Esta vez el discurso de su jefe debía ser alentador, pensaba. Respiró profundo, inclinó los hombros hacia atrás y reflexionó unos segundos acerca de las vueltas de la vida. En los momentos de giro, que llegan cuando menos se esperan. En las ocasiones que debió morderse la lengua, como esa misma semana, tras el fracaso de la implementaciónm del plan y en la ahora nueva oportunidad de ir al mismo lugar, por algo un poco más reconfortante. En su celular, un alerta de mensaje pasó al olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Se arregló el nudo de la corbata y sacudió su chaqueta, como echando al suelo todas las malas vibras y las malas emociones que se habían acumulado esa semana. Sintió que caían una a una las burlas de su veterana compañera de escritorio, las risas socarronas de sus demás compañeros; la sensación de soledad de la mañana del martes y la resaca después del comida de aniversario; los pelos del gato trepando sobre su pecho al llegar a casa, los restos del chocolate que no se alcanzó a comer; un lágrima que escapó esa misma mañana, por sentirse tan imperfecto; la frustración de no tener todo lo que soñaba, la pelea con su mejor amigo y la discusión de oficina por errores de otros. Sintió también que sacudía la mala cara de Felisa reflejada en el vidrio, mientras tomaba un café. Destruía con ese simple acto, todo lo malo que cargaba consigo en su moderna chaqueta del traje color café.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Abrió la puerta de la oficina de Fernández con otro aire. Al entrar, la silla girada de espaldas a Trupán parecía sacada de una escena de película que todavía no arrendaba. Caminó despacio y sintió algo parecido al escozor. La silla comenzó a girar lentamente y nada parecía cuadrar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;- "¿No me vas a felicitar?" - preguntó una mujer, de la que en ese mismo momento Trupán olvidó su nombre. El sueño despierto de Trupán no se equivocaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Aún se lee en la pantalla del Iphone de Trupán un mensaje de texto sin responder: "Joaquín, aprende en quién confiar..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Por BZ&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-9167527293568567211?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/9167527293568567211/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=9167527293568567211' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/9167527293568567211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/9167527293568567211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/06/en-la-bodega-de-despacho-de-insumos-de.html' title='El (mal) plan'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-5085049717998330396</id><published>2009-06-01T16:21:00.000-07:00</published><updated>2009-06-01T17:21:34.595-07:00</updated><title type='text'>Marta</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiRwQo8ATbI/AAAAAAAAAeI/C8eW93XxBy0/s1600-h/cajita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342518489137565106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 196px; CURSOR: hand; HEIGHT: 194px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiRwQo8ATbI/AAAAAAAAAeI/C8eW93XxBy0/s320/cajita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Mi nombre es Marta. Trabajo en la casa de los Fernández hace unos treinta y tantos años. Aprendí a escribir de grande, porque me salí de la escuela, por andar enamorada. No sé muy bien cómo se acentúan las palabras, ni que significa subversivo, pero me divierto leyendo los libros que trae la Paulita, la hija de la señora Francisca, que estudia Literatura. Y no me importa, he sido una mujer feliz, que ha entregado su vida a su trabajo y al amor, a un amor escondido, que duerme entre mi enagüa y los escritos que guardo debajo de mi cama, entre los palitos del sommiere y la alfombra. Un amor que vive en las canciones que canto haciendo el aseo y cuando voy de compras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Era un hombre mayor. Me pasaba por diez años. Era alto y refinado y me miraba con cara de santo. Yo siempre lo veía cuando llegaba a ver mis hermanos y le servía tecito y me quedaba callada. Luego, nos veíamos a escondidas detrás de la Plaza Colón, en pleno centro de Antofagasta y me decía que me quería, aunque yo nunca vi que hiciera nada por demostrarlo. Hoy es sólo un recuerdo. Se fue así como llegó, para la fiesta La Tirana, cuando llevábamos tres años y yo pensaba que tendría un hijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Mientras revuelvo la comida, el olor a cebolla mezclada con el perejil y la pimienta, me transportan hasta Antofagasta, de donde me vine hace muchos años y la señora Francisca, la Paulita, Andresito y Don Andrés toman desayuno y se ponen a discutir, porque la niña no quiere ir con ellos a Vichuquén, que no tengo idea donde queda, pero sé que está para el sur, porque siempre dicen que la niña prefiere tomar la ruta por San Bernardo para cualquier cosa, menos para viajar con ellos y yo sé que es porque por ahí tiene un pololo. Ya la han pillado algunas veces. Y yo me hago la tonta, porque sé que el novio de la Paulita no es como ellos. Es un buen cabro, pero no tiene plata. Es un "aparecido", dice don Andrés y yo coincido con él, porque sino hubiera aparecido a mi niña no le brillarían los ojitos cuando aparece en la cocina con él...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La fritura para el estofado está listo y la cocina huele a especies que sólo yo disfruto. Teo, el gato, raspa con su lengua hasta la última espina del pescado enlatado que Don Andrés me trajo de Singapur, en su último viaje. Y yo sigo revolviendo la olla, mientras le pongo un poquito de comino a la carne y a las verduras, pero poquito no más, para que quede más sabroso. Y canto una canción de Rocío Jurado, que tocan en la radio Puduhuel, donde escucho a Pablito Aguilera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Me siento en mi silla café, donde puse un cojín, que era de mi mamá cuando yo era chica y leo a García Márquez, un señor que escribe muy bonito y que dice que en Macondo hay mucha gente con el mismo nombre. Y me transporto otra vez. Leo despacito, para tratar de entenderlo todo. Parezco una chiquilla que aprendió a tejer e inventa cuanta cosa se le ocurre para practicar. Ya llevaría como diez bufandas, pienso. Y así me paso los días, hasta que debo dejar mi lectura, porque Andresito rompió sus bluyines y hay que buscarle una solución o la Paulita quiere que le doble un vestido que le queda largo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Me siento contenta. Hoy la Paulita va a contarles a los señores que quiere casarse con ese joven. No sé que irá a pasar, pero yo no digo nada, porque la niña me lo contó antes de irse a la universidad y me dijo que era un secreto y yo los secretos los guardo como hueso de santo, porque de chiquitita fui siempre confiable. Y lo sigo siendo. Prefiero quedarme callada no más. Yo veo, pero soy ciega y escucho, pero soy sorda. Así aprendí a ser no más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Cuando tenía como 15 años pillé a mi papá con otra mujer. Y puse una cara de espanto que la mujerzuela esa salió corriendo subiéndose las panties y hundiéndose en la vergüenza. Mi padre me miró con cara de odio y yo me di la vuelta, con la boca cerrada y nunca más la volví a abrir. Al menos, no para reproducir eso. Mi mamá fue feliz siempre al lado de su marido y yo no era nadie para andar echándole a perder la felicidad a mi mamá, que tanto se esforzó por nosotros. ¿Mala?. Nada de mala. Eso se llama morir con un secreto hasta la tumba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;El día del funeral de mi madrecita santa, le pedí perdón arrodillada frente a su ataúd, por no contarle que mi padre era un sinvergüenza, pero me sentí contenta. Mi mamita nunca supo que el desgraciado de mi padre era un donjuan. Hoy ya no es importante. Mi madre desde el cielo debe estar sonriendo, porque yo aprendí a ser fiel y callar lo que no debo contar. Al menos, cuando una relación es importante, así como la que yo tengo con esta familia. Por eso no más lo hago, porque han hecho tanto por mí y los niños me quieren como si fuera su mamá y yo quiero que sean felices no más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Hoy va a quedar la grande. Va a venir el pololo de la Paulita y yo voy a tener que hacerme la sorda, porque don Andrés ya dijo que no iba a seguir aguantando a ese chiquillo en esta casa. Yo no entiendo a Don Andrés, si ese cabro es tan buena persona. Es esforzado y guapo. Anda siempre limpio y ordenadito, pero dice que eso no basta, porque no tendrá como darle un buen vivir a la Paulita. Y mi niña dice que no es un "tema", porque ella está estudiando y será una mujer independiente, pero Don Andrés no entiende de esas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Para el cumpleaños de mi niña, el joven le trajo una cajita. Era bien bonita. Estaba forrada en un papelito a cuadrillé y tenía una tarjetita que decía "Para mi Paulita". Cuando Don Andrés vio esas palabras escritas, casi estalla como un volcán de esos que echan lava allá en el sur y yo me vine corriendo a la cocina, a prepararle una agüita de tilo a la niña, que se puso a llorar como María Magdalena, porque Don Andrés le dijo al joven que cómo se le ocurría regalarle "esas cosas tan de poco pelo" a su hija que era una reina. Y a mi me dio pena, porque era una cajita musical, donde al abrirla salía una bailarina que giraba al sonido de una música clásica. Ahí quedó tirada la cajita. Yo la recojí y trate de pegarla, pero nunca pude hallar la cabecita de la bailarina. Así que ahora gira a medias, con el cuellito peladito sobre su eje. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Me dio mucha rabia la actitud de Don Andrés. El pololo de la Paulita se gastó todos sus ahorros en ese regalo y él se daba el lujo de tratarlo así. Pobre joven, pensé. Y pobre Don Andrés, que sólo tiene plata y nada de alma. Si existiera un banco de sentimientos, yo misma iría a depositar un poquito de empatía, comprensión y aceptación para mi patrón, que es tan insensible.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Cuando me puse a arreglar a la bailarina de la cajita, Don Andrés me soprendió en mi pieza concentrada. Yo trataba de juntar la tapa con el espejito, que hacía de piso para la muchachita que bailaba y Don Andrés pegó un grito que me dejó sorda. Me hice la tonta, pero fue en vano, porque del susto se me soltó la cajita y mi patrón se enfureció, porque según yo estaba apoyando a ese "cabro de porquería, que no le hace ni un bien a la Paulita". Yo esa vez no me quedé callada y le dije que no era así, pero el me dijo que no le discutiera. "No te pongas subversiva Marta", me dijo y yo me di media vuelta y le dije que tenía que lavar la loza del desayuno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Escondí la cajita y me fui a la cocina. Aún ando buscando la cabecita de la bailarina, para entregársela de sopresa a la Paulita, cuando logre arreglarla. No le diré nada, hasta que esté terminada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por BZ&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-5085049717998330396?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/5085049717998330396/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=5085049717998330396' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5085049717998330396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5085049717998330396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/06/marta.html' title='Marta'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiRwQo8ATbI/AAAAAAAAAeI/C8eW93XxBy0/s72-c/cajita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4856508114355295898</id><published>2009-05-29T13:12:00.000-07:00</published><updated>2009-05-29T17:03:49.522-07:00</updated><title type='text'>Tres años</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiBy2HBRkeI/AAAAAAAAAd4/mMInhyXLceI/s1600-h/manzana.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341395431984304610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 284px; CURSOR: hand; HEIGHT: 193px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiBy2HBRkeI/AAAAAAAAAd4/mMInhyXLceI/s320/manzana.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;No sigas mirandome así, porque no voy a responder si te tomo de los brazos y te como a besos y después te suelto y te dejo caer como una hoja que no sirve. Tampoco te acerques tanto, como buscando mi aroma para guardalo contigo, porque ya no huelo a nada. O al menos, no quiero oler para ti. Ni menos me digas que estás feliz, porque no te creo nada. Nada de nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Estoy enojado, molesto y la manzana verde que muerdo con rabia, mientras me miras "haciéndote las uñas", tiene sabor amargo. Te portaste como una bataclana anoche y ahora tienes el descaro de decir que no fue tu culpa, que el coqueteo con el flacuchento de ojos claros fue "socializar", que los tequilas margarita te "ponen así" y que en verdad tu eres una "santa", que sólo se convierte en "diabla" cuando baila. No me vengas con esas, a mí no, bonita. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;A mi no. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Tengo la cara, no las ganas de ser el huevón que tú crees que soy.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Tu sonrisa de caricatura dominguera me tiene harto. Esa desfachatez con la que actúas como puta y lo cara de raja que eres para hacerte la tonta, ya no tienen límite. Vienes y me abrazas y me miras con cara de "yo no hice nada" y sabes que por dentro te morías de ganas de que el flacuchento te sacara de esa fiesta, donde todas tus amigas se portaron aún más putas que tú y se fueron a todo lo que da por la costanera norte, toqueteándose como quinceañeros, mientras yo como santo huevón le preguntaba a todo el mundo si habían visto a mi "polola".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;¡Polola!, ¡qué polola! si lo que eres es una puta.Te olvidaste de mí y de nuestra relación. Eres ahora una verdadera dueña de la noche y de todas las noches. La que se viste de fiesta y se produce como si fuera la gran actriz que va a salir a escena. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Esos calzones tipo pantaletas y ese vestido ceñido como la piel de una serpiente (ojo, que como tal tienes la lengua, ten cuidado si te muerdes, porque seguro te envenenas, "bonita"); ese color rojo en la boca que hace ver aún más grandes tus gruesos y carnosos labios, todas esas cosas te convierten en mi (ahora) "puta favorita". Y ese pelo, tu pelo, que era mi pelo, que ahora es el pelo de todas esas manos que te rozaron en la fiesta de anoche. ¿Estás convertida en una cualquiera lo sabías?. ¿Te alcanzaste a dar cuenta?. ¿O me vas decir que también es culpa del tequila margarita?. ¿Te enojarías si te pregunto "cuánto" por una noche?. ¿Será muy descarado o es lo mínimo que te mereces por ser tan arrogante, tan olvidadiza y tan inconsecuente?. ¿Será mucho recordarte que dijiste que me admiradas, justo después de decir "te amo". ¿Era mentira, verdad?. Sí, claro. Y yo el tontorrón te creí, porque minas como tú no mienten. Jajajaja, claro, en las pelis que veíamos los sábados echados en mi cama, evitando el tedio de tener que discutir si íbamos a comer o a bailar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La Manu me dijo que Octavio te había visto detrás de la terracita, esa misma que cuando cumplimos 2 años y medio usaste de escenario para pedirme que me quedara contigo para siempre, y ahora te sacas los calzones y bailas arriba de la mesa como una loca, enferma de borracha gritando frases incoherentes de las que sólo se entendía "me va a matar, porque a éste, también me lo cagué", pero yo no le creí a la Manu, le dije que estaba loca, que tú, la María Franscisca, "mi Panchita", no hacías esas cosas, porque tú eres lo menos vistosa que hay.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Y ahí quedé como el santo huevón, porque la Manu se cagó de la risa y dijo que en verdad yo era el más ingenuo del grupo, por no haberme dado cuenta de que "eras como eras".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Tu amiga, Panchita, la Manu, la que te cubría la espaldas, tu amiga del alma. Sí, ella. Ella me lo contó todo. La que en el Cuzco me dijo que el tipo colorín cara de imbécil era un propasado y que tú te arrancaste, esa misma Manu me abrió los ojos como una botella de vino y el bop! se escuchó hasta en Australia. ¿Cómo pudiste engañarme de esa forma?. ¿Cómo pudiste ser tan canalla?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;A ratos, pienso que en verdad no tienes la culpa. Naciste así de bonita (o de rica como dicen en el grupo) y tus ojos enigmáticos y sonrientes -porque te ríes hasta con los ojos- son un don que tienes, pero que lamentablemente no sabes administrar. Tienes una imagen de ser una canchera y ganadora y me doy cuenta que te quedas sólo en eso, porque de mejorar, ni hablar. No quieres que nada varíe en tu mundo, menos en tu cabeza. Estabas conmigo -según tu propia confesión- porque soy el único huevón inteligente que "conecta" contigo. ¿Conexión?. ¿O interés Panchita?. Si no sabías ni hacer las cosas bien... No quiero pensar que son los demás, si tu eres tan espectacular. ¿Serán tan o más huevones que yo ante tus ojos?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Panchita, mi Panchita. Te amo tanto, que hasta me duele decirlo, porque en verdad después de esto hasta te odio. Sí y aunque suene a despecho, me importa un rábano. Te pasaste para ser vaca conmigo, con la Manu y con todos. Porque si me lo hiciste a mí, seguro habrá otros. Y esos otros como yo, tarde se dieron cuenta de como eres realmente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Te decía que no te culpo, porque tu personalidad es abrumadora. Desconcertante. Tu pelo es adorable y tus ojos una sonrisa permanente. Nunca vi a nadie sonreír al mirarme a los ojos, como haces tú, cada vez que te encuentras conmigo. Tienes una cosa mágica, enigmática y especial que llevas, yo creo, en la sangre y eso no se te va quitar. No, señor. No dejarás de ser como eres, porque te encanta ser como eres. Sólo aprovechas el rédito que algo te pueda otorgar, mientras uno como santo huevón se queda aquí quieriendote como el cabro huacho que nunca tuvo papá. Porque así mismo es la sensación. A ti no te importa nada y creo que hasta ni te das cuenta. Y eso es lo peor. Sigues caminando, vacía, hacia un punto sin rumbo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Cuando la fiesta estaba en lo mejor, ya habían servido el cebiche y todos iban en el tercer o cuarto ron, tú decidiste ir al baño y me dijiste que estabas contenta de todo lo que nos estaba pasando. Y con esa frase en mi mente tomé una gyosa de pollo que estaba fría y desabrida. Mal augurio para el pololo de una mina como tú. Dos empanaditas y un vodka, para disimular, mientras todos me felicitaban por la fiesta-sopresa que te di para el cumpleaños. Yo también aprendí a socializar y me reí, porque la Piru mostraba las fotos de todos eufóricos en su celular. Y de ti no hubo ni rastro. Tomé mi vaso y me puse a caminar como si estuviera pasándolo bomba nuclear (como dice Pedro Piedra), pero no era así, la bomba me estalló en la cara, gracias a ti.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Puta. Eres una grandísima puta María Francisca López Gailartt. Eres una mujer de la noche que se disfraza de gran mujer y que no sabe que la vida es un poco más que light, pero no. Sigue fumándote ese cigarro, que es también como tú y toda tu vida. Light, como nunca imaginé que pudieras ser. Yo te seguiré escribiendo, mientras te revuelcas en nuestra cama, creyendo que aún no llego de la universidad y no he encontrado tu notebook abierto, con las fotos que te tomo tu amiga Pilar, pensando que jamás yo las iba a encontrar. ¿Cómo es la vida ah?. Si hasta se te olvidó que me regalaste para San Valentín la llave de tu departamento. Dime que te acuerdas, para no parecer tan huevón, ¿ya?. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Desde aquí escucho como gimes y seguro le haces crees a ese imbécil que disfrutas. Seguro, una más de tus tantas mentiras. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Ah, una cosa. No te molestes, yo cierro lo puerta por fuera, no vaya a ser que pienses que puedo venir a verte, de sorpresa, con un ramo de flores blancas (como tanto te gustan) para decirte "bonita, felices tres años, te amo a rabiar", como estúpidamente hice, porque eso no pasa, ni va a pasar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Si suena el timbre hazte la sorda. Seguro, ese papel te quedará muy bien. Ya que fuiste tan ciega para perderte a alguien que te amaba con su vida y que ahora camina en puntas de pies, entre medio de tus sostenes y la camiseta sin marca de él, para que puedas disfrutar de lo que tanto te gusta: que te digan que eres única.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Sólo pienso: gracias a Dios. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Por BZ&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4856508114355295898?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4856508114355295898/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4856508114355295898' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4856508114355295898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4856508114355295898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/tres-anos.html' title='Tres años'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiBy2HBRkeI/AAAAAAAAAd4/mMInhyXLceI/s72-c/manzana.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2616694636726151724</id><published>2009-05-27T15:34:00.000-07:00</published><updated>2009-06-05T17:42:16.696-07:00</updated><title type='text'>El (mal) plan</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;En la bodega de despacho de insumos de la Constructora Crisac, hay un tipo que camina a paso rápido. Lleva bajo el brazo un par de carpetas, de donde sobresalen papeles, que contienen encargos, nuevos contratos, cartas de reclamo y mails que no quieren caer y en la mano derecha lleva su Iphone, la última adquisición, de buen chileno moderno y al día, que no quiere pasar inadvertido. Está algo ofuscado. La implementación de la nueva red informativa de personal, no está funcionando y sobre sus hombros lleva el peso de los reproches, que aún-intuye- no le ha tirado en la cara su jefe, Marcos Fernández. La noticia de que no será aprobado el plan, y la carpeta llena de papeles y temas que no quiere ver, lo tienen absorto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Pasa revista a todos los paneles de información interna y entrega a los funcionarios los trípticos, que durante semanas estuvo elaborando, para mostrar las nuevas políticas de la empresa, en materia de elaboración y certificación de calidad y comunicaciones. No está contento. No logra disimularlo y llega al ascensor con más tedio que ganas. Volver a su escritorio es reencontrarse con el desgano y el cuchicheo de sus compañeras de trabajo. Las mismas que sonríen cada vez que algo falla. La mayor de ellas, su jefa, pareciera hacerlo a carcajadas, pero eso ocurre sólo en su mente. El hastío y el desgano le han hecho ver cosas en su mente, que no existen, pero que se mutiplican y lo alteran. El psicólogo, años atrás, ya había detectado su incipiente crisis de pánico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Llegó a la empresa gracias al dato que le dio una amiga. Era un viernes por la mañana y salía airoso con la respuesta de que "su test psicológico fue aprobado y su curriculum está bastante bueno". Ese dato impulsó a este joven de un metro y setenta y tres centímetros de altura, 60 kilos de peso, pelo y ojos claros y una palidez casi enfermiza, a mantenerse en una empresa de la que sólo escuchó cosas de oídas y que hasta ahora le permitía sentirse, de alguna manera, realizado sólo profesionalmente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Joaquin Trupán Latorre tiene 27 años, pero siente que más de 30 hubieran pasado por él. En su rostro las líneas de expresión y en sus ojos el brillo de una ilusión denotan ansiedad y decepción, espera y convicción. Si bien su trabajo lo llena, su corazón pide a gritos una pala de amor y un cargamento de emoción. Su trabajo lo consume y su cabeza no da para más. Bastante tiene soportando la mirada inquisidora de sus compañeros de trabajo, pero sobre todo de ellas, que lo miran con desconfianza y recelo, por ser el que siempre tiene una respuesta y quien logró cambiar arcaicas y rutinarias estrategias de trabajo en aquella centenaria empresa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Frente a su computador ve que los meses pasan uno tras otro y siente como si no ocurriera nada especial, que le permita llenar el calendario con alguna actividad especial. Trupán está abatido, se siente disminuido. Su plan de comunicación no fue lo que esperaba y sabe que tendrá que dar la cara. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Llega a la oficina de Marcos Fernández sin intenciones de ser cortés, porque sabe que el sexagenario dueño de Crisac siempre gana y por más intentos de convencerlo, de que el problema no es el plan, sino la implementación del diseño, no logrará nada. Se sienta en un moderno sillón de cuero, que le produce una sensación de escalofríos y escucha atento los reclamos de su jefe. Trupán siente que está frente a un monstruo verde al que oye, pero no escucha y comienza a irse de ese lugar lentamente. Sin dejar de mirar, ni mover un sólo músculo de su pálida cara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Abre la puerta y está frente a Felisa. Su novia, varios años menor que él, que lo mira con cariño, pero que oculta algo que Trupán sabe que no tardará en descubrir. La voz de su jefe sigue transmitiéndole palabras que no escucha y Felisa está instalada frente a él con su cara de niña. Trupán la abraza y siente que al menos alguien entiende su pena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Hace calor en esa habitación, pero Trupán tiene escalofríos. Tiembla y su jefe no lo nota, mientras Felisa, en sus sueños sigue abrazándolo y entregándole una cuota de ese afecto que se perdió de un momento a otro hace algunos meses. Tenían una relación de ensueño, de esas que aparecen en las revistas de papel couché, en que los protagonistas cuentan que se sentían solos, pero de pronto se miraron y no se separaron nunca más. Así era la historia de Joaquín Trupan y Felisa Covacic, los compañeros de universidad que se enamoraron y eran la pareja perfecta para los demás. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;"Falta creatividad, no se gastará más dinero y hay que buscar una solución", fueron tres frases que separaron a Trupán del abrazo de Felisa y lo trajeron de un zuácate a la realidad. Esa realidad que se perfilaba feliz y tranquila, soledad y despejada, pero que de un momento a otro se llenó de nubes sólo sobre su cabeza. Era tal el estado de evasión de Trupán, que el jefe seguía hablando y no lograba percatarse de su ausencia. Fue entonces que Trupán dejó de ver a Felisa y la vio partir, aislarse, esfumarse de su mente. "Lo siento Señor Fernández, buscaré la forma de arreglarlo", enfatizó y se puso de pie rumbo a su escritorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Salió muy tarde de la oficina y caminó por el centro de Santiago sin saber dónde ir. El sueño con Felisa en medio de la conversación con Fernández hizo a Trupán caer en un estado de indefensión y ostracismo ante el mundo, que sentía que ya no formaba parte de él. La luz roja del semáforo dio con todo en su cara y recordó la mirada triste de Felisa y la sensación de que algo le ocultaba volvió sobre él. No había tenido esa sensación desde la última vez en que encerrados en su casa habían discutido por la forma en que solían decirse las cosas. El ímpetu de Trupán y el apasionamiento de Felisa chocaban constantemente, por ganar una pelea tácita, no pactada, pero sí percibidad. Caminó por largas horas y sintió un vacío, de esos grandes, de esos que dejan las despedidas de personas muy queridas y que se disimulan apretando los dientes y elevando el mentón, como haciendo creer que no pasa nada. Trupán sabía poco de esas cosas. Las pensaba, pero no lograba apaciguar la impaciencia y el descontrol que sentía su cuerpo cuando una emoción lo invadía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;La mañana siguiente en la oficina no fue muy distinta. Trupán sabía que sería un duro trabajo volver a reconquistar la simpatía de Fernández, para presentarle un nuevo proyecto comunicacional. Las cosas no se veían fáciles y no tenía más cabeza para pensar, menos para elaborar algún plan. Decidió compartir el problema con algunos compañeros y organizó un grupo de discusión, por medio del cual, pensaba Trupán, podría obtener mejores y mayores resultados, que los ya desechados, luego de una rápida e improvisada reunión. Elaboró un nuevo informe, lo envió a la imprenta y pidió los 21 ejemplares que debería presentar al directorio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;La reunión con los ejecutivos se extendió por más de tres horas. Un email en su Iphone le avisó a Trupán que Felisa salía esa misma mañana a su nuevo trabajo. Era la cuarta vez que recibía el mismo mensaje, una mañana cualquiera y Trupán en su mente sólo le deseaba suerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Felisa Covacic no era precisamente una periodista ejemplar, pero al menos tenía la personalidad y la impronta de una mujer de carácter, de esas mal llamadas "de armas tomar", de las que cualquier cosa les parece algo fácil de resolver. Una mujer con más soluciones que problemas. Trupán la imaginó vestida de negro, un impecable traje de dos piezas negros, con seis botones y zapatos de ejecutiva, de los que tanto presumía, cada vez que trabajaba. El tiempo en casa, le había pasado la cuenta. Felisa adolecía de la actitud firme y las palabras "deséame suerte" acusaban su temor a ser laboralmente rechazada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Trupán continuó con la exposición frente al directorio. Había logrado captar la atención del jefe de marketing y el asesor de estrategias comunicacionales, quienes apuntaban ideas y miraban con acusada atención, lo que entregó a Trupán cierta seguridad en su actuar, pocas veces experimentada. El nuevo plan de comunicaciones sería aprobado y Trupán entendería que no fue su error, sino uno más de las jugadas del azar hacia su trabajo. Los ejecutivos anunciaron la necesidad de nuevos responsables y nuevas áreas para establecer las políticas aprobadas. Trupán celebró en silencio. Su plan estaba, pese a esto último, completamente aprobado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;La reunión terminó sin contratiempos y Trupán se preparó un café que tomó con un cigarro en la otra mano. Miró a través del vidrio su reflejo y se vio más joven y más ágil que nunca. Algo cansado, pero contento. Un poco impaciente, pero con una sensación de ver al hombre que había demostrado con creces que su trabajo era lo más importante. Junto a su reflejo creyó ver a Felisa. Y la contempló por un momento. Comparó ambas imágenes en el vidrio y vislumbró un futuro junto a esa mujer que lo había acompañado en todo momento. Repasó diez años juntos en un solo momento. A su mente venían las risas y los abrazos que siempre Felisa le daba de sopresa. Vio como su figura sonreía ante la flor que siempre esperaba y Trupán se encargaba de cortar sólo para alegrarla. De un momento a otro, su figura desapareció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Carmen, la secretaria más antigua interrumpió la ensoñación de Trupán y le advirtió que el señor Fernández lo esperaba, porque necesita comunicarle algunas novedades de manera urgente. Trupán apagó el cigarro en un dos por tres y bebió rápidamente hasta la última gota del ya frío café que tenía en su mano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Camino a la oficina de Fernández, Trupán sintió un relajo exquisito, porque sabía que la reunión de exposición había sido fructífera y se sentía tranquilo. Esta vez el discurso de su jefe debía ser alentador, pensaba. Respiró profundo, inclinó los hombros hacia atrás y reflexionó unos segundos acerca de las vueltas de la vida. En los momentos de giro, que llegan cuando menos se esperan. En las ocasiones que debió morderse la lengua, como esa misma semana, tras el fracaso de la implementaciónm del plan y en la ahora nueva oportunidad de ir al mismo lugar, por algo un poco más reconfortante. En su celular, un alerta de mensaje pasó al olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Se arregló el nudo de la corbata y sacudió su chaqueta, como echando al suelo todas las malas vibras y las malas emociones que se habían acumulado esa semana. Sintió que caían una a una las burlas de su veterana compañera de escritorio, las risas socarronas de sus demás compañeros; la sensación de soledad de la mañana del martes y la resaca después del comida de aniversario; los pelos del gato trepando sobre su pecho al llegar a casa, los restos del chocolate que no se alcanzó a comer; un lágrima que escapó esa misma mañana, por sentirse tan imperfecto; la frustración de no tener todo lo que soñaba, la pelea con su mejor amigo y la discusión de oficina por errores de otros. Sintió también que sacudía la mala cara de Felisa reflejada en el vidrio, mientras tomaba un café. Destruía con ese simple acto, todo lo malo que cargaba consigo en su moderna chaqueta del traje color café.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Abrió la puerta de la oficina de Fernández con otro aire. Al entrar, la silla girada de espaldas a Trupán parecía sacada de una escena de película que todavía no arrendaba. Caminó despacio y sintió algo parecido al escozor. La silla comenzó a girar lentamente y nada parecía cuadrar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;- "¿No me vas a felicitar?" - preguntó una mujer, de la que en ese mismo momento Trupán olvidó su nombre. El sueño despierto de Trupán no se equivocaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Aún se lee en la pantalla del Iphone de Trupán un mensaje de texto sin responder: "Joaquín, aprende en quién confiar..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;strong&gt;Por BZ&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2616694636726151724?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2616694636726151724/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2616694636726151724' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2616694636726151724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2616694636726151724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/el-mal-plan.html' title='El (mal) plan'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2108029884103593069</id><published>2009-05-26T14:57:00.001-07:00</published><updated>2009-05-29T16:56:58.164-07:00</updated><title type='text'>Amor de expediente</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiB1_4CkeNI/AAAAAAAAAeA/lA5XjN0i1xk/s1600-h/expediente.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341398898296781010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 317px; CURSOR: hand; HEIGHT: 201px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiB1_4CkeNI/AAAAAAAAAeA/lA5XjN0i1xk/s320/expediente.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(La siguiente es una historia. No sé si es real o me la contaron. Sólo se han cambiado los nombres para no afectar a los protagonistas).&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;A Antonia la mañana se le pasó volando. Entre los alegatos por la defensa de Mario Rojas, el asesino de María Fernanda Fuentes y la revisión de los expedientes, para la causa por narcotráfico, contra el empresario vitivinícola Edmundo Jauregui, que se sigue en su buffet siente que está colapsada, que no le queda tiempo, ni para pensar en comer o llegar a casa y escuchar el cd de Michael Bublé que le regaló Gaspar. Tiene las manos heladas. Se las refriega buscando el calor que dejó de sentir esa misma semana, cuando lo vio partir desde su departamento y no supo más de su existencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Habían comido unas ostras en "&lt;em&gt;Donde Rastor&lt;/em&gt;" y el vino se le había subido a la cabeza, lo mismo que la idea loca de besar apasionadamente al nuevo abogado que le designaron para el caso Rojas, pero su siempre latente conciencia (moral, pensó ella) pudo más y se contuvo. Se puso el abrigo sobre los hombros y cerró la puerta del Renault de Gaspar, sin dejarlo ser caballero. Al menos, de los clásicos, que abren y cierran las puertas a sus mujeres. Ella no se sentía su mujer. Lo presentía. O se le había metido en la cabeza que no quería serlo. Nunca lo fue en rigor, pero algunas situaciones e insinuaciones de Gaspar le habrían hecho creer que sí lo era.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Ya en su departamento, Gaspar mostró un extraño interés por las plantas tipo bonsai que Antonia tiene en el suelo, todas en fila, como una familia de bonsais que se siguen en tamaño, textura y color. "Son una familia", le explicó cuando Gaspar insinuó la idea de separarlos por todo el departamento. Su excusa era ingenua y dominante a la vez. Como sus ganas deevitar el acto pre amatorio de conversar y beber, que en más de una ocasión le parecía monótono.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Aunque siguió bebiendo carmenere sin ganas, esa noche demostró que sus armas de seducción siguen intactas. Aún emanaba ese perfume que tanto alababa Gaspar y que algunos compañeros del buffet llamaban "el olor de Antonia". Ella se dejaba querer, no lo habría comprado si no supiera que podía dejar su huella en cualquier lugar donde entrara. Incluso, una vez el dueño de la importante compañia de retail le dijo que si no estuviera casado, él la habría secuestrado sólo por ese extraño y exquisito aroma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;"Es como frutas con algo", intentó descifrar Gaspar, sacando lentamente su nariz del cuello de Antonia. Ella ni siquiera se gastó en decir nada. Su perfume era algo así como su adn y eso se lleva consigo- pensó- y no se revela, ni con mil exámenes, ni menos, dos botellas de vino en el cuerpo. La noche corría rápido y los zapatos de ambos se posaban chuecos, caídos, sobre la alfombra blanca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Pese a las ganas que tenía Antonia de sentir algo más por Gaspar, su mente estaba en otra parte. En otras ideas. Definitiva y no reconocidamente en otra persona. Gaspar la besó sin aspavientos y ella dejó que su boca tocara la suya sin sentir más que el básico deseo que sigue a la atracción, que ella calificaba "instinto animal" y se alejaba con creces de ese deseo que esperaba sentir desde otro lugar, más sensible, más romántico. Su corazón estaba hecho piedra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Gaspar desplegó sus mejores dotes amatorias y Antonia tuvo un par de orgasmos inesperados, que fueron para ese hombre como el máximo testimonio de entrega. Antonia sólo esperaba que la noche terminara. Y sentía en su corazón, que estaba con otra persona. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Después de hacer el amor, Antonia se enfundó en su bata blanca y bebió champaña, como quien toma agua para pasar un mal sabor. Sabía perfectamente que su affaire con Gaspar no tenía pies, ni cabeza. Mucho menos cuerpo. Fue demasiado el tiempo que Antonia dedicó en instruirlo, formalo y adecuarlo para un buffet como el que pertenecían, que estar en la cama con él no hizo más que decepcionarla. No por su performance sexual, sino por lo frío de sus sentimientos. Recargados, elaborados, distantes, fríos. Nada le gustó desde ese instante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Antonia no es una mujer sensible, al menos de buenas a primeras, pero entiende perfectamente que los componentes de un todo, deben ser estrictamente proporcionales a su esencia. Y esa esencia no la encontraba en Gaspar, al menos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Pensó en las reuniones del día siguiente. Miró a Gaspar encender un cigarro, recordando las cuatro ocasiones en que las que dijo que no fumaba y miro hacia el vacío, casi como si estuviera sola. Las decepciones ya no la soprenden, ni menos las palabras dichas en medio de un acto que hoy parece, para ella, común: Un tipo guapo, canchero, viajado, con mundo, pero sumamente insensible. Así pensaba Antonia de Gaspar. Lo veía como el hombre que la llamaba a ser más ella que nunca y que la observaba con atención en medio de las reuniones, donde casi siempre, al decir su nombre, él la hacía sentir única. Y a la vez común. Esa mezcla de sensaciones mutuas, Antonia las tenía consigo. Las veía en los ojos de Gaspar y las sintió mientras hacían el amor. ¿O sólo tenían sexo?. Aclaró en su mente. Y se quedó con esta última idea, porque hacía tiempo que aprendió la diferencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Antonia ya no era la niña que sucumbía ante los detalles de siempre. Los años le habían otorgado un aire de mujer interesante y prudente que logró manejar a cabalidad. Si antes fue el histrionismo, ahora era la prudencia y su esencia las que exudaba en su paso por cualquier parte. Víctimas de su actuar caían los hombres ante ella, como soldaditos de plomo en fila ante un golpe de dedo, pero ella no quería más soldaditos, quería un gladiador, o un líder de tropa que la encandilara, con algo más que una sonrisa y una expresiva mirada. Antonia estaba para cosas grandes. Al menos, eso sintió esa noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;Las única luz encendida, de la lámpara de pie, rebotaba contra una pared, donde la imagen del cuadro, con una mujer volando transmitió a Antonia unas ganas enormes de querer estar sola. No dijo nada, ni comentó nada. En silencio avanzó hasta la cocina, como si efectivamente lo estuviera. Bebió hasta la última gota de champaña, empinando ella copa como en un acto de rebeldía. Gaspar fumaba silente y la contemplaba cautivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;En el trayecto hacia la cocina Antonia recordó años recientes y amores tardíos, tardes de angustia y noches de euforia; los libros de medianoche, cuando le ganaba el insomnio; los mails de su ex y las canciones de su Ipod; la lechuga que terminó deprimida dentro del refrigerador y los trozos de pizza que debía comer sola los domingo. Repasó su encadilamiento por Gaspar y la enorme alegría que llegó hasta su vida cuando se conocieron. Revivió la angustia por la muerte del tío Nicolás; las palabras de Ignacio contando el accidente y la sonrisa de su madre al verla llegar. Extraño un abrazo y se sintió vacía. Nada a su alrededor verdaderamente le pertenecía. Si bien era su casa, sentía que eran cosas que fueron puestas allí. No eran cosas que llenaban un lugar, sólo lo ocupaban. Todo esto pensó cuando estaba frente al cajón de cubiertos, en medio de la cocina. La noche era oscura y sólo la luz de la lámpara de la pieza intentaba vagamente alumbrarlo todo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;No quedaba nada de champaña en la botella y aún quedaban restos de humo de cigarro, en la habitación de Antonia, cuando sacaron el cuerpo de Gaspar sin vida. Una ambulancia sacó dos camillas y la policía acordonó el sitio del suceso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;De Antonia sólo quedó su bata y una carpeta con expedientes del caso de narcotráfico. El asesino del tío Nicolás ya estaba muerto. La empresa de retail sería daclarada en quiebra y Edmundo Jauregui tendría orden de detención por autor intelectual del asesinato del tío de Antonia. Y su amor por Mario Rojas sólo quedaba en el recuerdo. La abogada enamorada de un delincuente ya no estaba para explicar nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;La policía recogió pruebas y hasta hoy se comenta el leve olor "parecido a frutas" que quedó en una bata blanca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por BZ&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2108029884103593069?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2108029884103593069/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2108029884103593069' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2108029884103593069'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2108029884103593069'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/amor-de-expediente.html' title='Amor de expediente'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SiB1_4CkeNI/AAAAAAAAAeA/lA5XjN0i1xk/s72-c/expediente.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8940231815207773387</id><published>2009-05-22T14:53:00.000-07:00</published><updated>2009-05-22T14:57:11.852-07:00</updated><title type='text'>Tristemente alegre</title><content type='html'>He ganado nuevos lectores de mi blog. Y hay un par de comentarios que decidí guardarlos acá, porque no me había percatado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;"Escribes tristemente alegre"(&lt;/em&gt;N.H)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y me carga, porque tu eres un tipo alegre".&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(J.T)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Así parece, así parece...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8940231815207773387?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8940231815207773387/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8940231815207773387' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8940231815207773387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8940231815207773387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/tristemente-alegre.html' title='Tristemente alegre'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-5984715454648524231</id><published>2009-05-22T12:42:00.001-07:00</published><updated>2009-05-22T20:03:46.175-07:00</updated><title type='text'>Palitos y piedras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No quiero que nunca nadie más me diga que soy especial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;No quiero que nunca nadie más me diga que nadie le había dicho algo así.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;No quiero más palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Sé que este post puede sacar ronchas, de esas coloradas que dejan las abejas y los zancudos, pero me da lo mismo. Me cansé de tener 32.232 cosas en la cabeza y dejarlas ahí como un dolor, que el paracetamol no logra acabar. Estoy medio complejizado, atolondrado y hasta tontorrón y no me da ningún pudor decirlo. Tampoco me pondré colorado por reconocer que me siento como en medio de la nada. En esos días en que no sabes qué cresta te pasa, pero algo te pasa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Asumo que estoy cansado y que necesito dormir. Reconozco también que ando muy perceptivo y hasta un alfiler cayendo es un gran ruido para mí. Okey, ando tontorrón, pero no me importa. Estoy hasta la coronilla con la tontera de que soy una persona "especial". Sí, de verdad. Aunque me siento así (no sé por qué exactamente y no me interesa explicarlo) no voy a resistir una frase más, de alguna persona que ocupe esa palabra: "especial". &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Sí,así no más. Simplemente, me aburrí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Si esto fuera terapia, el psicólogo ya me habría dicho que hay algo detrás de esta apatía y este letargo. Me diría que tenemos que ir a la raíz del asunto. Y yo le diría que no me venga con cosas, porque sé perfectamente cuál es la raíz y no quiero contársela no más, ¡no quiero! y ¡no quiero!. Y aunque se enoje, me daría lo mismo. Y me díría: "No te quieres ayudar", ¿Cómo quieres entonces salir de esto?. Y entonces le diría que se fuera a la cresta, porque quizás no quiero salir de esto y daría un portazo bien fuerte, para que no vuelva a preguntarme nada más. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Como no voy al psicólogo eso no pasará. Lo que sí sucederá es que le daré otro portazo a todos los recuerdos que tengo ahora mismo, respecto de mi "especial" forma de ser o actuar, pensar o hablar, que perciben de mí, las demás personas. Sí, le daré un portazo en la nariz a los recuerdos y no me va a importar que se tricen o que se enojen; si fue "especial" o no, que alguien quedara con cara de impacto, porque le dije de frente &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;lo que sentía en determinado momento, o si fue "especial" que me percatara de un detalle, una sensación o una complicidad. Lo voy a hacer no más. Y espero sentirme mejor, porque no quiero más de sensaciones en la guata, no quiero más de ideas en mi cabeza, no quiero más ilusiones. Sí, ilusiones. De esas que tiene uno de repente respecto de algo o de alguien y que después no se cumplen o se quiebran como un cristal. No quiero, no quiero, no quiero!!!.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Siento que estoy cansado y necesito gritar. Quizás me vaya al mar y abra la boca y saque todas las palabras que me sé y las bote todas. Aunque no me quede ninguna. Aunque después no sepa qué decir, ni como hablar, ni como pensar, ni como opinar, ni como "solucionar". Ni como "ser especial". Las ahogaré, ahí mismo a la orilla de la playa y veré como se van, moviéndose entre la espuma, así, todas desesperadas pidiendo auxilio, conmigo mirándolas y viendo cómo se ahogan. Quizás sienta pena. No es una bonita escena. Ellas se estarán ahogando y no haré nada, pero juraré que no me importa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;No hablaré más durante un tiempo. Inventaré algún lenguaje nuevo, para comunicarme básicamente. Quizás tome palitos o piedras y los agrupe de distintas maneras, hasta que lleguen a significar algo. Cuando me lo haya aprendido, se lo enseñaré sólo a las personas con las que necesite hablar. Puede que sea complicado en principio, pero estoy seguro que servirá. Al menos, podré asegurarme que ya nadie me dirá que soy especial por algo que dije, o que tenía tanto sentido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Sí, ya sé. No haré más que acrecentar eso que no quiero que pase: ¿dónde hay gente que hable con palitos y piedras?. Eso también es especial..&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Algo así me pasa hoy. Aunque que quiera evitarlo, no puedo. Esa sensación extraña no se va.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-5984715454648524231?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/5984715454648524231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=5984715454648524231' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5984715454648524231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5984715454648524231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/palitos-y-piedras.html' title='Palitos y piedras'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-836285071283375025</id><published>2009-05-19T11:23:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T11:25:58.804-07:00</updated><title type='text'>Energía</title><content type='html'>Algunos le llamamos Dios. Otros, energía. Para todos, siempre hay algo que nos impulsa y motiva, que nos llama y nos da fuerza. Hace que todo eso que queremos suceda, aún cuando menos lo esperamos.&lt;br /&gt;Esa energía me encanta. Yo le llamo Dios. Y hoy Dios me hizo ver que tengo que abrir los ojos.  Oír y dejar fluir. Todo es tan simple, todo se transforma.. Y a veces la tranquilidad llega.&lt;br /&gt;Ando reflexivo, lo sé. Pero me gusta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-836285071283375025?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/836285071283375025/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=836285071283375025' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/836285071283375025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/836285071283375025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/energia.html' title='Energía'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-971141232099722482</id><published>2009-05-18T15:10:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T15:12:50.589-07:00</updated><title type='text'>Adultez</title><content type='html'>Una niña mira por la ventana. Está en puntas de pie, agarrada con los dedos para no caer. Afuera sólo hay viento y frío. Y ella siente que el calor se le escapa de las manos.&lt;br /&gt;Su madre no volverá.&lt;br /&gt;Se fue un día antes de que ella aprendiera a pararse en la punta de los pies.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-971141232099722482?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/971141232099722482/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=971141232099722482' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/971141232099722482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/971141232099722482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/adultez.html' title='Adultez'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2332743154177256777</id><published>2009-05-15T14:54:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T15:26:53.551-07:00</updated><title type='text'>Introspectiva de emergencia</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sg3qHwSPEbI/AAAAAAAAAdw/ASoy-QPEU0Y/s1600-h/corazon1.jpg"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336178552445276594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; CURSOR: hand; HEIGHT: 180px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sg3qHwSPEbI/AAAAAAAAAdw/ASoy-QPEU0Y/s400/corazon1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Me costó tomar la decisión, pero lo hice. Fue sin pensarlo dos veces y actué. Respiré profundo y me metí hasta el fondo de mí mismo. Di con cosas que no sabía que estaban ahí y saludé a un par de sensaciones que andaban dando vueltas. Le mentí a la ilusión y le dije al optimismo que no decayera, porque lo necesitaba más que nunca. Le tiré las orejas al cuartito de ravotril que bajaba por mi esófago, porque me parecía cruel que necesitara de él para controlar a la angustia, que se le ocurrió darse una vuelta por mi interior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;A la altura del corazón había una lágrima que sequé y se deshizo en un segundo. La miré por un momento y me quedé en silencio. A su lado, había un cariño enorme y dentró de él casi pierdo el aire con tanto amor acumulado. ¿Cómo puede ser que siga ahí y nadie sepa que puede usarlo?. Tomé mi bloc de notas y apunté en tres líneas que tengo que gritarle al mundo que es mucho el amor que las personas debemos tener acumulado y que se sigue guardando por la única y sencilla razón de que no aparece nadie a quién dárselo. (Nota: amor de pareja. Lo noté porque era de un color especial. Los otros amores estaban ahí mismo, pero permanecen intactos).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Me sentía cansado. Algo agotado, pero no sin fuerzas. Era hastío. Era lata. Aburrimiento. Una sensación de "no más", que me hizo decidirme a matar una a una las mariposas que revoloteaban en mi estómago. Mariposas inesperadas que nadie invitó y que me tenían como niño que espera, que pase una estrella fugaz, para pedir ese deseo que su mamá le enseñó que se cumple si se pide con todas las fuerzas. Sí. Las maté. Las tomé de las alas y les dije que lo sentía mucho, pero que no era necesario que se anduvieran dando vueltas como Pedro por su casa, porque nadie las había invitado. Y ellas se hicieron las desentendidas. Las intenté atrapar y se escapaban. No niego que sentí que no debía, pero finalmente las saqué de ahí y dejé que se fueran volando. Y en en ese acto de despedida maté a las mariposas más lindas e inesperadas que he tenido dentro de mí. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Era necesario, porque no eran mariposas para mí. Las mandé lejos. Bien lejos. Donde no puedan volver a hacerme sentir tonto, porque algo nuevo aparece ante mí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Sí, pues, porque no podía andar como cabro chico con un montón de mariposas en el estómago, mientras en mi interior se sacudía la locura, el impulso y la atención. Y la sensación de sentir por fuera que el resto del mundo seguía girando a 74.488 kilómetros por hora. Todo eso no podía ser.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;Y ahora todo cambió. Ya no tengo mariposas en el estómago y me siento libre. Me siento contento de saber que estoy otra vez en mi centro, de donde no debí moverme (al menos tan abruptamente) y estoy en paz. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Cuando llegue la primavera, me compraré un cazamariposas. Para ser yo quien elija las que pueden volar dentro de mí.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2332743154177256777?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2332743154177256777/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2332743154177256777' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2332743154177256777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2332743154177256777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/me-costo-tomar-la-decision-pero-lo-hice.html' title='Introspectiva de emergencia'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sg3qHwSPEbI/AAAAAAAAAdw/ASoy-QPEU0Y/s72-c/corazon1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4981930876044661746</id><published>2009-05-13T11:06:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T11:26:57.071-07:00</updated><title type='text'>To learn</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Es extraño el mundo de las relaciones. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Un día todo puede ser espectacular. Otro, simplemente no pasar nada. Hay veces que sientes que la alegría no terminará y la alimentas como la esperanza de un iluso. Cuando las cosas andan bien  te sientes en las nubes. Y no sabes cómo llamarle a eso que te tiene tan contento. Si hace falta algo, lo notas de inmediato. Puede ser una presencia, una llamada, una mirada, una sonrisa o simplemente un respiro. De cualquier manera, llega un minuto, en que no sabes cómo, ni cuando, todo se mezcla y  se confunde. Ni para bien, ni para mal. Simplemente se mezcla. El corazón sube a la cabeza y ésta ocupa su lugar. Las sonrisas te llenan la cara y no sabes cómo actuar. Estás contento. Estás eufórico. Estás radiante. Incluso hilarante. Todo pasa alegremente y una motivación te llena el alma. Hasta que de pronto, ocurre lo impensado. Toda la alegría se va de tu rostro y te sientes rígido. Serio. Enojado. Indignado. Ofuscado. Agregaría, desesperado. Y tienes la misión de poner las cosas en orden, porque algo lo ha alterado todo. Lo ha cambiado, lo ha mermado, lo ha sacado de su lugar. Y no tiene que ver con cosas que están resueltas, pero todo se sigue mezclando y sientes que aunque en tu corazón todo fluye como siempre y en el mundo las cosas están en su lugar, el ruido se hace más fuerte y el viento que no está empieza a resoplar y entonces debes poner en orden el caos. Ese caos que no esperabas, que no necesitabas. Ese caos que no llamaste, pero que llegó a darlo vuelta todo alrededor tuyo, para hacerte salir de ese plácido momento en el que estabas. Y todo para que alguien aprenda algo,  que tu aprendiste hace muchos años y que  se te grabó a fuego. Como una huella en la piel. Como una marca de vida que te hace ser como eres. Y aunque no quieres, te das cuenta que debes remediar lo que no está en su lugar. Es entonces que está involucrado tu corazón, tu cerebro, tu pelo, tus piernas, tus ideas, tus manos, tus palabras, tu lengua. Tu ropa, tu casa, tu silla y tu taza de café. Y sientes que no quieres, pero debes ponerte fuerte, firme, serio, impertérrito. Aunque por dentro solo tengas cariño. Y todo porque hay que terminar con  ese caos que no quieres que afecte lo que estás conformando y porque una vez más  quieres dar lo mejor de ti y hacer que el otro sea aún mejor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Aunque en el proceso a veces no entiendas perfectamente si valdrá o no la pena. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La vida es sabia. Y todo siempre es importante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4981930876044661746?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4981930876044661746/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4981930876044661746' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4981930876044661746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4981930876044661746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/05/to-learn.html' title='To learn'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8508817390366569251</id><published>2009-04-07T13:09:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T15:29:05.373-07:00</updated><title type='text'>La vida en un minuto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sdu4sAYljuI/AAAAAAAAAdo/-TjyXXqjxEw/s1600-h/olave2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322050450825252578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 247px; CURSOR: hand; HEIGHT: 215px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sdu4sAYljuI/AAAAAAAAAdo/-TjyXXqjxEw/s400/olave2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sdu1Kn2ZTfI/AAAAAAAAAdg/yban5xkv8pw/s1600-h/olave1.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No había pasado una semana desde que habíamos estado hablando con mi amigo Miguelito acerca de la tele, los personajes, los programas y las historias que en ella aparecen. Miguelito es dentista, pero sabe tanto o más que yo de la caja chica cuadrada, que tanto entretiene. Y es precisamente lo que más me agrada, porque entiende perfecto los códigos y las cosas inherentes a la televisión. Si no hace más de dos semanas le enseñé que "mono" es imagen en el lenguaje televisivo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Miguelito, narciso como es, puso de nickname en su &lt;em&gt;eme ese ene&lt;/em&gt; "Miguelito da buen mono". Yo reí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Muchas veces yo creo que un programa tendrá éxito y Miguelito dice que es lejano para la gente o que carece de ritmo. Otras, yo digo que un actor es simpático y es bueno ver gente nueva en tv y el dice que quizás falta más talento que caras nuevas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Un poco así fue nuestra conversación, cuando comentamos de este "cabro simpático" que sale en "Mis Años Grossos", de Chilevisión. A mí, particularmente, la serie no me mata, pero reconocí que era entretenida y dije que era tan buena como "Los ochenta", del 13. Miguelito asintió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El sábado por la noche también hablaba con Miguelito cuando me dijo: "Pucha, mira". Y me envió un link, que me dejó helado: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.tercera.com/contenido/661_116386_9.shtml"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;http://www.tercera.com/contenido/661_116386_9.shtml&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt; &lt;em&gt;Ultima hora:&lt;/em&gt; &lt;em&gt;"Muere joven actor Gonzalo Olave".&lt;/em&gt; Me quedé helado y blanco. Habíamos comentado de este cabro hacía nada. Y ahora justo tiene un accidente en moto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Un imprudente pasó de largo y mandó lejos su scooter y su vida también. Y así no más. De un momento a otro. Un día común, en una noche común y yo me quedé triste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hoy Gonzalo no está, sólo porque un tontorrón lo chocó. Que lata. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Me quedé pensando. Divagando. Recordando. Decidiendo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y dije, ya sé voy a escribir esto que pienso. No vaya a ser que alguien precisamente se acuerde de mí y no sepa cómo estoy o que estoy haciendo. Sí, porque aunque yo no era amigo de ese actor, me dio mucha pena. Sentí que la vida es demasiado drástica de repente y nunca sabemos qué va a pasar. Me dio mucha pena que un cabro joven, talentoso y exitoso tuviera que despedirse de esta vida involuntariamente. No es justo, ¿verdad?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por eso, espero que le demos una vuelta a la idea de estar en contacto. De estar vigentes, presentes, unidos. La vida cambia demasiado rápido de un segundo a otro y después ya nada se puede hacer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Quisiera decirle a toda la gente que me conoce y que me quiere que estoy bien. Que estoy contento. Que tengo mil ideas en la cabeza y que espero que el tiempo no siga pasando tan rápido, porque tengo muchas cosas por hacer y compartir. Aunque sigo soltero, me quiero enamorar hasta las patas y quiero viajar y volver y luego volverme a ir. No sé si quiero ser animador ya, pero sigo disfrutando de lo que hago como el primer día. Una vez más afirmo: vocacionalmente soy el ser más feliz de la tierra. He hecho todo lo que siempre comenté y pensé. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;He disfrutado cada segundo y lo he atesorado como el último dulce de la bolsita de Ambrosoli.&lt;br /&gt;No dejemos que el tiempo pase así nada más, porque esta vez fue Gonzalo y mañana podríamos ser cualquiera de nosotros, en cualquier circunstancia. Sí. Aunque suene alarmista, pero es cierto. Nunca hablamos de estas cosas. Siempre decimos que estamos, pero a veces no estamos y no nos damos cuenta. No permitamos que nos inunde la inercia y el letargo, no dejemos que la distracción de otros pueda afectar nuestras vidas. Sigamos con ganas siempre sonriendo y pensando que se puede tener tiempo para hablar, conversar, decir, hacer y deshacer. Porque no sabemos hasta cuándo estaremos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Sería muy triste estar escribiendo esta nota y luego no estar más, sin siquiera haberle dicho a las personas que leen cuánto cariño les tengo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Así que por fa, todos a estar en contacto. Aunque sean cinco segundos. No nos perdamos. Al menos no antes de que nos toque despedirnos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;                                          En memoria de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Gonzalo Olave&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;que no tenía por qué morirse.&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;B.Z&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Periodista&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8508817390366569251?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8508817390366569251/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8508817390366569251' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8508817390366569251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8508817390366569251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/04/la-vida-en-un-minuto.html' title='La vida en un minuto'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Sdu4sAYljuI/AAAAAAAAAdo/-TjyXXqjxEw/s72-c/olave2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-442058214421668634</id><published>2009-03-10T14:18:00.000-07:00</published><updated>2009-03-10T14:21:46.400-07:00</updated><title type='text'>Esperanzado</title><content type='html'>No pierdo las esperanzas de conocer Catemu.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-442058214421668634?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/442058214421668634/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=442058214421668634' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/442058214421668634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/442058214421668634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/03/esperanzado.html' title='Esperanzado'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-3051497617101969117</id><published>2009-01-09T11:55:00.001-08:00</published><updated>2009-01-09T11:55:57.136-08:00</updated><title type='text'>2009</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SWerwDRZL4I/AAAAAAAAAdY/eAZ1KgGRh6o/s1600-h/iop+portada+esquire.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289385129370267522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 267px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SWerwDRZL4I/AAAAAAAAAdY/eAZ1KgGRh6o/s400/iop+portada+esquire.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-3051497617101969117?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/3051497617101969117/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=3051497617101969117' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3051497617101969117'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3051497617101969117'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2009/01/2009.html' title='2009'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SWerwDRZL4I/AAAAAAAAAdY/eAZ1KgGRh6o/s72-c/iop+portada+esquire.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4859730119731963676</id><published>2008-12-23T12:38:00.001-08:00</published><updated>2008-12-23T12:38:40.538-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SVFMQLKt9HI/AAAAAAAAAdQ/GKE4vZiNXS0/s1600-h/mudanza.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283087678641665138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 285px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SVFMQLKt9HI/AAAAAAAAAdQ/GKE4vZiNXS0/s400/mudanza.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;:)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4859730119731963676?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4859730119731963676/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4859730119731963676' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4859730119731963676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4859730119731963676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/12/blog-post.html' title=''/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SVFMQLKt9HI/AAAAAAAAAdQ/GKE4vZiNXS0/s72-c/mudanza.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1099820066178254725</id><published>2008-12-16T14:17:00.000-08:00</published><updated>2008-12-16T14:24:34.752-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿Por qué alguien apaga una estrella fugaz?&lt;br /&gt;Me lo pregunté durante un rato y no obtuve respuesta. No debería cuestionarlo, quizás sólo yo haya visto pasar esa estrella...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejes de brillar...No.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1099820066178254725?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1099820066178254725/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1099820066178254725' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1099820066178254725'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1099820066178254725'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/12/por-qu-alguien-apaga-una-estrella-fugaz.html' title=''/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2942612072255895892</id><published>2008-12-15T12:12:00.000-08:00</published><updated>2008-12-15T12:46:48.843-08:00</updated><title type='text'>Hacer que las cosas pasen</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUa_OH6AGEI/AAAAAAAAAcA/vcPvasnJw0E/s1600-h/impossible+cartel.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280117862499883074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 344px; CURSOR: hand; HEIGHT: 220px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUa_OH6AGEI/AAAAAAAAAcA/vcPvasnJw0E/s320/impossible+cartel.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2942612072255895892?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2942612072255895892/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2942612072255895892' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2942612072255895892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2942612072255895892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/12/hacer-que-las-cosas-pasen.html' title='Hacer que las cosas pasen'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUa_OH6AGEI/AAAAAAAAAcA/vcPvasnJw0E/s72-c/impossible+cartel.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-764184460017158495</id><published>2008-12-10T14:27:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T14:45:11.214-08:00</updated><title type='text'>Clarita abre los ojos!</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUBGMRyLLXI/AAAAAAAAAb4/y-m3VLYBf_M/s1600-h/clarita2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278295940024446322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 427px; CURSOR: hand; HEIGHT: 233px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUBGMRyLLXI/AAAAAAAAAb4/y-m3VLYBf_M/s320/clarita2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No alcance a tomar mis cosas para irme a la casa, cuando Clarita me agarró de un brazo y casí me mata del susto. Se había encontrado en la red (no me dijo si en messenger o facebook), con el amigo del niño que conoció hace unos días. Por la cara que tenía, mi amiga no tenía las mejores noticias o quizás quería decirme algo que no esperaba saber. No me era fácil adivinar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se sentó en el suelo con las piernas cruzadas y encendió un cigarro, mientras atropelladamente me decía que le daba lata, que se sentía medio tontorrona por estar angustiada, por alguien que no la llamó cuando esperaba y que al parecer (una vez más, para variar!) sólo le había gustado a ella. Dijo que el amigo de Darío le preguntó cómo lo había pasado y que ya se había enterado. ¿De qué?. Adiviné que ya no era sólo yo quien sabía de este encuentro entre Clarita y el niño en aquella fiesta. El amigo del niño también había sido mudo testigo de lo que había sentido ese chiquillo. Sin embargo, lo que pueda saber ese niño, ,son sólo las impresiones que Clarita se llevó de aquella conversación a través de un computador. No tengo idea si será algo bueno o malo, sólo sé -por la cara de mi amiga- que le dio lata darse cuenta que habían hablado de ella: que un hombre comentó sobre su forma de ser, su manera de actuar e interactuar, de sus risas y de todo cuanto pudo apreciar de mi amiga y eso es mucho decir, para una mujer como Clarita que comienza a pensar en las cosas más increíbles que se puedan imaginar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita se quedó medio asustada. Y yo sé bien por qué. Esa conversación con el amigo del chiquillo en cuestión le abrió los ojos a mi amiga y le hizo entender en buen español y así de sopetón que no la van a llamar, que fue ella la que se quedó así como plop. Y a mi me parecen sólo elucubraciones, porque aún es pronto para juzgar. Quizás Clarita siente como suena su celular y se tiene que tragar sus palabras. O, por el contrario, tiene razón y deberá una vez más tragar lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigo pensando que es demasiado complejo el mundo de las personas solas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No debería existir la soltería y todo el mundo debería tener a quien amar ( y quien le ame).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-764184460017158495?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/764184460017158495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=764184460017158495' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/764184460017158495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/764184460017158495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/12/no-alcance-tomar-mis-cosas-para-irme-la.html' title='Clarita abre los ojos!'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUBGMRyLLXI/AAAAAAAAAb4/y-m3VLYBf_M/s72-c/clarita2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8161691013946013486</id><published>2008-12-10T08:03:00.001-08:00</published><updated>2008-12-10T14:09:54.068-08:00</updated><title type='text'>Las ilusiones de Clarita</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA9n9SHgmI/AAAAAAAAAbo/Jd9-sC2CtfE/s1600-h/clarita1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278286519952966242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 371px; CURSOR: hand; HEIGHT: 233px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA9n9SHgmI/AAAAAAAAAbo/Jd9-sC2CtfE/s320/clarita1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Volví a encontrarme con Clarita. Debo reconocer que la echaba de menos. Me hace bien volver a verla. Escucharla. Olerla. Sí, olerla. Usa un perfume que estoy seguro tiene algo, que te hace quedarte pegado a ella. Debe ser algo así como ¿naranja?, ¿bergamota?, ¿anís?. No sé, no tengo idea. Sólo sé que ella lo sabe y le encanta. Y a mi también me encanta que le encante, porque eso la hace especial. Muy especial.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nos encontramos en el pasillo, donde solíamos contarnos las historias más secretas y personales de nuestros fines de semana. Clarita venía con cara de cabra chica que hace maldades y una sonrisa de oreja a oreja. Yo la conozco bien. Sé perfectamente cuando anda feliz y cuando anda triste. Esta vez andaba eufórica. Y claro, la razón nuevamente era un hombre. Uno que, seguramente, conoció cuando menos se lo esperaba y que la dejó así de feliz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me dijo que fue en una fiesta, a la que llegó con su amiga Francisca de puro aburrida, que esa noche no tenía planes. Era justo el momento en que prometió estar más atenta, menos lenta y más contenta. Y dijo que le resultó y de sobra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo la miraba embobado. Escuchaba atento la descripción del nuevo personaje, que tiene a mi amiga pensando que esta vez cupido sí la va a flechar bien flechada y que al fin después de tantos años de soledad volverá a tener a alguien a quien decirle que lo ama, aunque no me atrevería a decir que será así. Clarita siempre se queda ilusionada y después tengo que tener mucha paciencia, para esperar que se le pase la pena, que algún niño tonto y desconsiderado le hace sentir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A este niño no lo buscó, ni lo miró, ni nada. Dice que ella estaba conversando con su amigo Miguel, a quien encontró por casualidad en la fiesta, cuando de repente apareció. Clarita se reía y coqueta me decía que se sintió observada, pero esta vez de una manera diferente. Mi amiga dijo que notó que cada vez que decía algo el niño la miraba y dejaba caer sus ojos en la polera negra que andaba usando esa noche. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo miro a Clarita y me emociono y me ilusiono y sonrío igual que ella. Me parece que estuviera pasando todo lo que me cuenta, justo frente a mis ojos. Dijo que el niño, que se llama Darío, es un niño amable, de linda sonrisa y "pestañas increíbles". Yo creo que a Clarita le gustó, porque cuando usa esa frase es como si estuviera describiendo a alguien que tiene precisamente todo lo que le gusta. Y así no más es. Yo sé que mi amiga se hace la tonta, pero anda como contenta. Y eso que me dijo que tiene miedo, que le da lata y un montón de otras tonteras más. Yo no sé que pretende esta vez. Yo sigo aquí para escucharla y contar sus historias, pero ella parece que tuviera ganas de muchas más cosas y los dos sabemos que no depende sólo de ella.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No entró en detalles, pero me di cuenta altiro que Clarita se la jugó por ser una nueva Clarita. No "tan" preocupada, no "tan" detallista y más centrada en sí misma. Yo me di cuenta, porque ponía voz de indiferencia cada vez que señalaba los puntos de aproximación con el niño: si no era una opinión, eran las ganas de tomar bebida; que Clarita según me dijo, le daba cada ciertos ratos, como para crear atmósfera o complicidad, que en ella es lo mismo, porque cuando mi amiga quiere hacer sentir bien a alguien se la juega por completo. Y yo sé que es así. Hasta me la imagino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siempre me quedo pensando en todas estas cosas que me cuenta Clarita. En las ideas que se le ocurren, cuando nos reímos -cómplices- fumándonos un pucho en la mitad del pasillo, como si nadie más estuviera ahí. Nunca sé muy bien con lo que me va a salir, pero esta vez siento que es la típica vez que a Clarita le gusta alguien así como de verdad. Y sé que es así, porque a mi no me hace tonto. Nada de que "en verdad no espero nada, ni estoy pensando en nada". La cara que pone (como si hubiera comido manjar o chocolate) la delata a kilómetros, pero yo no le digo nada, para que me siga contando.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sé que tengo que estar atento, porque ya han pasado dos días de su encuentro y anda toda nerviosa. Mira el teléfono como si tuviera una relación con él. Como si fuera alguien importante. Lo toca, lo mima y hasta le habla. Y yo me doy cuenta que no suena y que Clarita quisiera marcar el número de ese niño que conoció sin querer, pero al no hacerlo me demuestra que esta vez está más grande (según ella) y que no va a empezar a creer que pasan cosas, cuando en verdad el teléfono pareciera haber enmudecido y mi amiga simplemente creído una historia que duró una noche. Como muchas más en la vida de mi querida amiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es extraño el mundo de las personas solas. Quizás sea verdad, eso que leí por ahí de procurar que la pena se muera de risa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8161691013946013486?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8161691013946013486/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8161691013946013486' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8161691013946013486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8161691013946013486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/12/volv-encontrarme-con-clarita.html' title='Las ilusiones de Clarita'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA9n9SHgmI/AAAAAAAAAbo/Jd9-sC2CtfE/s72-c/clarita1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4815250263934536340</id><published>2008-11-24T12:18:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T14:15:02.119-08:00</updated><title type='text'>Frente a la tele</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA_UnO6hlI/AAAAAAAAAbw/KcMVrphvIPY/s1600-h/los80.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278288386639693394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 343px; CURSOR: hand; HEIGHT: 234px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA_UnO6hlI/AAAAAAAAAbw/KcMVrphvIPY/s320/los80.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La nostalgia de la tele no para. Anoche, yo también caí en la fiebre "ochentera" y puse precisamente la serie "Los 80", de canal 13. Debo decir que me pareció entretenida. Emotiva, nostálgica y cercana. Resulta imposible no pensar en la propia vida. Y en esa vida de los 80. Cuando éramos más chicos, cuando todo era distinto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En los 80 yo fui un niño. Crecí con todas esas cosas de las que habla la gente hoy. El atari, los juegos Diana, el cassette, el lego, la masa lunar y todo, todo eso que parece una fiebre que rebrota con fuerza. A mi me afectó un poco la serie. Quizás, por la navidad. Quizás por la familia. No lo sé bien, pero esa escena donde todos habrían los regalos y la mamá o la hermana decía: "Para Andrés, para Juan, para el Papá" me dejó llorando como cabro chico. Sí tal cual. No me fue difícil conectarme con esa misma escena en mi casa, muchos años atrás, conmigo como anfitrión. Claro que yo era más efusivo (cuándo no!) para enunciar a quien debía recibir el regalo. Y me dio mucha pena. Demasiada. Se nota que hay cosas que extraño a rabiar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son esas cosas las que la gente debe estar valorando a estas alturas. Sin duda. Esa cosa nostálgico-llorona que todos tenemos. Esa sensación de haber vivido las cosas y de no tenerlas hoy. De evocar, recordar y anhelar. Es heavy, lo reconozco. Y eso que sólo estaba mirando tele.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy pensando si veo o no el próximo capítulo. No sé si tenga ganas de lloriquear otra vez -"los chicos no lloran", decían en esos años- aunque la verdad ni siquiera me importa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace bien recordar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4815250263934536340?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4815250263934536340/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4815250263934536340' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4815250263934536340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4815250263934536340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/11/frente-la-tele.html' title='Frente a la tele'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SUA_UnO6hlI/AAAAAAAAAbw/KcMVrphvIPY/s72-c/los80.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8721624802569800569</id><published>2008-08-20T16:37:00.000-07:00</published><updated>2008-08-20T16:44:03.460-07:00</updated><title type='text'>Yelena</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKyrb6_aRII/AAAAAAAAAWA/tK3r3UHxbWI/s1600-h/yelena_isinbayeva.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236748962905080962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKyrb6_aRII/AAAAAAAAAWA/tK3r3UHxbWI/s320/yelena_isinbayeva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No la conocía. No la había visto nunca. En la televisión comenzó a aparecer una y otra vez. Y cada vez más alto. Los juegos olímpicos de Beijing la coronaron reina. La reina del salto con garrocha. Y sorprendió al mundo y a mi tambíén.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Yelena Isinbayeva. Una tremenda deportista. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nada es imposible. ¡Nada! ABSOLUTAMENTE!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;(Su historia &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=E-6vU5mt3ZY"&gt;aquí&lt;/a&gt;)&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8721624802569800569?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8721624802569800569/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8721624802569800569' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8721624802569800569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8721624802569800569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/08/yelena.html' title='Yelena'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKyrb6_aRII/AAAAAAAAAWA/tK3r3UHxbWI/s72-c/yelena_isinbayeva.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-125171025616514811</id><published>2008-08-20T16:33:00.000-07:00</published><updated>2008-08-20T16:35:24.614-07:00</updated><title type='text'>Dato</title><content type='html'>Cuando creas que eso que quieres que pase no va a pasar, atento. A veces pasa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-125171025616514811?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/125171025616514811/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=125171025616514811' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/125171025616514811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/125171025616514811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/08/dato.html' title='Dato'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1874942500711857848</id><published>2008-08-12T13:45:00.000-07:00</published><updated>2008-08-12T15:17:13.878-07:00</updated><title type='text'>Si las hormigas amaran</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGWHDu9JI/AAAAAAAAAVg/Yc_nS7qN0pE/s1600-h/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233752693879534738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGWHDu9JI/AAAAAAAAAVg/Yc_nS7qN0pE/s200/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;bonjourrrrr!!!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bonjour monsier!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;como estas¡?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;yo bien&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;y tu?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;bien tb&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;con un monton de cosas en el trabajo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;pero bien&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;que bueno&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;te gusta estar ocupado&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;siempre a mil&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;y hoy ha sido uno de esos días a mil!&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;buenisimo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;sip&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;ocupado como una hormiga&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;jajaja&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y o dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;no se si tanto&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y o dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;quiero tener amor como una hormiga&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;hormigas aman?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y o dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;mmmm no aman??&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;creo que no&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;solo trabajan&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;de verdad??&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Leo dice:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;y comen azucar&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Y o dice:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;ups..&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;. . .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGNoI4ZiI/AAAAAAAAAVY/ixamMNoS_6M/s1600-h/01.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233752548140672546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGNoI4ZiI/AAAAAAAAAVY/ixamMNoS_6M/s200/01.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El recuerdo más vivo que tengo de una hormiga corresponde a un sabor picante y ácido que sentí cuando tenía seis años. Con mi hermano "&lt;em&gt;jugábamos&lt;/em&gt;" a "&lt;em&gt;ser valientes&lt;/em&gt;" y "&lt;em&gt;echarnos&lt;/em&gt;" cosas a la boca. El juego, bastante sucio, desafiaba las básicas e ingenuas nociones de ser más fuerte, que podíamos tener a esa corta edad (e ignoraba cualquier significado de la palabra "&lt;em&gt;asepsia&lt;/em&gt;"). Consistía en que si mi hermano se "&lt;em&gt;comía&lt;/em&gt;" una piedra, yo debía ser lo suficientemente inteligente (y capaz) para comer algo peor. Así, debo ser una de las pocas personas que sabe perfecto que sabor tiene un pedazo de madera, una hoja, un clavo, una flor, un pedazo de alambre, un cartón, un trozo de rueda de autito, un corcho, un envoltorio de chicle y otras tantas cosas que por ser "&lt;em&gt;más capo&lt;/em&gt;" que mi hermano fui capaz de "comer".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGBoS8HiI/AAAAAAAAAVQ/D2f7gfBdZLI/s1600-h/01.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233752342024429090" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGBoS8HiI/AAAAAAAAAVQ/D2f7gfBdZLI/s200/01.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La risa que provocó en mi hermano mi respulsa por el sabor de la hormiga, aún resuena cuando recuerdo esta historia. Nunca me di el tiempo de pensar en otra cosa, que no fuera lo desagradable de su sabor y lo picante que se siente cuando entra en contacto con la lengua. Mi hermano, sin duda, había ganado. Tuve que botar la hormiga. Y él se sentía ganador por haber "&lt;em&gt;comido&lt;/em&gt;" una piedra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGmC7PD8I/AAAAAAAAAVo/xqkDtl6COgM/s1600-h/2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233752967648055234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 177px; CURSOR: hand; HEIGHT: 142px" height="142" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGmC7PD8I/AAAAAAAAAVo/xqkDtl6COgM/s200/2.jpg" width="167" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De ese juego han pasado más de 20 años y sólo ahora me puse a pensar en lo que puede llegar a ser la vida de un insecto negro, que vive en comunidad, que trabaja todo el día (y todos los días) , que es capaz de construir puentes con sus compañeras y ser admirada hasta con una frase por los seres humanos: "trabajar como hormiga".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En eso estaba, cuando al leer a mi amigo Leo en messenger, recordé que si las hormigas son capaces de poner tanto empeño en lo que hacen, seguro deben ser muy fuertes y entregadas también para amar. ¿No?. Suena lógico. Si pensamos que las hormigas son uno de los pocos seres que tienen una impronta tan fuertemente marcada y la asumen, carentes de inteligencia, como un designio que se cumple día a día y sin chistar: trabajar, trabajar y trabajar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo ellas son capaces de soportar el fuego (con mi hermano tomábamos un encendedor y lo llevábamos escondido, mientras buscábamos un árbol donde "&lt;em&gt;simular&lt;/em&gt;" un incendio, en el camino formado por cientos de hormigas); sobrevivir a las inundaciones (con una pistola de agua disparábamos al mismo caminito formado por hormigas y ellas parecían aferrarse con más fuerza al árbol) y reconstruir su propio hogar una y mil veces (sin conciencia alguna, con mi hermano también removíamos el interior de los hoyos que hacían las hormigas, donde se reunían y seguro tenían sus casas y ellas comenzaban a abandonar el refugio despavoridas, sin saber dónde ir, simplemente siguiendo a sus compañeras más desesperadas que buscaban un sitio seguro).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIG2Aquy9I/AAAAAAAAAVw/4P3KntG9anE/s1600-h/3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233753241919867858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIG2Aquy9I/AAAAAAAAAVw/4P3KntG9anE/s200/3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La niñez pasa rápido. Las travesuras se quedan en la retina y las hormigas siguen viviendo la misma vida. Seguro también envejecieron con nosotros y hasta se mudaron de lugar. Algunas quizás son ceniza, de un nuevo incendio provocado por otros niños, pero estoy seguro que muchas de ellas siguen siendo tan empeñosas y hasta aprendieron a amar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé si serán capaces de sentir otra cosa que no sea instinto básico y natural. Quiero creer que sí. Que ellas, además de trabajar, también sufren la pena de recordar o el anhelo de amar. La alegría de estar con la hormiga que quieren y la ilusión de una nueva hormiguita. Las desaveniencias y las contradicciones, las euforias y los celos, las peleas y las reconciliaciones. El amor con todas sus letras. Quiero creer, insisto, que si lo hacen. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De momento me seguiré preguntando... ¿aman las hormigas?. Espero que sí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1874942500711857848?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1874942500711857848/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1874942500711857848' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1874942500711857848'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1874942500711857848'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/08/si-las-hormigas-amaran.html' title='Si las hormigas amaran'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SKIGWHDu9JI/AAAAAAAAAVg/Yc_nS7qN0pE/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-451245088817164918</id><published>2008-05-26T12:46:00.000-07:00</published><updated>2008-05-26T12:48:09.900-07:00</updated><title type='text'>Argentina</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SDsT5cO5VAI/AAAAAAAAAU8/6kWRNfhA9Ww/s1600-h/bs+as.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5204775671908881410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="192" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SDsT5cO5VAI/AAAAAAAAAU8/6kWRNfhA9Ww/s320/bs+as.jpg" width="205" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fui a Buenos Aires y pensé en lo mucho que me faltan nuevos buenos aires en mi vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-451245088817164918?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/451245088817164918/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=451245088817164918' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/451245088817164918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/451245088817164918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/05/argentina.html' title='Argentina'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SDsT5cO5VAI/AAAAAAAAAU8/6kWRNfhA9Ww/s72-c/bs+as.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-7908732477285928301</id><published>2008-04-18T15:55:00.000-07:00</published><updated>2008-04-18T16:42:17.955-07:00</updated><title type='text'>Carta de Clarita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SAkvw40xfHI/AAAAAAAAAU0/qYA3RBzY8D4/s1600-h/mujer+sombra.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190732562455166066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="146" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SAkvw40xfHI/AAAAAAAAAU0/qYA3RBzY8D4/s320/mujer+sombra.jpg" width="183" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Hola. Soy yo. Estoy sentada frente a una página que no es mía, pero que, sé ,protagonizo desde hace un tiempo. No hay nadie aquí. Están apagando las luces y mi amigo se fue a fumar un cigarro. Yo hago como que busco algo en google, mientras me lanzo a escribir de una manera casi camuflada. Estoy nerviosa. No quiero que me pillen. Tuve la suerte de encontrarla abierta. Parece que mi amigo iba a comenzar otra historia y llegué yo. Me dijo "estoy escribiendo mi blog" y sentí la tentación de saber en detalle que pasa aquí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fueron muchas las ganas. Me leí en cada historia y tengo pánico escénico y orgullo también, de tener un amigo que me percibe perfecto, que sabe todas las cosas que me pasan e incluso cómo voy a reaccionar. Me siento un poco diva en este momento, un poco estrella, un poco rockstar. Aunque ni siquiera soy famosa, no canto ni en la ducha ni hago giras promoviendo discos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Está sonando el teléfono... Es para él. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dije que mi amigo está afuera, fumando y que me pidió que dijera que si lo buscaban estaba esperando afuera. ¡Qué bien!. Alcanzo a ver por la ventana que mi amigo se juntó con esa persona y entonces tengo más camino libre. Temo que me pillen, pero me gusta. Me gusta la adrenalina que siento, mientras presiono a toda velocidad las letras que conforman este relato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque parezca extraño, sentí la necesidad de meterme en esto. De ser parte directa de este blog, que no entiendo bien, porque me leo en él y reconozco que un poco de mi ego quiere escapar, pero no lo dejo. Ya es demasiado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi mundo está plasmado en estas páginas y no sabía que era así , recién lo descubro. Supe por mi amigo que mucha gente lee estas líneas, que incluso hay quienes se preguntan cómo es y dónde está -la ya famosa- Clarita. Y a esas personas les digo aquí estoy. Soy yo. La tonta. La que cree en cosas que nunca pasan o que sólo nosotras las mujeres esperamos que pasen. La misma a la que dejaron con los crespos hechos, bien hechos, como esos que nos hacemos cuando queremos cambiar de look, para vernos distintas, más femeninas, más coquetas; pero que de nada sirven, cuando te quedas esperando y terminas tan lisa como antes de peinarte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soy Clarita. Clarita la amiga de este señor que escribe increíble y que me ha puesto en un sitio que a veces quisiera no estar. Ahora sé que cada vez que le cuento algo, él está pensando si encabezará con mis frases un párrafo o lo convertirá en un título. Soy la que cree en el amor así de verdad. De esos que vemos en las películas, o en nuestra infancia, cuando nos gustaba un chiquillo y andábamos medio locas pensando en cualquier cosa que pudiera acercarnos a él. Soy esa que cada viernes piensa que algo va a pasar. La que mira el celular diciendo: sí, ahora me va a llamar. La que llora las penas frente a su amigo, pero nunca dice que está mal. La pro, la nueva mujer, la que la lleva y que en verdad es más cercana a las ilusas, soñadoras e ingenuas, pero que jamás, nunca en la vida, lo va a reconocer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy no le conté nada. No le dije que tengo la misma rabia de hace algún tiempo. No quise que se entere que me di cuenta de que todos los hombres son iguales. Sí, aunque alguien alegue lo contrario. Después de todo, no porque alguno aún no haga tal cosa, es un hombre diferente. En todos está la potencial sensación de sentirse admirados y queridos por una mujer y con ello, la potencial indecencia de sentirse divos, queridos y mimados. Y esa actitud arrogante y desafiante de hacernos sentir aún más tontas, porque con dos flores, una mirada y un abrazo nos tocaron el corazón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No tengo mucho tiempo. Quizás pueda escribir algo más, pero no es necesario. Todo queda mejor escrito por mi amigo, sólo quería que supieran que existo, que estoy decidida a hacer las cosas bien y que hoy me quiero sentir contenta, aunque sea sola, escribiendo y sintiendo que si bien no tengo el amor que tanto espero y quiero, tengo un amigo maravilloso que me hace muy feliz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo quiero mucho. Y esta es mi forma de agradecerle: Te pasaste guatón. Te amo amigo!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-7908732477285928301?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/7908732477285928301/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=7908732477285928301' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/7908732477285928301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/7908732477285928301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/04/carta-de-clarita.html' title='Carta de Clarita'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/SAkvw40xfHI/AAAAAAAAAU0/qYA3RBzY8D4/s72-c/mujer+sombra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8885344240487740547</id><published>2008-04-16T12:42:00.000-07:00</published><updated>2008-04-16T15:48:59.880-07:00</updated><title type='text'>Humo de cigarro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Clarita me dijo hoy que las relaciones entre las personas, para ella, son como el humo del cigarro. Fumas, lo sientes en los pulmones, lo botas. Se desvanece. Y luego entra una carga de oxígeno del exterior y se acabó. Ya hay otro aire dentro de ti.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amiga cree que no quiere fumar más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y yo estoy seguro que ella se refiere al niño ese con el que se vio el otro día. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo sé, no soy tonto. Me doy cuenta altiro. Mi amiga se hace la que no, pero yo sé que sí. Se le nota. Sobre todo porque me dijo que en messenger, ella le hablaba y el cabro apenas le contestaba. Y lo que es peor, como Clarita siempre quiere saberlo todo, revisó las fotos del niño en facebook  y lo vio con su ex y ahí a mi amiga le cambió la cara. Y encendió un cigarro y empezó a hablar, como poseída por una mezcla de rabia con celos, que resultó ser pena. La misma pena que tiene siempre, de sentir que llegó tarde y que alguien ya ocupó ese lugar, que ella se moría de ganas por ocupar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miro por el pasillo y veo a Clarita está encendiendo otro cigarro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8885344240487740547?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8885344240487740547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8885344240487740547' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8885344240487740547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8885344240487740547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/04/humo-de-cigarro.html' title='Humo de cigarro'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2257205894920098016</id><published>2008-04-11T15:51:00.000-07:00</published><updated>2008-04-11T16:28:51.267-07:00</updated><title type='text'>Clarita lo hizo otra vez</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R__vEpEPcYI/AAAAAAAAAUg/XHEEh8v0CXE/s1600-h/clarita1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188128158776258946" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="148" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R__vEpEPcYI/AAAAAAAAAUg/XHEEh8v0CXE/s320/clarita1.jpg" width="196" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Clarita me contó que se va a encontrar con el niño que la dejó con cuello. Sí, el mismo que hace un buen tiempo le había dicho que le gustaba, que ella era alguien especial. Ese que finalmente volvió a quedarse como estaba y volvió con su ex y que dejó a Clarita sumida en una pena que la hizo tener ojeras por harto tiempo, que la hizo pensar que para ella no existían más opciones que estar sola, triste y resignada. Que tonto ese niño. Y que tonta Clarita. Se lo dije y en su cara. Le dije que era tonta, por pensar bien de todas las personas. Aunque, no la juzgo, si no fuera así, nunca tendría ilusiones ni tampoco pensaría que la van a llamar un día de sorpresa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy los ojos de mi amiga tienen un dejo de ilusión que ella trata de matar, poniendo cara de "es casi un trámite". Pero yo sé que en el fondo ella está feliz, porque si bien no será una cita romántica, sabe que logró que ese niño aceptara que se reunieran a solas y con la única excusa de tomar un café. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo a veces no entiendo nada. Parece que a Clarita le gustara exponerse. Enfrentarse cara a cara con esos fantasmas que creyó haber destruido, pero que al final siempre le dejan una sensación de que "algo falta". Y yo sé que ese café que se va ir a tomar con el niño tiene relación con eso. Quizás mi amiga quiere tomar venganza. O, se quiere sacar las ganas de decirle todo lo que no pudo aquella vez en que, también tomando un café, notó que el niño no tenía el más mínimo interés en ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy no vi en Clarita la emoción y expectativas que tenía antes. Me dijo que lo había llamado por teléfono, por segunda vez en dos semanas. La vez anterior le había dicho simplemente que quería darle una alegría. Y, según ella, lo había logrado. Y el niño se había vuelto así como loco al teléfono, se reía y ella se reía más, a escondidas, celebrando un nuevo triunfo. De esos triunfos morales que Clarita celebra. Como que la llamaron por teléfono o que el niño que le gusta la miró, o que alguien le dijo exactamente eso que tanto deseaba. En fin. Esos triunfos, que en verdad no son triunfos, pero que para mi amiga constituyen eso que tanto la tienen alerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora era diferente. Comentó que se decidió, porque anda contenta, optimista y dentro de esa sensación quería ver cómo estaba ese niño que alguna vez la estremeció entre la alegría y el llanto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No juzgo a Clarita, porque no tiene la culpa, pero tampoco la aplaudo, porque sé que, aunque no me lo diga, esa cita con el niño le va a provocar algo. O le hará pensar muchas cosas. Y sé que me va a decir que no, que no me preocupe o que no le ponga "color", "total somos amigos". Y yo me río. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No la voy a conocer. Clarita es tan niña que anda toda "cocoroca", yendo y viniendo del baño, donde estoy seguro repasa mecha por mecha su rubio pelo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yo espero que esta vez le vaya bien, pero bien de verdad, que se mate de la risa y por primera vez sea ella la dueña de la situación, que no deje que ese niño la vuelva a mirar a los ojos y la deje callada, para luego decirle que la extrañaba o cosas así, porque ahí mi amiga se va a poner tonta y le van a empezar a dar esas "mariposas" en la guata, que dice ella que le aparecen cuando siente que alguien se muestra interesado en ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo espero que las mariposas aparezcan y que después de un rato se echen a volar bien lejos, al menos de ese niño, mientras Clarita esté con él, porque yo creo que mi amiga no se merece que jueguen de nuevo con sus sentimientos, menos ahora que está feliz, como nunca, como si no necesitara que alguien le diga simplemente que la quiere mucho. (Yo se lo digo, pero ella está esperando otro tipo de cariño. De ese que le ha sido tan esquivo y que cree ver en cada oportunidad que conoce a alguien y lo besa y luego, la hacen andar repitiendo que es feliz y que cree que alguien la busca. Esas veces en que tengo que hacerme el amigo fuerte, que también tiene pena, pero que le pone el hombro a su amiga para que no se sienta tan sola. O quizás, menos sola).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;_____________________________________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#000099;"&gt;&lt;em&gt;El reencuentro&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R__vSpEPcZI/AAAAAAAAAUo/ZqHJpF0J_hs/s1600-h/clarita2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188128399294427538" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 166px; CURSOR: hand; HEIGHT: 177px" height="228" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R__vSpEPcZI/AAAAAAAAAUo/ZqHJpF0J_hs/s320/clarita2.jpg" width="102" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo tiene su momento y su lugar, decía una profesora de inglés que tuve. Cada vez que decía esa frase, me daba mucha lata. No por la frase en sí, sino por la cantidad de veces que se encargaba de repetirla. Y no sé si su objetivo era que la frase quedara en nuestros oídos o le importaba que quedara en nosotros el recuerdo que era ella quien  la decía. Cualquiera haya sido la razón, aquella profesora no se equivocó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el paso de los años recordaba el simple hecho de que ella decía esa frase. Luego, con más años en el cuerpo, me di cuenta que era la frase lo que recordaba y había aprendido a aplicar. Nunca tuvo más razón esa profesora. Las cosas están circunscritas a momentos, personas, lugares y espacios determinados y por más que uno trate de hacer que esas cosas se muevan o se trasladen para prolongarlas es imposible, porque cada cosa "es" cuando tiene que ser y así no más es. "Cada tiene su momento su y su lugar" (en reconocer nuestras derrotas, está también nuestra grandeza, no?. Profesora de inglés, lograste tu objetivo).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita apareció hoy como cualquier día. Estaba más inquieto y expectante yo que ella. Parecía que fuera yo el que tuvo una cita con alguien importante en su vida, que ella misma. Se puso un sweater negro y se amarró el pelo, casi por la mitad, obteniendo un aspecto "desarreglado-arreglado" intencional, que me gusta mucho. Encendió un cigarro y se quejó del frío, mientras encendía el primer Kent Silver de la mañana, que en verdad era de la tarde, porque ya era pasado el mediodía. Y yo estaba ahí, como siempre, con mi cara de niño bueno y amigo imparcial que está dispuesto a escuchar por largo rato la historia del romance que no fue, del beso que no le dieron o de las nuevas mentiras que le dijeron. Yo, el que ahora escribe, porque si no después a Clarita se le olvidan las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de que me contara como le había ido en su publicitada cita con el niño que tanta pena le causó, pero no me dejó hablar. Sólo emitía frases armadas respecto del tiempo y de sus inclaudicables ganas de hacer algo entretenido. No me quedó más remedio que atacar y preguntarle en seco: Clarita, ¿Cómo te fue ayer con el niño ese que me contaste?. Dio una bocanada de humo, como si fuera un gangster que no quiere hablar de su último botín y me miró desde el borde de sus ojos con desgano, sin expresar emoción alguna, pero indicándome con ello que si no me había contado nada, es porque nada quería contar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero al final, no aguantó más. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El cigarro se hizo corta excusa, para recordar que ayer por la noche había fumado como condenada. Con ese niño precisamente. Un cigarro tras otro, toda emocionada. Y me dijo que sí. Que se había ido a juntar con el chiquillo ese y que no sabía qué sentía. Porque parece que se dio cuenta, que había sido un acto impulsivo, determinado por el lado derecho de su cerebro y que hoy su otra mitad cerebral le había hecho sentir que debió pensarlo más. (Dicen que la mezcla entre ambos hemisferios, en la determinación de nuestras conductas debe ser la correcta aplicación del razonamiento. El derecho controla emociones, el izquierdo los asunto racionales. Clarita carece de esto último. Absolutamente).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice que se fue en el metro. Que minutos antes lo había llamado para saber dónde se juntarían y que el niño le dijo que dónde ella quisiera. Y ahí fue que Clarita se lateó, porque en verdad le carga ser ella quien decida. Y dice que le dijo que mejor se juntaran en la estación de metro donde él vive, porque a ella no le costaba nada ir para allá. Y fue. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando salió del andén se encontró con la cara de ese chico, que es bien chico (recuerdo haberlo visto alguna vez cuando Clarita caminaba con él) y que notó de entrada que –una vez, más el muchacho- estaba actuando. Ella lo miró desde las escaleras y él estaba apoyado en un muro, mirando hacia arriba, con las cejas fruncidas como los padres cuando se enojan. Todo, porque mi amiga había llegado diez minutos más tarde de lo que ella misma había dicho. Pero dice Clarita que no fue un problema, porque cuando lo abrazó sintió que le transmitía la misma ansiedad que tenía ella cuando sintió sus brazos en su espalda y su cara rozándolo. Y no fue un problema, porque dice mi amiga que es parte de la "relación" que tienen (¿?,no se ven nunca, él no le habla por msn, el siempre está ocupado, él jugó con ella, le dijo cosas de Clarita a otro amiga y mi amiga se enteró y llegó a odiarlo, pero también rescató que si no fuera porque él es un cobarde serían la pareja más feliz de Chile y de Sudamérica. No del mundo, porque Clarita ha conocido chicos de otros países y ahí me dijo que se podría ir con un gringo perfectamente, pero que no lo hacía porque adora Chile).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dice que estaba nerviosa, pero que se había acordado que no tenía que estar así, por dos poderosas razones que Clarita dice que aprendió a integrar: primero, que ese niño había sido todo lo pesado y arrogante que fue ,precisamente, porque ella le había demostrado muchas cosas y esta vez tenía que cambiar de estrategia y segundo, porque se acordó que en sus vacaciones se había prometido ser una mujer ´gozadora´ y más consciente de todas las cosas que le pasaban y que su actitud nueva era de alegría y no de preocupación. Así que toda "agrandada" se puso a caminar al lado del chico que tanto le gustaba (y que todavía le gusta, yo sé) pero que no sabe cómo enfrentar sin sentirse vulnerable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me contó que caminaron sin rumbo, como aquellas veces en que se veían todos los días, hace más de siete meses y que no tardó en lanzar una frase útil y a la vez fría: "Me da lo mismo el lugar, quiero tomarme un café y conversar", para demostrarle a ese muchacho que ella estaba en una etapa nueva y que –aunque no se lo dijera literal y directamente- en ese mismo instante estaba dispuesta a dejárselo claro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se sentaron en un café con terraza. En unas sillas con mesa de aluminio.  Hacía frío de iglú, de ese que te cala los huesos, como dicen las abuelitas, pero me contó Clarita que se hacía la tonta. No sé sacó el sweater de la espalda, que le daba un aire como ´serio´ y que cuando el chiquillo le preguntó si tenía frío ella respondió con un no seco. Como marcando la nueva etapa que quería instaurar con él, en la que desde ahora en adelante no daría espacios a las complicidades. Yo creo que Clarita temía ( o más bien debiera decir deseaba, pero diré temía, porque soy su amigo y me pongo a su lado en esta batalla por salvarla de las garras de un mal amor) que él le ofreciera abrigo o alguna de esas triquiñuelas cariñosas que a mi amiga le encantan, pero que esta vez estaba decidida a dejar pasar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conversaron de trivialidades durante toda la reunión. A ratos, dice Clarita, le venían a la mente los silencios cómplices de sus encuentros anteriores, donde ambos no decían nada, pero se miraban como si estuvieran ante el tesoro más extraño, lindo y anhelado que siempre esperaron. Entonces, dice que se ponía a mirar para cualquier lado y rompía eso, que tímidamente llamó magia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No la vi ni tan contenta. Debe ser porque ella esperaba más cosas de las que pasaron, o bien se dio cuenta que al fin se le pasó todo eso que dice ella que sentía por él. Me alegra. Me alegra que sea así. Porque yo creo que a Clarita se le pasó la tontera, quizás está más grande, como dice que le anunció al chiquillo, mientras tomaba la taza del inmenso chocolate caliente que pidió y que se demoró en tomar, para –según me confesó- tener la excusa de mostrarse coqueta, moviendo las manos y tomando la taza en medio de una frase importante, como hacen los políticos o las personas que dan discursos y se autointerrumpen, otorgándole a sus palabras un aire ceremonioso y serio. Por eso me gusta Clarita, piensa en todo, o bien reacciona a todo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amiga no me dijo nada más. Entiendo que no pasó nada más. Aunque sé que en la cabeza de Clarita pasaron más cosas que en la realidad, que ella se imaginó que se reencontraba con un ex o con alguien que se dio cuenta que de verdad la amaba y ahora estaba ahí, para decirle "te amo" y ella era la mujer más feliz que pisa la Tierra. Pero eso pasa en la cabeza de mi amiga y eso es otro cuento. Lo que realmente pasó está ahora en la cabeza y en el corazón de Clarita. Yo lo sé perfectamente, pero no diré nada, porque espero que se le pase. Ese niño, ni ningún otro que haga las cosas que él hace se merece una mina como Clarita. No señor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;. . . &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2257205894920098016?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2257205894920098016/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2257205894920098016' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2257205894920098016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2257205894920098016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/04/clarita-lo-hizo-otra-vez.html' title='Clarita lo hizo otra vez'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R__vEpEPcYI/AAAAAAAAAUg/XHEEh8v0CXE/s72-c/clarita1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2635507570522341659</id><published>2008-01-31T13:41:00.000-08:00</published><updated>2008-01-31T13:52:57.694-08:00</updated><title type='text'>Jajajajajajajaja!</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R6JDEj9lXeI/AAAAAAAAAJ4/JVgjVkeQb5o/s1600-h/marce+baeza.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161761868572089826" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 145px; CURSOR: hand; HEIGHT: 125px" height="168" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R6JDEj9lXeI/AAAAAAAAAJ4/JVgjVkeQb5o/s320/marce+baeza.jpg" width="174" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No hay nada mejor en la vida que reírse. Y eso me pasó hoy, en mi último día con 30 años. Se me ocurrió llamar a la Marcelita, para saber por qué extraña razón ayer no me contestó el celular. Y claro, hoy la encontré en su oficina, trabajando según dijo y nos reímos como se ríen dos niños chicos haciendo maldades.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No había una razón específica, ni un comentario chistoso ni nada por el estilo. Sólo nos reímos. Así, de buena gana. Con la boca y también con la guata. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una llamada me puso muy feliz. ¡Qué divertido! ¿Y no será que al fin me doy cuenta que la mayor felicidad está en las cosas más chicas y menos esperadas?. No lo sé,pero era digno de consignar, porque después no me iba acordar y a mí me gusta acordarme de las cosas, de las buenas y a veces también de las malas, entonces lo mejor era sentarme, darme el tiempo de reactivar este blog que lo tengo medio abandonado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y quiero seguir riéndome! Quiero seguir sintiendo que me duele la guata, pero de risa. Es lo más divertido que hay!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y quiero llamar de nuevo a la Chica, porque de verdad me reí que te cagas en las bragas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La de la foto es la Marce. Un gran descubrimiento que me dejó Barbarella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=R84nyHqYtHY"&gt;Mi nueva canción favorita!&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2635507570522341659?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2635507570522341659/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2635507570522341659' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2635507570522341659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2635507570522341659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2008/01/jajajajajajajaja.html' title='Jajajajajajajaja!'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R6JDEj9lXeI/AAAAAAAAAJ4/JVgjVkeQb5o/s72-c/marce+baeza.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-8091034502752187160</id><published>2007-12-31T14:52:00.000-08:00</published><updated>2007-12-31T15:00:35.182-08:00</updated><title type='text'>El último día del año!</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R3l0dCMgKXI/AAAAAAAAAJw/Y7ZbEcXn5tk/s1600-h/fin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5150275691029211506" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 175px; CURSOR: hand; HEIGHT: 126px" height="146" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R3l0dCMgKXI/AAAAAAAAAJw/Y7ZbEcXn5tk/s320/fin.jpg" width="189" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es como si todo todo tuviera que hacerse rápido. El tiempo parece avanzar con premura. Más que otros días. Siento que quiero hacerlo todo. Y no olvidar nada. Es tiempo de reflexiones, pero creo que, aún más, de acciones. Preparo mi mente, mi corazón y mi cuerpo. Hoy finaliza una etapa. Mañana comienza una nueva. Estoy ansioso y contento. Es el último día del año.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy, el último día del 2007 pienso en todo lo que espero a partir de mañana. Y creo que no esperaré nada, lo provocaré todo. Estaré listo para lo que sea. Ya basta de pedir. Ahora hay que dar y cosechar. Vivir y sentir. Con ganas, con ánimo. Como sea, no perderé la energía ni el entusiasmo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es el último día de este año y sólo quiero plasmar mis ganas de hacer del que viene uno importante. Uno en grande.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Feliz Año para todos!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=PhalhHnhb5A"&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;Loleatta Holloway - Love Sensation&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-8091034502752187160?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/8091034502752187160/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=8091034502752187160' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8091034502752187160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/8091034502752187160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/12/el-ltimo-da-del-ao.html' title='El último día del año!'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R3l0dCMgKXI/AAAAAAAAAJw/Y7ZbEcXn5tk/s72-c/fin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-33570526535619767</id><published>2007-12-27T10:51:00.000-08:00</published><updated>2007-12-27T10:58:04.534-08:00</updated><title type='text'>Ser fuerte</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ser fuerte es algo que cuesta cuando se tiene ante si &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;lo que nos alegra y nos daña.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Días fuertes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-33570526535619767?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/33570526535619767/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=33570526535619767' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/33570526535619767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/33570526535619767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/12/ser-fuerte.html' title='Ser fuerte'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-6702076127553151340</id><published>2007-12-21T12:19:00.000-08:00</published><updated>2007-12-21T12:25:43.156-08:00</updated><title type='text'>Feliz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Estoy tan inmensamente feliz, que tenía que escribirlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando uno quiere que algo y lo desea con todas sus fuerzas y con todo el corazón pasa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cuando pasa es tan increíblemente soprendente, que no sabes la diferencia entre la fantasía y la realidad. La felicidad es inmensa y te das cuenta entonces, que no se pierde tiempo, que nada es en vano. Todo tiene un por qué.  Sientes en la piel eso que esperabas y el tiempo parece detenerse y el corazón late super fuerte y la sonrisa se queda instalada en tu cara y entonces todo es maravilloso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quiero que esta alegría que tengo, porque me pasa lo que tanto quería que pasara, le llegue a otros. Quiero compartirla. Convidar un pedacito de mi sonrisa y mi alegría a todos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Paciencia. Mucha paciencia. Así como yo soy feliz, ahora te puede tocar a ti. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gracias Dios. Gracias! Es algo tan pequeño, algo que sólo yo no más sé que es y eso lo hace más lindo aún. Pequeñas cosas que son enormes alegrías. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi corazón está contento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-6702076127553151340?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/6702076127553151340/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=6702076127553151340' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/6702076127553151340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/6702076127553151340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/12/feliz.html' title='Feliz'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1351101535407736579</id><published>2007-12-11T15:28:00.000-08:00</published><updated>2007-12-11T16:08:25.869-08:00</updated><title type='text'>Se viene la navidad...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R18kheow5sI/AAAAAAAAAJo/R2iw3Cy4NPg/s1600-h/arbol+pascua.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142869457058719426" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="163" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R18kheow5sI/AAAAAAAAAJo/R2iw3Cy4NPg/s320/arbol+pascua.jpg" width="175" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Entre el calor y las muchas cosas que he tenido que hacer, mi ánimo no ha sido de los mejores para sentarme a escribir. En todas partes dice navidad. En el &lt;a href="http://londoncalling07.blogspot.com/"&gt;blog de la chica&lt;/a&gt; ya está publicada su lista de regalos y yo ni siquiera encuentro, ni debajo de la cama, las ganas de armar el árbol de pascua, que valga el recordatorio, sólo ayer me enteré que no está en mi casa, sino que en la casa de la Bea, porque lo usamos para pascua de reyes, el 6 de enero pasado, con mis amigos españoles, que en esas fechas frecuentaba y desde entonces permanece ahí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"No te preocupes, no lo voy a armar", le dije a la Bea anoche, mientras caminábamos por avenida El Bosque, luego de ir a buscarla a la pega, para tomarnos algo. Habíamos quedado el viernes y yo me desocupé re tarde, por lo que sólo a las nueve de la noche pudimos vernos. Ella eligió el Pub Licity, que a mi en verdad me da lo mismo. Estuvo entretenido. Después se nos sumó César, su marido-novio y conversamos largamente, de este tiempo sin vernos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sé por qué pero Navidad no me provoca nada, debe ser que para variar, será una fecha más solo. Sin familia, digo. Y por esa razón no me motivo en lo más mínimo. Aunque a ratos, cuando veo gente agrupada, con bolsas y riéndose, me dan ganas de estar con mi papá y mi mamá haciendo mil compras. Pero no será así y no me queda más que seguir. Creo que las ganas las concentraré en el Año Nuevo...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De todas maneras inventaré una lista rápida de regalos que me gustaría, si celebrara navidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1. Un dvd de Lucero Grandes Exitos o en vivo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2. Una polera azul marino con mi cara o mi nombre en blanco&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Madre que estás en los cielos de Simonetti&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3. Un perfume nuevo, quiero algo como CKone, Be tb de CK.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;4. Un disco duro externo&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5. Un finde en Bs As&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6. Algo que no cueste dinero...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En fin...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=2yZ2nLB-oDo"&gt;Vete de aquí - Miranda&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1351101535407736579?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1351101535407736579/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1351101535407736579' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1351101535407736579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1351101535407736579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/12/se-viene-la-navidad.html' title='Se viene la navidad...'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R18kheow5sI/AAAAAAAAAJo/R2iw3Cy4NPg/s72-c/arbol+pascua.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4580672512456274013</id><published>2007-12-04T10:15:00.000-08:00</published><updated>2007-12-04T13:06:00.890-08:00</updated><title type='text'>Mi día sin Lucero</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W8j4CxliI/AAAAAAAAAIw/qcXGAF2am-g/s1600-h/calendar.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140221874238756386" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 203px; CURSOR: hand; HEIGHT: 156px" height="142" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W8j4CxliI/AAAAAAAAAIw/qcXGAF2am-g/s320/calendar.jpg" width="218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Diciembre llegó más rápido y más caluroso de lo que esperaba. Tengo mocos en la nariz y eso indica que los cambios de temperatura me están afectando. En el día tengo calor. Por la noche, frío. Y luego estoy estornudando. El aire acondicionado de la oficina también hace lo suyo. Y ni hablar del ventilador de mi pequeño departamento. Todo es mezcla rara de resfrío y alergia, que no logra amilanar mi ánimo. Pese a que aún estoy picado, porque me quedé con las ganas de tener fotos nuevas con mi &lt;a href="http://www.lucero.com.mx/"&gt;Lucerito&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W80YCxljI/AAAAAAAAAI4/vvarJ1WP8IA/s1600-h/Lucero.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140222157706597938" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 166px; CURSOR: hand; HEIGHT: 181px" height="181" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W80YCxljI/AAAAAAAAAI4/vvarJ1WP8IA/s320/Lucero.jpg" width="177" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El sábado me levanté temprano, pensando que justo un año después volvería a ver a mi mexicana favorita y podría tomar nuevas fotos y cantarle algún pedacito, de una de sus canciones, que me sé de memoria. De esas que de tanto escucharlas, mientras estoy en la ducha, recuerdo las letras cuando camino por la calle y así me las voy aprendiendo. Pero no fue no más. Llegué al &lt;a href="http://www.teleton.cl/"&gt;Teatro Teletón&lt;/a&gt; a la hora. Con el Jóse estábamos cual feligreses esperando al Papa. Y así se nos pasó la tarde. Yo con mi credencial full acceso estaba feliz. Me paseé por cuanto rincón desconocido encontré. Y pude conocer el teatro completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escenario que se ve por la tele no es tan grande y los camarines para los artistas no son tan espectaculares como uno pudiera pensar. Son chicos. Normales. Claro, eso si los comparamos con los de la tele. Pero están bien. Cumplen su objetivo de separar a los invitados del populus. Con esa impronta que les otorga el ser famosos y las miradas atónitas de la gente, al verlos pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me acuerdo que ese sábado de la teletón, vi mucha gente. La década del 80 estaba de fiesta porque nunca había visto tanto artista chileno retro junto. Bueno, sí, en el Festival de la Una, pero eso fue hace mucho rato. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W9Q4CxlkI/AAAAAAAAAJA/26uJcD6UO4M/s1600-h/patty+friasd.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140222647332869698" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 164px; CURSOR: hand; HEIGHT: 187px" height="235" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W9Q4CxlkI/AAAAAAAAAJA/26uJcD6UO4M/s320/patty+friasd.jpg" width="170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;"Para querernos, para mecernos libres al viento.." cantaba Patty Frías en &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=sDlcoIGsDiM"&gt;Sábado Gigante&lt;/a&gt;, cuando el programa era nacional y luego se subía a la Quinta Vergara con esas y otras canciones más cebolla. Me gusta esa mina. Es chora. Tiene una cara de niña triste y de mujer sensual a la vez. Camina por los pasillos enfundada en un vestido largo y negro, como los que se ven en los matrimonios. Resabio ochentero, al que ella se niega a renunciar. Se ve bien. Yo la miro y pienso si sabrá que la cacho perfecto, que hasta me sé algunas de sus letras. Me pregunto si sabrá que soy yo, el mismo que un día de hace dos años, se le acercó con la Kuky y la Rossana, para preguntarle por la canción que cantó en Viña y ganó el primer lugar. Y ella respondió cantando y luego agregó que no era su única canción, como haciendo gala de éxitos que creía populares. De todas esas cosas me acuerdo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego, miro hacia una reja, donde está parado un guardia, al que parecen haberle pagado para ser tan pesado. Cuida casi con su vida el acceso a la parte posterior de los escenarios del teatro. Una niña en silla de ruedas espera a su mamá, que grita a viva voz que los demás niños ensillados se acerquen, en orden. Van a bailar en la "ciclodanza", esa modalidad de baile con niños discapacitados que ahora cuenta con el apoyo del bailarín de rojo, Rodrigo Díaz. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rodrigo ha ido al gimnasio gran parte de su vida. Pienso. Su cuerpo demuestra horas e ejercicio y se ve bien. Se nota que se preocupa. Un niño acerca su silla de ruedas y le regala un gesto de afecto con la mano. Patty Frías desaparece de mi vista y luego veo a Irene Llano. Sí, la misma que cantaba con patas de lycra y un cintillo, puras canciones de otros artistas. Cantaba en inglés. Nunca escuché algún single suyo, pero no importa. Está en la Teletón. Se ganó un espacio en la música, lo mismo que Cristóbal y Juan Carlos Duque. Ambos entran a un camarín con ella y van acompañados por sus hijos. Más atrás les sigue, apurado, Juan Antonio Labra. Al que le decían el Michael Jackson chileno, pero eso era antes. Cuando era flaco y joven. Ahora tiene la cara muy cambiada. Anda con unos anteojos negros y un traje de igual color. Se ve más gordo y viejo. Pronto saldrán todos a cantar. En una especie de tributo a su época. A los brillos, a la tele acartonada y a las canciones melosas, en español, made in Chile. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En medio del que era un largo pasillo vacío, hay ahora una decena de niños y niñas en sillas de ruedas. En verdad no son tan niños, ni tan niñas. Algunos parecen adultos. Están vestidos con una camiseta de color celeste, que lleva en el pecho la foto de un señor. Desconocido, al menos para mí. Pareciera ser el hermano o padre de alguno de ellos. Seguro se murió, pienso. Otros tienen algo así como brillantina en el pelo. Algunos parecen pokemones. Me muevo hacia un costado y un niño en silla de ruedas parece hablarme. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Hola?&lt;br /&gt;- Hola. -Le digo-&lt;br /&gt;- .... (SONRÍE)&lt;br /&gt;- .... (SONRÍO)&lt;br /&gt;- ¿Vas a bailar? - le pregunto como impulsado por un trato de buen ciudadano sociable, que me brota al verlo tan comunicativo.&lt;br /&gt;- Sí (en verdad de oye un "Shi") con Rodrigo Díaz.&lt;br /&gt;Ah, sí. La ciclodanza- agrego, amable-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-AICxllI/AAAAAAAAAJI/Ms6rGrP4MMM/s1600-h/sillaruedas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140223459081688658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 163px; CURSOR: hand; HEIGHT: 152px" height="152" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-AICxllI/AAAAAAAAAJI/Ms6rGrP4MMM/s320/sillaruedas.jpg" width="197" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por un instante me quedo mudo y miro al niño en su silla de ruedas. Tiene cara de tristeza y es moreno. Su voz es rasposa y gastada. Su cuerpo está erguido desde la cintura hacia arriba. Las piernas parecen colgadas y sus manos intentan graficar sus palabras. Me llama la atención su estómago. Abultado y casi chocando con sus muslos. No siendo gordo, claramente tiene una mala postura. No me atrevo a preguntar detalles de su discapacidad y Pancho, el guatón que trabaja conmigo, se acerca y se para a mi lado mirando su celular y también a mí. Como extrañado del tiempo que le dedico al señor de la silla de ruedas. Y hay que reconocer que pese a su estado, el joven tiene un aspecto de pokemón. Y habla como ellos. No sé exactamente cómo, pero se nota que quiere estar a la moda y denota en su hablar el uso de modismos, que obviamente desconozco. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y siempre se juntan? - pregunto curioso, por saber cómo es la vida de un joven que debe desplazar arriba de una silla con ruedas, todos los días.&lt;br /&gt;- Sipoh, siempre. "Los juntamos (sic) En el 14 de Vicuña. Ahí llegamos todos y nos organizamos".&lt;br /&gt;- ¿Debe ser complicado?... pregunto, refiriéndome claramente a la silla de ruedas.&lt;br /&gt;- No, pa nah. -me contesta revestido de cierta euforia, al notar mi interés por el tema y sentir él que es dueño de toda la información que estamos compartiendo.&lt;br /&gt;- ¿Te acompañan?, ¿Te van a dejar?... insisto.&lt;br /&gt;- No poh. Si yo ando en colectivo pa´ todos lados.&lt;br /&gt;- ¡¡¿En colectivo?!! - pregunto asombrado, con la idea en mi cabeza de ver al joven en silla de ruedas, fuera de un auto tratando de subirse. En ese instante imagino que alguien lo saca de la silla, lo toma en brazos y lo mete dentro del auto.&lt;br /&gt;- No, ná que ver. Yo me muevo así (hace el gesto de mover la parte inferior de su cuerpo, que está inmovilizada, hacia un lado, como cambiándose de un asiento a otro).&lt;br /&gt;Ahhh... -expreso al ver su destreza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-Z4CxlmI/AAAAAAAAAJQ/tGYrmrsvwXE/s1600-h/lucero2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140223901463320162" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 161px; CURSOR: hand; HEIGHT: 157px" height="157" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-Z4CxlmI/AAAAAAAAAJQ/tGYrmrsvwXE/s320/lucero2.jpg" width="172" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El ambiente en ese espacio del teatro Teletón es de letargo. Afuera hay unos 33 grados y la falta de aire y la gran cantidad de personas circulando hacen que lo menos que se tenga es sueño. Yo miro al Jóse y aparece estoico, ante la sensación de "no nos vayan a pillar", ya que no trabajamos ahí, sólo queremos hablar con Lucero. Es divertido, nunca me había pasado que se mezclaran mis deseos personales con el trabajo. Yo estaba ahí, gracias a uno de los mandamases de la Teletón, que sabe lo mucho que amo a Lucero y me regaló una credencial, para que pudiera verla en vivo. Pero claro, en la pega también querían algo de mi "güerita", que hoy está más morena. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las horas pasaron de un rato a otro todas juntas. El desfile de artistas ante nuestro ojos pareciera no terminar. Y aún falta que pase lo peor. Mientras una amable señora, vestida de garzona, me ofrece algo para tomar.&lt;br /&gt;Qué amable-le digo- Por favor, tráigame cualquier cosa blanca, menos Coca Cola. He tomado todo el fin de semana y prefiero agua o Sprite. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-_ICxlnI/AAAAAAAAAJY/HOYsaydFntM/s1600-h/lucero3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140224541413447282" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="150" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W-_ICxlnI/AAAAAAAAAJY/HOYsaydFntM/s320/lucero3.jpg" width="159" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Pancho le trajo unas papas fritas al Jóse y yo tomo mi agua mineral con hielo. Mientras veo que Pancho se ha puesto eufórico. Llegó Lucero, deduzco. Un enjambre de personas la traen rodeada y junto a ella viene la señora Lucero, su mamá. Estoy de pie junto a la reja y no muevo ningún centímetro de mi cuerpo. Lucerito pasará a mi lado en exactamente diez segundos. Y sentiré su olor, su risa y su mirada. Está a punto de pasar a mi lado. Siento una alegría infantil, de ver a mi cantante amada y recuerdo que ya la conozco. Miro sus mejillas y los dientes que muestra, como haciendo ver que está bien. Se me vienen a la mente muchos recuerdos. Ella camina. Su mamá la tiene agarrada de un brazo. Yo recuerdo a ambas, encerradas en el camarín de Canal 13, muertas de la risa al verme entrar y oírme cantar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-"Tanto, tan alocadamente te amo, tanto que todo tiene ya sabor a ti..Sensación de caminar – entré cantando esa canción al camarín de Lucero el año pasado. Y ella me siguió&lt;br /&gt;-..."Con pies desnudos, sobre la nieve primera, sin tener por qué marcarnos metas" – cantó Lucero con una sonrisa inmensa en su cara y la atenta mirada de la señora Lucero, que se asombró de ver a este periodista fan. Mientras su hija, siguió cantando: "Tú me quieres yo te amo, sin descanso, para que necesitamos...&lt;br /&gt;-..."bendiciones de papel con las que atarnos"- seguí yo, cumpliendo el sueño de cantar mi canción favorita "Tanto", con mi amada mexicana.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora está a punto de pasar a mi lado y sé que esa situación no podrá ser igual. Ahora todo es distinto. No está sola, viene con mucha gente de la Teletón que trata de resguardarla (¿?) de qué, pienso, si sólo estará un momento en el camarín y luego subirá al escenario, coqueteará con Felipe Camiroaga, todos los molestarán y luego bajará para irse rumbo al Estadio Nacional. Definitivamente, no será igual. Pasa por mi lado. Apenas me ve y se encierra en el camarín, que dice su nombre y tiene una estrella amarilla pegada en la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Siento pena. Lata. Rabia. No digo nada y disimulo, para que nadie se entere que en mi primer posible contacto con ella no pasó nada. Fuera del camarín quedó Ernesto. El manager de Lucero. El mismo que vino el año pasado. Presumo que Lucero se cambiará de ropa. El, como único hombre de su grupo, debe esperar. Me aprovecho de que está solo y me acerco. Me saluda amablemente y sólo comenta:" ¡Viniste!. No digo nada más y luego cambio de parecer y le comento que necesito entrevistarla y que por supuesto quiero hablar con ella. El asiente disimuladamente, asegurándome que intentará hacer que me de la entrevista. Pasan los minutos y no hay muchas opciones. En cualquier momento la llamarán para que suba al escenario y claramente me quedará la opción de estar con ella sólo cuando el show haya terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falta casi una hora. Y el guardia que estaba de pie, mientras yo hablaba con Ernesto se dio cuenta que no trabajo en Teletón y viene hacia mí para decirme algo. Lo que pensé. No puedo estar ahí si tengo cámaras. Me pide que me mueva de ese lugar. Me niego, aún sin enojarme. Viene otro guardia y otro más, que parece ser el jefe de seguridad. Conversamos un momento y logro convencerlo de que no estoy haciendo nada malo. El Jóse me mira, asustado, temiendo que nos echen del lugar. Y así ocurre. El señor jefe de seguridad parece haber entendido lo que quiso y arguye que "la prensa y la farándula" deben esperar fuera. No hay caso. No estoy para explicaciones, menos para peleas. Aumenta mi rabia. Tengo ganas de pegarle. ¡Qué sabe ese señor!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W_6oCxloI/AAAAAAAAAJg/gssUYiSCaQE/s1600-h/prensa1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140225563615663746" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 189px; CURSOR: hand; HEIGHT: 159px" height="159" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W_6oCxloI/AAAAAAAAAJg/gssUYiSCaQE/s320/prensa1.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estamos tras una reja. Hay más periodistas. De otros canales, de diario y radio. La espera parece no incomodarles y yo parezco haber olvidado mis tiempos de notero de matinal. Tengo rabia. Más que antes. Ahora estoy a muchos metros, más lejos de Lucero y si sale no tendré la misma facilidad de acercarme. La hora sigue pasando. Esta vez más rápido. De pronto, el enjambre de personas que la acompañan comienza a rodearla. Ahí viene. Alcanzo a verle el pelo. Esta sonriendo. Todos quieren hablarle. Yo también. Le hago una seña al Jóse y me instalo, no en el camino por donde vendrá, sino en la puerta de la van que se la llevara lejos de ahí. Una periodista logra hablarle. Está respondiendo a todas las preguntas. Estoy inquieto. Me muevo. No. Espero. Ahora viene justo frente a mí. Un guardia pone su brazo para evitar que me acerque, lo sobrepaso y estoy a punto de subirme a la camioneta.&lt;br /&gt;-¡Lucero! ¡Eh! ¡Lucero!&lt;br /&gt;– . . . -no alcanza a escucharme entre la gente, toda hablándole a la vez.&lt;br /&gt;- ¡Lucero soy yo! ¡Belus!. – le grito con el estómago.&lt;br /&gt;- ¡Ay sí!. ¡Mi amor, como estás me encanta verte! – responde con su voz de niña dulce y marcado acento mexicano. Escucho su voz con eco en mis oídos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me ha saludado. Pese a todo el ruido, a la gran cantidad de gente. Pese a todo. Me ha dicho que le encanta verme y estoy sonriendo. Le pido un beso. Me dice: "Sí, por supuesto". Me acerco. El guardia que quiere sacarme está cerrando la puerta. Le digo que necesito grabar con ella. Me dice que sí. Me empujan. Ella está sentada dentro de la van. Pongo el micrófono.&lt;br /&gt;-"Un saludo cariñoso para ..."- dice con una frase casi aprendida de memoria. Y me siento contento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto dejo de oírla. Ya no la escucho. Un orangután disfrazado de guardia ha cerrado la puerta. Lucero se ha ido. Y con ella mi alegría. Me quedó inmóvil. Sin poder creerlo. Esto no está pasando. Sí, está. Lucero se ha ido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y yo me quedé sin cuña, sin fotos, ni abrazos, ni canciones, ni besos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=_cOdjHcP-B0"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Lucero (dance)&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4580672512456274013?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4580672512456274013/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4580672512456274013' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4580672512456274013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4580672512456274013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/12/mi-da-sin-lucero.html' title='Mi día sin Lucero'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R1W8j4CxliI/AAAAAAAAAIw/qcXGAF2am-g/s72-c/calendar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1171421343710681774</id><published>2007-11-24T21:54:00.000-08:00</published><updated>2007-11-24T22:42:05.704-08:00</updated><title type='text'>Clarita tienes que ser firme</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0kY8gbnzBI/AAAAAAAAAIk/Ets9LeMgsvA/s1600-h/chinita.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136664277769767954" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 139px; CURSOR: hand; HEIGHT: 135px" height="110" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0kY8gbnzBI/AAAAAAAAAIk/Ets9LeMgsvA/s320/chinita.jpg" width="139" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita apareció recién con cara de que algo le pasa. La vi extraña cuando me saludó, e hizo como que estaba todo bien. Cree que no me doy cuenta, pero se le nota en la cara. No sabe disimular. Es como yo. Como que todo le pasa en la cara. Las penas, las alegrías, las preocupaciones, las euforias, las culpas, los enojos. Todo. Por eso mi mamá siempre me pillaba en todo. &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Tu rompiste el vidrio? - &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Noooooooo!.. Yo no fuí. - Mentía como si en verdad no hubiera hecho trizas el vidrio de una mesa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Ah, no fuiste tú? - insistía mi madre.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ¿Fuiste tú? - le preguntaba a mi hermano, que decía relajadamente que no había sido él. Mientras mi madre me miraba fijo, diciéndome con su cara que sabía que el culpable era yo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- No poh, mamá. No fui yo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- Sé perfectamente que fuiste tú.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;- ...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Más roja que mi cara es la parte de abajo de la bandera chilena. Nunca me di cuenta que mi ruborizada cara de niño mentiroso me delataba. Y yo insistía. Podía estar mucho rato diciendo que no, con un sí dibujado en la cara, que todo el mundo veía, claro, menos yo. Después me di cuenta de eso. Cuando ya no servía de nada. Porque ya no sólo me ponía rojo cuando quería decir algo que no era verdad, sino que empecé a sonrojarme de vergüenza. Cuando me tocaba hablar delante de todos, sentía que alguien había encendido fuego justo delante de mis mejillas. Y yo hablaba sintiendo el calor quemante sin poder controlarlo. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Clarita ni siquiera se avergüenza.Y yo sé que es porque se enteró que el niño que le gustaba; ese que volvió con su ex, la estaba extrañando. Yo sé. Le preguntó a un amigo de Clarita por ella. Es más. Le dijo, como quien dice cosas sin pensar, que extrañaba el &lt;em&gt;feeling&lt;/em&gt; y la complicidad que tenían los dos. Y yo sé que fue ahí que Clarita se quería morir. Quería no estar. Quería no escuchar, ni saber. Me mira con cara de querer contarme algo, pero parece que se muerde la lengua y mira hacia cualquier parte, evitando que nos miremos a los ojos, porque sabe que le voy a decir algo. Y no tengo ganas de decirle nada , porque la entiendo perfecto. Cómo se le ocurre a ese niño hacerle eso a mi amiga. ¿Para qué?, me pregunto yo. Si bastaba con que siguiera ausente. Y claro, mi amiga dice que no le importa más ese niño, pero ahí anda. Buscando la forma de saber cómo está. Y de tanto querer saber, supo más de la cuenta. Y ahora está triste otra vez. Y yo no sé si consolarla o enojarme con ella. Porque no entiendo cómo, después de todo lo que supimos de ese niño, Clarita sigue empecinada en recordarlo. Es como si algo de él se hubiera contactado con ella. Como esas cosas que pasan entre las personas y se quedan unidas, sólo por algo que ellos no más saben. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me acuerdo que a mí muchas veces me pasó. A veces era una sonrisa, otras una conversación. Una caminata. Una canción. Cualquier cosa. Simplemente alguien sintonizaba conmigo y yo sabía que algo que me conectaba con esa persona. Supongo que es como hacer amigos. Eso de la complicidad, la alegría y todas esas bonitas que provoca conocer a alguien y sentirse a gusto. Eso mismo le pasó a Clarita. Ella fue tan niña que debe haberle contado todo a ese niño que le gusta. Le debe haber dicho que ella es así nada más, tal como la ve. Sencilla, alegre, espontánea, hipierkinética y sensible. Y justo ahí es donde debía detenerse, porque si hubiera dicho que su sensibilidad no es simple, quizás ahora no estaría tan triste y ese niño no la habría dejado por su ex.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las cosas del amor. Nadie más que el enamorado (a) sabe lo que le pasa y lo que quiere que le pase. Y uno no puede hacer nada. Porque cuando alguien siente en su corazón que quiere a otra persona, ya está todo dicho. Y entonces es cuando sólo habría que pensar que las cosas van a funcionar, pero no es así.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Clarita esta ilusionada, porque creyó en alguien. Simplemente. Yo creo que no está enamorada. Pero ella no sabe diferenciar esas cosas. Ella siente no más. Así como es y así como sabe hacerlo. El problema es que le falta darse cuenta que un par de canciones o unas caminatas no constituyen nada. Yo creo que Clarita no sabe que tiene que dosificarse. No puede andar por la vida mostrándose tal cual es, porque no sabe de las intenciones de las demás personas. Pero ella dice que no le importa, que así un día la gente se va a dar cuenta que ella existe y que nada pasa porque sí. Cuando dice eso, me gusta mucho escucharla. Porque creo que tiene razón. Las cosas no pasan por que sí no más, porque a alguien se le dio la gana. Las cosas pasan porque tienen que pasar y punto.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Yo creo que todos nos damos cuenta, sólo que ella no reconocerá jamás que es muy confiada. Y es más. Yo creo que por eso quiero a Clarita, porque somos muy parecidos...&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=bnzfO50-3vM"&gt;Yo te esperaba&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1171421343710681774?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1171421343710681774/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1171421343710681774' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1171421343710681774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1171421343710681774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/11/clarita-tienes-que-ser-firme.html' title='Clarita tienes que ser firme'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0kY8gbnzBI/AAAAAAAAAIk/Ets9LeMgsvA/s72-c/chinita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1059747350757674768</id><published>2007-11-19T07:51:00.000-08:00</published><updated>2007-11-19T08:27:59.807-08:00</updated><title type='text'>Barbarella</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0G5Egbny_I/AAAAAAAAAIU/mYSW2ezgqlY/s1600-h/barbara+viÃ±a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5134588537255480306" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 146px; CURSOR: hand; HEIGHT: 158px" height="170" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0G5Egbny_I/AAAAAAAAAIU/mYSW2ezgqlY/s320/barbara+vi%C3%B1a.jpg" width="146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gordita, acabo de leer tu mail. Lo que más me gusta es esa sensación de creer que estás hablando. Te leo y puedo imaginarte. Mirándome con tus ojos almendrados y tu boca roja, bien roja. Como en las noches del verano en Viña. Cuando tomábamos algo, antes de irnos a la Quinta Vergara. Esa noches en que éramos los únicos sin sueño, cuando había que dormir. Fue una de esas noches. ¿Te acuerdas?. Estábamos tomándonos algo en la terraza. Y fuimos intérpretes de una sirena, que para nosotros fueron dos. Supongo que de esas noches tienes muchas allá en España. O quizás son las noches que te hacen falta. No quiero pensarlo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prefiero creer que ya vienes y las volvemos a tener.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Imagino al cubanito ese diciéndote "mami, te ves preciosa". Y tu sacándolo de tu lado, como Sussi. Espantando las moscas y a los tipos que se creen moscas y que no la dejan en paz. ¿Y si eres Sussi?. No, no creo. Ella era sólo rica. Tú además eres inteligente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La Gran Vía. Aún no la conozco, pero creo que algún día podríamos caminar juntos y reírnos. De la locura de estar juntos. Simplemente. Así, jamás te dejaría estar sola. Bueno, a veces. Pero no siempre. Sólo cuando apareciera Bosé y me dijeras que debo retirarme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese señor que te hace clases seguro no te conoce bien. No se ha dado el tiempo para entender que no eres como las demás. No es que te cueste. Es que eres distinta. Seguro se va a dar cuenta, más temprano que tarde, que tiene a la nueva Maribel Verdú o a la nueva Penélope Cruz y ahí seguro te va a decir que el te descubrió, pero tú serás más rápida y le dirás: No pues señor, "yo bloqueaba lo que siento, ¿No se acuerda?". Y te reíaras y yo me reiré contigo, porque ese señor dijo puras tonteras. Y lo bloquearás tu a él. Mientras te vas de la mano de Eduardo Noriega. Y yo me reiré, porque para variar habrás conseguido lo que quieres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es verdad que te perdiste el concierto de Soda Stereo. Yo tampoco fui. Pero no importa. Tu viste a los Rolling y estoy seguro que fue diez veces mejor. Cuando vuelvas escucharemos a Cerati. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estos días han sido calurosos en Santiago. Y también de mucho trabajo. Pero no me quejo, tengo la sensación que la calma llega a mi vida. A veces le falta "punch", pero los aires de Brasil parece que quieren quedarse. No me quejo. "Ya tu sabes". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Te quiero mucho. Y quiero que pase rápido el tiempo. Que estés contenta. Te ves tan linda sonriendo, que más de alguien va a quedarse a tu lado y yo me pondré celoso. Pero un poco nada más. Una parte de mi sigue contigo. Y una tuya acá. Y eso basta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=8oWTp_XPBIA"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Crimen &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(Gustavo Cerati)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1059747350757674768?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1059747350757674768/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1059747350757674768' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1059747350757674768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1059747350757674768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/11/gordita-acabo-de-leer-tu-mail.html' title='Barbarella'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/R0G5Egbny_I/AAAAAAAAAIU/mYSW2ezgqlY/s72-c/barbara+vi%C3%B1a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-2581848889811209252</id><published>2007-11-15T09:05:00.000-08:00</published><updated>2007-11-15T11:49:34.230-08:00</updated><title type='text'>Entre mi libro y la danza</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzyXXwbny-I/AAAAAAAAAIM/CfAzYGAV-ws/s1600-h/bailarin.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133144109689064418" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzyXXwbny-I/AAAAAAAAAIM/CfAzYGAV-ws/s320/bailarin.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Diego y Manuel van bajando hacia el centro, por Eliodoro Yáñez. Manuel vio un magnolio en flor y Diego lo tildó de bonito. "Escaso comentario", dijo Manuel. Se siente contento esa mañana. Ha sido capaz de dar con la forma en que su nuevo amigo se abra con él. Que le cuente su secreto. Yo ya lo sé, pero no voy ahí con ellos, como para soplarle a Diego, que Manuel &lt;em&gt;cacha&lt;/em&gt; todo perfecto. Que la cuñada de Manuel comenzó con los comentarios. Detengo mi lectura. Me he enterado de un montón de cosas de estos personajes. Y también de Laura, cuyo apellido es Ortúzar. Pero es sólo un libro. No puedo meterme, ni adelantarme a nada. Es increíble lo imbuido que estoy en la historia. Se pasó Simonetti. Aunque tenga algunos reparos, que voy a decirle cuando me lo encuentre de nuevo. No puedo adelantar nada. No puedo revelar nada, por respeto a los futuros -y actuales- lectores del mismo libro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sigo leyendo La Razón de los Amantes y tengo que confesar algo: ya lo terminé. Y lo estoy leyendo por segunda vez. De inmediato. Haciendo como que no sé nada de lo que releo, pero me doy cuenta, que estoy haciendo el ejercicio de re-vivir, re-leer y re-mirar lo que ya viví, leí y miré. Y claro. Resulta más angustiante. Pasó una cosa en el libro que me dejó &lt;em&gt;lelo&lt;/em&gt;. No la esperaba. Ni siquiera la intuía. Y lo peor es que no puedo comentarlo. No. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lean el libro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ayer hubo día libre. En mi vida. No en el libro. Después de harto tiempo, un día de la semana fue relajado, tranquilo. Diferente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nunca he sido bueno para bailar. Tampoco soy malo moviéndome o siguiendo algún ritmo, pero ayer cumplí con la actividad que me había propuesto a mí mismo el lunes. Fui al &lt;a href="http://www.danzamayor.cl/"&gt;Festival de Danza Mayor &lt;/a&gt;de la Universidad Mayor, que se está desarrollando el la sala cultural de la estación Baquedano, en Providencia. En verdad tenía ganas de ir, porque no había ido nunca.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me bajo del metro en la línea 1. Baquedano. Son las siete y media en punto de la tarde y me apuro, porque es la misma hora que sale en el flyer del festival. Voy algo atrasado. Subo a la superficie y me encuentro fuera del Teatro de la Universidad de Chile. Mucha gente sale de sus trabajos a esa hora y yo camino apresurado, buscando, mirando. No encuentro nada, excepto unas barreras papales y uno hombres cargando cajas y cosas. Pienso que no he llegado tan tarde, pero el festival no es al aire libre. Algo anda mal. No escucho música, no veo bailarines, ni nada que se le parezca. Me urjo. Camino hacia el Parque Bustamante y sigo sin ver nada. Me devuelvo. Le pregunto a un carabinero, que está en su moto, fuera del teatro por si sabe dónde es el evento. Para sopresa mía me responde con un no tengo idea y me quedo helado. Un paco no sabe que pasa a su alrededor, pienso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Comienzo a buscar ideas en mi cabeza, sobre quién será la persona más idónea para preguntarle, ya que mi amigo motorizado, con suerte sabía donde está parado. Veo a un señor que viste un delantal azul, parece un junior, más bien un conserje. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- "Claro. Es ahí". - me dice apuntando el comienzo del Parque y dando por resuelta mi duda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Camino rápido. Pienso si se referirá al edificio de la Teléfonica. O quizás a la explanada que tiene el comienzo de ese parque. Nada. Sigo sin ver nada. Recuerdo "estación baquedano": Estoy frente a las escaleras, de la entrada a la línea cinco. Me doy una vuelta completa mirando alrededor. Mis ojos pasan por un escaño, donde escuché una historia triste, donde comencé una historia, que en ese momento no tiene lugar y me olvidó rápido. Fueron muchas caminatas y y también mucha pena, como para ponerme a recordar. Demasiado importante, pienso luego. Demasiado light, resuelvo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bajo las escaleras y me encuentro con gente ingresando a una especie de sala. Un lienzo gigante anuncia el Festival y me siento tranquilo. Estoy donde esperaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay mucha gente joven. Promedio 25 años. Algunos pokemones, otros pelolais. Usando las jergas más modernas de caracterización juvenil. Una niña abraza a un chascón medio hippie, que tiene los ojos verdes y los músculos marcados, sin ser grotescos, en una camiseta sin mangas. Debo usar la mía, pienso. La niña me mira, como reconociendo en mi rostro a alguien familiar. No nos conocemos. Mucha gente se agolpa en la entrada de la sala cultural de la estación y entro tratando de mirar en una creciente oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay graderías como de estadio. Sillas repartidas y la gente instalándose para mirar. Yo me quedo de pie. Miro a todos lados. Quizás haya alguien a quien saludar. No encuentro a nadie. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Unos jóvenes mueven cosas, de allá para acá. Al parecer no ha comenzado la muestra. Unas niñas de pollera larga y pelo negro conversan con un tipo calvo y de barba, que les sirve mate, mientras muestra enormes dientes blancos. Yo miro la escena y comprendo que son de ese mundo. Son actores o bailarines, pienso. Tienen esa pinta. Medio alternativos, medio hippies, medios underground. Medio artistas, concluyo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toda la gente se conoce. En las graderías hay grupos de hombres y mujeres que esperan, al igual que yo, que comience la obra. Unos se ríen, otros conversan. Un niño chascón, como Fernando Villegas, pero con cuerpo de gimnasta, le dice a otro que esto ya va a empezar. Yo no entiendo mucho. Sé que alguien va a bailar. Miro mi polera y siento ganas de mostarme más. La gente anda como relajada y mostrando sus cuerpos. Yo no me atrevo. Pienso en el gimnasio. Y una voz anuncia que es el momento de guardar silencio y ver el siguiente cuadro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando dice "siguiente" comprendo que esto no está empezando y que llegué atrasado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se apagan las luces y una música como de relajación, como  de ríos, lluvia y viento suena por el parlante, que está a pocos metros de mí. Un niño me mira y no sé quién es. No logro distinguir caras en la oscuridad. En el centro del escenario, que está más abajo de lo que esperaba, hay un papel blanco gigante pegado por los bordes. Como una especie de alfombra de papel. Un macetero contiene algo así como un bonsai y las luces proyectan sombras que empiezan a cambiar. De pronto aparecen dos hombres. Visten camisa gris y pantalón negro. Se mueven lentamente y se abrazan. La música cambia y empiezan a bailar. Hace los mismos pasos. Es como todo sincronizado. Pero no. Uno de ellos se arroja al suelo y el otro estira una mano, como si fuera lo único de su cuerpo que tiene vida. De pronto se pone detrás de su compañero y se pega como lapa. Los dos caen al suelo y comienzan a rodar. La música aumenta la velocidad y su baile parece un ritual. Están girando los dos. Se mueven de igual forma y parece una discusión. Silente. Oscura. Triste. Uno de ellos vuelve a caer al suelo. El otro lo mira, se mueve, baila y se tira al suelo también. Se quedan inmóviles. La luz comienza a apagarse. Se oye una música melancólica . De pronto se retuercen los dos. Uno arriba del otro, ruedan por la carpeta blanca de papel, se montan y se desmontan. Se abrazan. Se separan y se vuelven a abrazar. Caen de espaldas y abren los brazos. De lo alto está cayendo un líquido. Las luces de colores no dejan ver su color. Se cubren las caras con las manos y un chillido acompaña el momento. Siguen tocando sus caras y la luz se enciende. Están sangrando. Se retuercen otra vez. Giran las piernas y comienzan a girar. Esta vez juntos. Rápidamente. Está todo lleno de sangre. La música se vuelve suave y ellos vuelven a caer. Uno se levanta y toma al otro en el aire. Otra vez se empiezan a imitar. Uno abre la mano. El otro hace lo mismo. Giran, giran y se toman uno a otro, en el aire. Continúan bailando. De pronto la luz se apaga y caen los dos. Se encienden las luces y la ovación es total.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo aplaudo confuso, saliéndome del estado de punto cero en el que caí, mientras la gente aplaude y los bailarines entran y salen del escenario. Terminó la obra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La gente comienza a moverse dentro del lugar. Debe haber unas trescientas personas. Algunos bajan desde lo alto de las graderías. Yo decido salir a fumar. No puedo hacerlo ahí. Menos afuera. Inmediatamente, contigüa, está la estación de metro. Debo subir la escalera. Otras personas vienen atrás. Llegó hasta donde casi se sale al exterior. Y prendo un pucho. Tomo el celular y siento que alguien me observa. No hago caso. Llamo a Peter, para ver si quiere venir y así puedo compartir con alguien esto que es nuevo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Peter está aún haciendo clases y se excusa de que no alcanza a llegar. Hay gente en grupos, también fumando. Un niño flaco de polera gris y lentes oscuros viene hacia a mí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Hola!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Antonio! - respondo, amigablemente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Cómo va? - me pregunta interesado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bien. Todo bien.- respondo- ¡Qué buenos lentes!, le digo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ah sí, es que tengo una cuestión en el ojo. Y se saca los lentes negros como ojos de mosca y me muestra que tiene un ojo rojo, muy rojo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Te duele?- pregunto preocupado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No, no mucho.- ¿Te gustó la obra?- parece que requiere mi opinión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, claro. Al principio lenta, pero estuvo bien. Aunque medio down, ¿No?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí es que son piezas súper diferentes- me aclara- Y eso que no viste la primera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿No era la que vimos recién?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No. Antes hubo una que uf, uf, uf... Eran solo desnudos. Un poco fuerte -me cuenta-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Bah, yo pensaba que había llegado a la hora -puntualicé.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Volvimos a entrar a la sala donde ya los preparativos del cuadro final terminaban. Me quedo de pie junto al borde de la gradería. La luz vuelve a ser tenue. Ahora es una niña, de pelo liso y ojos expresivos la que me mira fijo. La miro. Está mirando hacia adelante. Me vuelve a mirar, percibo. Y esta vez la miro más rápido logrando chocar con su mirada. Nos quedamos fijos, el uno en el otro. Parece sonreír. Me pongo rojo. No la conozco, pero su cara amable pareciera decir hola. No digo nada. Ni siquiera respondo con la mirada, ni con la sonrisa. Aquí todos miran. Todos se miran. Todos sonríen. Qué divertido, pienso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por los parlantes anuncian "Matadero Alma", de Patricio Pimienta. No recuerdo de dónde, pero el nombre del director se me hace familiar. Me quedo pensando. Qué divertido ese apellido. "Pimienta". Repito en mi mente. Como disfrutando de oír una apellido que huele a condimento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se apagan las luces. En el centro del escenario hay un televisor. Se ven dos personas. Hablan. Brindan. No entiendo lo que dicen. Está muy lejos. Aparecen tres mujeres. Bailan algo así como música disco. Se visten como en los ochenta. Con pantalones de lycra, vestidos de colores y cintillos. Una comienza a pintar con spray lo que parece una casa. Las otras la ayudan. Dibujan ventanas y una bandera. Es una fortaleza. Algo así como un castillo. Entra una mujer y les rompe su obra. Tiñe de rojo, también con spray, todo lo pintado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La música ahora es eléctronica. La mujer del spray rojo rompe el papel blanco gigante donde habían pintado y se abre un nuevo escenario, dentro del mismo. Están los hombres del video. Hablan. Brindan. Hay un tipo desnudo parado dentro de una tina. El tipo tirita. Tiene cuerpo de gimnasta, o de bailarín puntualmente. No tiene guata. Ni grasa. Ni nada. Es un tipo atractivo. Los demás lo miran. Le arrojan agua. Se retuerce y cae dentro de la bañera. La música es extraña ahora. Nadie dice nada. En la sala reina un silencio profundo y expectación. Se oyen voces diciendo "dispara usted o disparo yo", junto a la música de fondo. No entiendo nada. Siento como que no me gusta esta obra. No la entiendo. Se torna confusa. Psicodélica. Es extraña. Quiero que termine pronto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se apaga la música. Los actores entran y salen recibiendo ovaciones. Queda poca gente. Algunos se fueron en la mitad de la presentación. Yo pensé en irme. Pero mi espíritu de artista, solidario, me recuerda que no hay nada más triste, que ver la gente marchar mientras se está actuando.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me quedo hasta el final. Todo se apaga. La gente baja de las graderías y el muchacho chascón y de cuerpo atlético me mira. Avanza y se une al grupo que lo espera a la salida. La niña que me miraba ahora camina a pocos metros de mí. Avanzo entre la gente y me voy. Me gustó lo que vi, pero una sensación extraña me acompaña. Debe ser que no pude comentar nada. O quizás no quería hacerlo. Fui a un festival de danza. No puedo quejarme. Tenía ganas. Hoy hay mas presentaciones. Quizás deba decirle a alguien. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomo mi libro. Manuel y Diego siguen camino a la oficina. Manuel no sabe que será invitado a una fiesta. Y yo sé lo que va a pasar en ese momento. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=sKnwd-brIo8"&gt;Déjame&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-2581848889811209252?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/2581848889811209252/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=2581848889811209252' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2581848889811209252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/2581848889811209252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/11/entre-mi-libro-y-la-danza.html' title='Entre mi libro y la danza'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzyXXwbny-I/AAAAAAAAAIM/CfAzYGAV-ws/s72-c/bailarin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-356168583897517774</id><published>2007-11-06T11:26:00.000-08:00</published><updated>2007-11-07T12:19:52.057-08:00</updated><title type='text'>Sábado de los libros</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEGtVn-ErI/AAAAAAAAAH0/uSHdCVzyZ8U/s1600-h/libros.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129888826520375986" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 167px; CURSOR: hand; HEIGHT: 122px" height="164" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEGtVn-ErI/AAAAAAAAAH0/uSHdCVzyZ8U/s320/libros.jpg" width="204" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La feria del libro es un evento que, hasta hace poco, sólo cubría como periodista. Me instalaba en algún &lt;em&gt;stand&lt;/em&gt;, con alguna autoridad o celebridad de las letras y contaba en detalle las minucias de lo más granado que se reúne anualmente en lo que -sólo para algunos y entre otros eventos culturales - es la fiesta más importante de su tipo en Santiago. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era la época de los móviles en directo. Despachos desde cualquier punto de la cuidad, para contar lo que ocurría. Me levantaba a las cinco de la mañana y pensaba en la locura de tener que estar a las seis y media en el canal. Me miraba al espejo y la cara de culo era evidente. Con tanto trasnochar, mis ojeras eran casi tan llamativas como mis claros ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo pasaba rápido y casi perfecto. Era notero de un matinal y me sentía contento de estar haciendo lo que más me gustaba: comunicar. Sí, comunicar cosas, noticias, acontecimientos. Lo que fuera desconocido. Y que sólo yo sabía. Era una sensación única sentir que hacía un aporte. Y del modo más simple y favorito para mí: hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podía pararme en cualquier lugar y reportear los datos. Ordenarlos y buscar un gancho que me permitiera partir siendo original, para salirme un poco del clásico formato de prensa, que no se condecía con el ritmo y el tono que necesita un matinal. Así, podía yo tomar un folleto de colores, donde había pueso previamente mis datos, con letra clara y legible y esperar el "al aire" de mi productor para empezar a hacer lo que llamaba yo "contar historias".&lt;br /&gt;-"Así como éste es el folleto que deberán llenar a partir de mañana, todas las personas que deseen donar sus órganos"-decía yo para enganchar al público y a todo aquel que me estuviera viendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sólo con poner sus datos como el nombre, rut y teléfono ya estarán formando parte de la gran red solidaria de chilenos, que permite a la Corporación del Trasplante orientar  a los familiares de personas que requieren un trasplante de órganos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serio, pero no menos optimista, me mostraba yo cuando se trataba de estos temas. En otras ocasiones aprendí a olvidar mi orgullo y acceder a aparecer en traje de baño, si estaba en una piscina; con pelucas, disfraces y hasta un perro a mi lado; con tal de graficar y explicar de mejor manera lo central de la noticia. Una vez incluso volví a sentirme niño -más aún de lo que ya me podía ver- y accedí a poner un uniforme de colegio para hacer un despacho de una tienda Falabella. Fue divertido y anecdótico. Si decía que estaba en segundo medio todos me hubieran creído.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El sábado volví a ir a la Feria del Libro, pero esta vez como yo. Como el simple e hiperkinético que soy vestido de jeans, polera y zapatillas. Sin la parafernalia del móvil, el productor y la cámara. Ahora era yo y mi celular. Yo y nada más. Yo y mis ganas de comprarme un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entré directo a la boletería y desde ese momento, al pagar dos mil pesos por entrar y no gratis, casi con ceremonia de bienvenida, por ser de un canal de televisión, como ocurría antes; comparé cómo las personas nos tratan de acuerdo a lo que representamos, mostramos o aparentamos. Me sentí contento. El anonimato es impagable en cualquier parte y más aún cuando sólo quieres pasear un rato.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que nunca fue un tema, pero fue inevitable evocar un momento que de ser casi un espectáculo, ahora simplemente era nada. Una visita personal, única y privada que sólo me importaba a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La distribución de las editoriales era la misma de los años anteriores. A un costado las más pequeñas y de menor difusión. Al centro, las rimbomantes, casi mediáticas y que publican a los "grandes" (en realidad más nombrados y recordados) escritores nacionales. Ahí estaban, Random House, Santillana, Salo, Alfaguara, Editorial Universitaria y Planeta, entre muchas, muchas otras. Esta última, la que más recuerdo, por ser la que tiene los libros de Fuguet y Simonetti, de quienes ya he leído algunas cosas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me paseé por todas y cada una. Miré cada libro como si se tratara de una extraña muestra de objetos paleolíticos, o mosquitos africanos traída exclusivamente a Chile. Textos de autoyuda, libros de política, magia, cocina, pintura, música, cine; diccionarios de todos los idiomas y de todas las combinaciones posibles. Me detuve en algunos que sólo por el color de la portada o las letras que traían llamaban mi atención. También hojeé otros, donde decía "Aprender a quererse". Y me preguntaba yo, entre el gentío, si existiría entre sus páginas una receta o algo parecido, que ayudara a aprender a quererse realmente. "Una pizca de cariño, dos cucharadas de paciencia y tres gramos de ego", ironizaba mientras observaba.&lt;br /&gt;-"Una cosa es lo que somos, otra lo que mostramos y otra lo que queremos ser"- decía en letras grandes, tipo tahoma número 14 y dije "okey, eso ya lo he leído". Avanzando entre la muchedumbre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me salté algunas editoriales que tenían sólo libros religiosos y santos que, más que hacerme pensar en las veces que dejé de ir a misa, o de lo que podría ayudarme un reencuentro con Dios, sólo me hicieron querer una lectura más trivial. Mientras, en medio del hall de la Estación Mapocho, una banda tocaba ritmos brasileños, en honor a ese país , que era el invitado de honor a la feria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Muy cerca de ahí, llegué hasta el stand carioca y me topé con muchos diccionarios y libros que enseñaban a "&lt;em&gt;falar&lt;/em&gt; portugués". Y me acordé de mi amigo Leo, de Florianópolis, que nos enseñó a mis amigos y a mí a decir: "cair en un pozo, no posso". Frase que ahora reproduzco, luego de pedirle a mi amigo que la escribiera, porque no lográbamos captar la diferencia, al menos, cuando la pronunciaba. El decía, en su portugués nativo (detallo la pronunciación para lograr explicar lo que digo) "cair en un poutso, no pouso". Y mis amigos y yo nos quedámos estupefactos.&lt;br /&gt;-Pero si dice lo mismo. No entiendo- decía Pancho, absorto.&lt;br /&gt;- Ah, no. Para mí es lo mismo- asentía yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que, claro, cuando le pedí que lo escribiera, comprendí por qué estaballa en carcajadas cuando nosotros, como buenos chilenos interesados en aprender, decíamos "cair en un poso, no poso". &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante mi caminata por la feria, que esta vez se presentaba enorme y como un mundo que me tocaba descubrir veía a los demás visitantes como seres especiales. No sé bien por qué. Si era que -casualmente- dos de cada tres usaba anteojos, que les daba un aire intelectual, o bien, por la seriedad que  cada uno de ellos mostraba, que les hacía parecer eruditos, alejados de la televisión, la farándula y todo tipo de cosa trivial. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Luego de dar la vuelta por los stands del exterior, decidí internarme en los pasillos de la feria. Madres con hijos pequeños pidiendo helados, señores mayores leyendo libros de religión y fanáticos de los juegos de rol y manga (para los que también había más de algún stand) se mezclaban entre la gente que sumaba más de un millar. Yo caminaba solo, pensando en si encontraría algo más que el libro que quería comprar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi curiosidad por tomar un libro desconocido, no logré impregarme más que con una frase que leí de un libro pequeño, amarillo con verde, que al abrirlo decía: "La vida no es limón. Es limonada". Lo cerré rápido, como quien ha visto algo prohibido y seguí caminando. Imaginaba que la vida estaba en un medio limón, que yo me metía a la boca y me producía acidez y repulsa. Luego, preferí imaginar el jugo de limón mezclado, con agua y azúcar. Sentí la acidez en mi lengua y el sabor dulce de esa limonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientra yo pensaba en limones, en el puesto de bebidas y galletones, un niño insistía ante su madre, para convencerla de comprar un helado que no vendían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mami, yo quiero de chocolate con almendras -rogaba el chiquilín-.&lt;br /&gt;-Mi amor no hay helados-contestaba la madre.&lt;br /&gt;- Siiiiii!! De chocolate con almendras- insistía el niño, incrédulo.&lt;br /&gt;-¡Pero mi amor!- decía la madre aunmentado el tono de su voz- ¡No venden helados aquí!&lt;br /&gt;-Pero mamiiiiii!!!! ¡¡¡De chocolate con almendras!!!! -insistía el niño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El asunto era que había un enorme libro que tenía en su portada una barra de chocolate y una almendra, pero como el niño apenas hablaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise saber en que terminó la discusión. Yo también fui niño y recuerdo lo triste que era darse cuenta, que es imposible transformar en chocolate un galletón y en almendra una bebida. Cuando chico, tampoco tuve helado, en medio de una feria de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEG9Vn-EsI/AAAAAAAAAH8/zE-iZD8dly0/s1600-h/larazon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129889101398282946" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="165" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEG9Vn-EsI/AAAAAAAAAH8/zE-iZD8dly0/s320/larazon.jpg" width="146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Me dedicí a ir en busca de mi objetivo: los restantes capítulos que siguen al "número uno", que me envió una periodista, de la editorial Planeta, del libro "&lt;a href="http://www.pablosimonetti.cl/"&gt;La razón de los amantes&lt;/a&gt;", de Pablo Simonetti.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La historia de Manuel y Laura preparándose para ir a la gala anual del banco, me dejó intrigado. El relato directo, preciso, detallado y envolvente me hizo devorar esas hojas, que me llegaron en un sobre discreto, anunciando el próximo estreno de &lt;a href="http://www.planeta.cl/"&gt;Planeta&lt;/a&gt;. Laura es una mujer de armas tomar y Manuel es un tipo que se merece lo que tiene, por ser bueno. Parecen la pareja perfecta. Sin embargo, la gala en el Teatro Municipal les tiene preparada una sopresa que sin duda, no los dejará indiferentes. Diego Lira es un nombre fácil de recordar y mi intriga es cada vez más fuerte. El encanto que se apoderó del matrimonio en aquella gala quedó en suspenso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tantas expectativas cargaba yo, que llegué rápidamente al &lt;em&gt;stand&lt;/em&gt; donde había cientos de ejemplares, unos arriba de otros, formando una montaña de libros. Junto a "La razón..." estaba "Madre que estás en los cielos", que aún no he leído y que me hizo dudar, por cuál de los comprar, pero como iba decidido, no cambiaría mi decisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las razones para comprarlo estaban absolutamente claras. Ahora sólo faltaba eso: comprarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me instalé frente a la montaña de libros y divisé a unas estudiantes de (presumo) periodismo, que entrevistaban a Simonetti y sostenían frente a él una cámara de fotos, que además registraba video. Yo me dispuse a esperar ser atendido, cuando de entre los libros salió un joven con aspecto gentil y cara de cansado.&lt;br /&gt;-¿Te puedo ayudar? - preguntó el joven.&lt;br /&gt;- Sí, claro-asentí amablemente, mientras tomaba un ejemplar de "La razón..." Quiero comprar uno".&lt;br /&gt;- Si quieres, puedes esperar para que Pablo te lo firme- ofreció el joven.&lt;br /&gt;- . . . (permanecí en silencio)&lt;br /&gt;- Bueno, si no me lo pasas, le puedo decir que...&lt;br /&gt;- Ok, está bien- interrumpí y acepté dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se lo pasaré para que lo firme, pensé. Seguramente me escribirá algunas líneas amables y luego recordaré que conocí al escritor del libro que leí. Además, no quería ser descortés y analizaba si el libro tendría ahora otra característica, por el hecho de estar firmado por el autor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La espera continuaba y las niñas parecían no querer terminar con su interrogatorio. Yo comenazaba a cansarme. Nunca me ha gustado esperar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEIMFn-EtI/AAAAAAAAAIE/uX1ARiNzbNk/s1600-h/simonetti.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129890454312981202" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 123px; CURSOR: hand; HEIGHT: 114px" height="114" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEIMFn-EtI/AAAAAAAAAIE/uX1ARiNzbNk/s320/simonetti.jpg" width="141" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Pablo Simonetti es un hombre de unos 45 años. Se ve de buena pinta y rostro amable. Nunca lo había visto en persona y la impresión que me llevo es que es afable y tranquilo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-¿Cual es tu nombre?- me pregunta directo y con voz suave, como quien habla relajadamente a un amigo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No le contesto inmediatamente y pienso cuántas veces necesitaré para que entienda mi nombre. Muchas veces me pasa que tengo que decirlo dos, tres o hasta cuatro veces,para que no terminen creyendo que me llamo Venus o Pelus. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para sopresa mía bastó una vez. Lo repitió sin problemas, sonrió y puso cara de curiosidad. Luego,  se dispuso a escribir. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¡Hey!, Pablo. ¿Puedes escribirme algo que cuando lo lea me suba el ánimo?&lt;br /&gt;La cara del escritor tomó ribetes de asombro. Sus cejas gruesas y arqueadas se marcaron aún más y un rictus de seriedad, mezclada con preocupación terminaron en sonrisa.&lt;br /&gt;- Bueno, bueno- me contestó seguro.&lt;br /&gt;Yo sentí que me puse rojo por ser tan patudo. O tan directo. O tal vez tan limitante. Quizás todas a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo amablemente estaba comenzando a inspirarse para escribir unas líneas en mi nuevo libro y plasmar junto a su nombre algún buen deseo, como suelen hacer los grandes poetas y yo, con mi cara de niño y voz de grande, impuse que me diera ánimo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me sentí mal en verdad. Mientras esperaba mi turno, para ser congratulado por la rúbrica del vate, por mi cabeza pasaban cientos de ideas. Entre ellas,  por qué estaba yo en una feria de libros solo. Miraba de alrededor y la gente caminaba por los pasillos comentando o simplemente sintiendo a su lado a las personas que eligieron como compañía. Por mi lado un viento cálido pasaba y si hubiera hablado seguro mis palabras se iban con él, al no tener receptor que las escuchara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pablo Simonetti cerró el libro. Tapó su lapicera. Me miró a los ojos y me pasó su obra firmada, me llamó por mi nombre, con un tono cercano y me pidió que subiera el ánimo. En ese instante sentí la sensibilidad del tipo, porque me habló con cierto grado de preocupación. Debe ser muy extraño que en medio de la algarabía que provoca conocer a un poeta o gran estrella de las letras, aparezca un jovencito como yo, con cara seria y actitud distante, pidiendo, más bien, exigiendo que le rubriquen el libro con algo más que un saludo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; "Un abrazo, con aliento y entusiasmo. Pablo Simonetti" fue su mensaje.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los escritores no son psicólogos ni sacerdotes, pensé. Y me sentí medio mal. Pero me duró poco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Metí la novela autografiada en la bolsa, que tenía escrito Grupo Planeta con letras gigantes y enfilé hacia la salida, pensando que había logrado mi cometido. Y no sólo eso, me había llevado la sorpresa de encontrar al autor del libro que elegí. Al menos me iba con algo más que el libro, pensé. Descarté visitar más &lt;em&gt;stands. &lt;/em&gt;El reloj marcaba las nueve y cuarto de la noche. Las dos horas ahí dentro pasaron volando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encendí un cigarro al salir. Me senté en las escaleras de la Estación Mapocho. Me acordé de Jacinto, un amigo que toca la guitarra magistralmente y se sabe muchas canciones, que podrían haber musicalizado ese momento y que me decía que no fumara. O al menos, tratara de no hacerlo tan seguido y me hizo prometer que empezaría por dejarlo cuando estuviera en mi casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya ven, no lo hice. Hay muchas cosas que debieran pasar y no ocurren. La vida es más que una limonada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Soundtrack de redacción:&lt;/span&gt; &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=lHHBIXeUP-M"&gt;Abrázame &lt;/a&gt;(nuevo descubrimiento!)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-356168583897517774?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/356168583897517774/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=356168583897517774' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/356168583897517774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/356168583897517774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/11/sbado-de-los-libros.html' title='Sábado de los libros'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RzEGtVn-ErI/AAAAAAAAAH0/uSHdCVzyZ8U/s72-c/libros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-6125082194978831966</id><published>2007-10-31T23:35:00.000-07:00</published><updated>2007-11-01T00:21:01.669-07:00</updated><title type='text'>Clarita no te cuestiones más...</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Ryl6M1n-EqI/AAAAAAAAAHs/rQF0IioBUKM/s1600-h/window1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127764011709764258" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 134px; CURSOR: hand; HEIGHT: 176px" height="202" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Ryl6M1n-EqI/AAAAAAAAAHs/rQF0IioBUKM/s320/window1.jpg" width="171" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita me preguntó si el niño que le gusta (ba?) será feliz. No supe que decirle. No lo conozco, no sé como piensa, no sé que habrá hecho después de haber jugado con los sentimientos de Clarita. Y no tengo idea que fue lo que le hizo a mi amiga, como para poder responder a eso. Pero por la cara de Clarita, entiendo que el tipo se portó re mal con ella. Debe haberla hecho sentir una mierda. Debe haberse sentido demasiado importante y quizás hasta se dio el lujo de no saber valorar las atenciones de mi amiga. Quizás le dijo un montón de cosas que ella jamás pensó y luego se dio media vuelta y se fue. Y ahí se quedó Clarita. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esperando. Sintiendo. Soñando. Quizás le dijo que era especial para él y que quería estar siempre a su lado. Y que nunca había sentido algo igual. Y Clarita le creyó, como le cree un niño al mago ilusionista de la plaza. Seguro. O tal vez, le dijo cosas que parecían verdad y Clarita simplemente le creyó. Debe haberle dicho que no importaba lo que pasara, pero él iba a estar siempre a su lado. Tiene que haberle dedicado muchas horas. De esos tiempo muertos, que estando juntos se avivaron y Clarita los sumó. Todos. Uno por uno. Hora con hora. Día con día. Semana con semana. Seguro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese tipo tiene que haber sido super inteligente para haber estado al lado de Clarita. Porque ella no es una mina cualquiera. Es medio loca, medio hiperkinética, medio niña, pero de tonta no tiene un pelo. Y él tiene que haberse dado cuenta. Yo creo que fue precisamente eso lo que vio en Clarita. Esa personalidad que se lo roba todo, esa forma de ser que no deja a nadie indiferente y seguro él le dijo que quería que fuera suya.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estoy seguro que fue así. Si no, mi amiga no estáría tan afectada y no andaría con cara de "no-sé-que-fue-lo-que-pasó". Ni me preguntaría por qué los tipos son así. O por qué creen que la gente es una polera vieja, que ya nadie se quiere poner. O peor aún, una polera que se usa hasta que se compra una nueva y la anterior pasa a la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita no entiende esas cosas. No sabe de engaños, ni de palabras al viento. Ella siempre me ha dicho que dice lo que siente y lo que piensa. Y seguro debe habérselo dicho a este señor. A ese niño, como le llama ella. Tiene que haberlo mirado y hablado a la cara con toda esa honestidad que tiene Clarita. Seguro le dijo que le parecía un tipo encantador. Tal vez coqueto. Y yo creo que fue así. Clarita lo tiene que haber mirado a la cara y haberse reído con él mirándole a los ojos. Tiene que haberle enseñado que mirando a los ojos no se puede mentir. Ni por más que trate. Porque Clarita no comprende esas cosas. Porque ella mira a los ojos y sólo dice la verdad. Y tiene que habérselo enseñado. Y el niño no supo como reaccionar, ante tanta verdad. Clarita tiene que haberlo abrazado y besado de una manera que este señor imaginó que por fin encontraba a alguien que era real. Seguro pasó eso. Y el tipo no supo más que descubrir que Clarita lo había impresionado. Y tiene que haberle dedicado palabras bonitas y seguro le habló de alguna canción. Y mi amiga sintió que le estaban "dedicando" esa canción. Eso tiene que haber pasado. Y Clarita no quiere decir ni una sola palabra, para no sentirse más tonta de lo que se siente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tipo tiene que haber dado todo de su parte por conquistarla y lo logró. Pero no se midió, porque Clarita quedó super contenta, pero él seguro sólo estaba probando su autoestima, de la manera más tonta e infantil que existe. Quizás comparó a Clarita y sintió que no era, ni tenía, ni actuaba, ni se parecía, ni le daría, lo que alguien antes sí. El tipo no supo responder a tanto cariño. Y luego se dio la media vuelta y se fue. Y no supo nunca que todo lo que vivió con mi amiga era de verdad. Como dice Clarita que el tipo le dijo. Y quizás el tipo siempre jugó con mi amiga y ella no supo darse cuenta a tiempo. Y él siempre supo que nada de lo que pasaba era importante. Y le hizo creer que sí... Y ella, le creyó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi amiga anda como ida. Parece que hubiese visto un ovni. Y seguro que lo vio. Porque no logra entender como alguien le dice que la quiere y luego desaparece por esa razón que sólo Clarita sabe y no le quiere contar a nadie, pero que seguro tiene que ver con el pasado del tipo, porque ella incluso dijo que trató de ayudarlo, de simplificarle las cosas, de hacerse a un lado, pero el tipo le dijo que no se preocupara, porque todo estaba bien. Y era mentira. De esas mentiras enormes que podrían cubrir una montaña. Y Clarita se quedó en el mismo lugar donde esperaba que el niño que le gusta llegara. Y se quedó esperando no más. Porque Clarita no ha vuelto a sonreír. Si el tipo hubiera vuelto, dándose cuenta de lo verdadera que es Clarita, mi amiga me habría sonreído cuando le dije que no se preocupara, que el amor cuando es de verdad, no necesita de tiempos, de espacios, distancias, ni segundas vueltas. El amor de verdad-verdad, simplemente se siente y cuando ya no se puede más se vive y se reconoce. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;Clarita cree que el niño está bien. O sea, dice que espera que lo esté. Pero que siente que no es así. Porque ya su vida cambió y Clarita también. Y entonces se pone seria y hace como que no pasa nada. Y mira una foto y sonríe. Pero luego baja la vista y se queda en silencio. Yo la miro. Quiero preguntarle que le pasa. Pero no es necesario. En su cara se nota que extraña al niño que le dijo que nunca había hecho una pausa para encontrar a alguien como ella. (Y la veo llorar, pero no digo nada. Me hago a un lado, como no dándome cuenta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clarita se pone a cantar. Bajito. Casi no entiendo lo que canta. Mira la guitarra. Y no se acerca. Algo pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no quiere cambiar nada. No quiere volver a ilusionarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=W21RHpDS-VA"&gt;Hacer el amor con otro&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-6125082194978831966?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/6125082194978831966/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=6125082194978831966' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/6125082194978831966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/6125082194978831966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/clarita-me-pregunt-si-el-nio-que-le.html' title='Clarita no te cuestiones más...'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Ryl6M1n-EqI/AAAAAAAAAHs/rQF0IioBUKM/s72-c/window1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-1825554698354376245</id><published>2007-10-31T12:37:00.000-07:00</published><updated>2007-10-31T18:59:10.882-07:00</updated><title type='text'>El video del 89</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las tardes en la oficina, desde hace algunos días, me recuerdan cuando tenía 13 ó 14 años. Sí, porque hay una tele cerca de mi escritorio y por alguna razón está puesta en el canal de videos latinos. Entre libretos y pautas, me lo he pasado viendo y escuchando a un joven Gustavo Cerati y sus amigos; a Jorge González y a Daniela Romo, a Ana Gabriel cantando su ya clásico "Amigos simplemente amigos y nada más"; a Luis Miguel, Lucerito, Yuri, Tam Tam Go, La Oreja de Van Gogh, Marco Antonio Solís, Ariztía, Technotronic, Vanilla Ice, Camilo Sesto, Rafaela Carrá, El Puma Rodríguez y Miguel Bosé, entre muchos, muchos otros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me preparo un café para -según yo- ganarle al sueño que me provoca el trasnoche del martes. Me pongo a pensar y me dan ganas de escribir. Estoy en lo mejor y de pronto comienzo a escuchar una historia. Una historia que pareciera salir de la nada, porque no veo a mi interlocutor. Sólo sé que está detrás de la pared de mi computador.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RykyWln-EpI/AAAAAAAAAHk/98B_FN0BfhE/s1600-h/myriam-hernandez-el-hombre-que-yo-amo_imagen2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127685014376288914" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="106" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RykyWln-EpI/AAAAAAAAAHk/98B_FN0BfhE/s320/myriam-hernandez-el-hombre-que-yo-amo_imagen2.jpg" width="143" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Has visto ese video?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí claro, Myriam Hernández. Digo mirando la tele.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la pantalla del fondo, efectivamente Myriam. Vestida de blanco, mostrando las largas piernas que no tiene y el pelo al viento. Susurra que ama un hombre que tiene alma de niño, la sonrisa ancha y tierna la mirada. Yo reconozco 1989.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ese video lo hice yo. Me dice la voz que sale tras el panel de mi escritorio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Ah sí?. Lo he visto hace rato. Es de 1989. -Afirmo como el más sabio VJ de toda la comarca-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Sí, 1989!. Lo hice con una sola cámara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Una sola? - repito incrédulo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí claro, no habían más recursos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta ese momento sólo atino a entender que hablo con alguien que hizo un video. Luego, recuerdo que es uno de los más premiados de Myriam, que le sirvió de trampolín para su presentación en el Festival de Viña del Mar por esos años y el que la posicionó como la mina de las "piernas más lindas de Chile" -aunque antes ya lo había demostrado- y dejó en la retina la frase: "Ah sí, el video en la playa y en las dunas, donde sale con un vestido blanco". De todas esas cosas comienzo a acordarme y me viene mi cara de niño de 1989, con doce escasos años y mi gusto por la música.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Está hecho a una cámara- Agrega la voz que continúa tras el panel de mi escritorio y mira hacia la tele defondo- ¿Sabes en que formato lo hicimos?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mmmmm... - No me atrevo a engrupir-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡En 3/4!.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿En serio?.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, pues. No teníamos más plata. 3/4 y una sola cámara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Qué wena!- Exclamo recordando que el formato aquel es uno de los antiguos en la tele y que para usarlo tenías que cargar una cámara que pesaba una tonelada, más una unidad aparte que pesaba otra tonelada y las cintas eran verdaderos "ladrillos" de color negro-&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Y sabes como hice con los fundidos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Apuesto que son súper artesanales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Exacto! - Me felicita el autor del video de Miry, que goza al verme atento a los detalles. -Me acuerdo que teníamos todo en dos cintas. Los monos en una y en la otra el sonido. Entonces, en una poníamos: 1-3-5-7 y en la otra: 2-4-6-8. Luego, yo fundía manualmente (hace el gesto del control de fundido de un switch, como quien empuja una palanca pequeña hacia adelante y atrás).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hoy los videos se editan en múltiples opciones de formato; los efectos permiten no sólo fundir, sino agregar millones de cosas que, en esa época, seguro sólo eran sueños. Yo miro la tele y el pálido color de ese video de 1989 me hace pensar cómo ha pasado el tiempo. Y no sé cuántas veces vi el video aquel de Myriam y jamás reparé en nada, porque más que la música, no representa mucho análisis para mí. Hasta ahora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Así que lo hiciste tú. -Afirmo con cierta dosis de impacto, ante inesperado relato.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Viste?. - No esperabas esta historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es cierto. No esperaba encontrarme a dos pasos de mí, con el realizador del video de Myriam Hernández, de 1989. Tampoco se me habría ocurrido que el mismo señor al que veo cada día pasar y me saluda, al que pretendo acercarme y decirle: "Podríamos trabajar juntos" o al que siempre he visto como el Director de Tv que ha hecho muchas cosas; fuera el creador de un video hoy histórico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miro hacia atrás y Eduardo Domínguez ya no está en el pasillo. Debe haber caminado hacia su oficina. Hoy hay Rojo y viene un grupo que debuta, desde México.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, a veces pienso: ¿y si me hubiese metido a Rojo?. Jajajaja. Debo seguir trabajando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=di6FrElXvhY"&gt;Jelousy - Lucy &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-1825554698354376245?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/1825554698354376245/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=1825554698354376245' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1825554698354376245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/1825554698354376245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/el-video-del-89.html' title='El video del 89'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RykyWln-EpI/AAAAAAAAAHk/98B_FN0BfhE/s72-c/myriam-hernandez-el-hombre-que-yo-amo_imagen2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-4521220602752999813</id><published>2007-10-29T12:57:00.000-07:00</published><updated>2007-10-29T14:41:55.570-07:00</updated><title type='text'>No estés triste Clarita</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyZSxVn-EoI/AAAAAAAAAHY/VZMTAWrgUyA/s1600-h/clarita+triste.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126876233379746434" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 157px; CURSOR: hand; HEIGHT: 171px" height="191" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyZSxVn-EoI/AAAAAAAAAHY/VZMTAWrgUyA/s320/clarita+triste.jpg" width="196" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Clarita está triste. Dice que no pensaba que las cosas se darían como hasta ahora. Se toma el pelo y hace un gesto de desgano, que deja en evidencia, que más que falta de ganas, lo que tiene es pena. De esa pena mala. De esa pena que hace ver las cosas más tristes e irremediables de lo que realmente son. Y Clarita lo sabe, pero se hace la tonta. Sabe que todos le van a preguntar qué le pasa y por qué tiene cara como de sueño. Como de haberse pasado la noche en vela. Pensando. Incluso llorando. Tiene ojeras. Unas ojeras negras, profundas. Sus ojos claros se pierden en el negro azuloso de sus ojeras. &lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, Clarita me contó que no logró hacer nada más en la noche. Se metió a la cama, se persignó y repitió su oración de siempre. Sólo que esta vez, según me dijo, no alcanzó a terminarla, porque cuando iba en la parte de "y cuida señor a..." se puso a llorar como condenanda. Como si sintiera que del pecho le salía un dolor, que ni alguien de acero podría haber aguantado. Y yo le creo, porque Clarita me dijo que sentía que estaba un poco enamorada. Cuando me dijo "un poco" me di cuenta que es de esas penas de amor de las que Clarita ya estaba aburrida. Me lo había dicho tantas veces...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A Clarita le pasó que le gustaba un niño. Uno de esos, que ella decía que no iba a conocer nunca. Parecido a ella, alegre, simplón, pero enigmático. Líder y extrovertido. De buena cara y amables gestos, de palabras bonitas y consideraciones escasas en otras personas; que cuando estaba a su lado, ella pensaba que era mentira. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me decía que un día se fueron a pasear, como muchas veces y ella lo miraba embobada y él no entendía por qué Clarita, que era tan buena para conversar y contar historias, aquella vez sólo miraba. Ella se hacía la tonta. Me contó que era ahí, cuando pensaba que no estaba caminando por la calle en que caminaba y que a su lado no iba el niño que estaba mirando. Y se pasaron horas así. Hasta que el niño extrañado le preguntó:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Clarita, ¿estás bien?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí. -contestó escueta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es que te estoy hablando y no me dices nada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sí, sí. Te estoy escuchando. No me hagas caso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Es que.. Estás así como muda, como ida. Y no sé si sientes lo que te estoy diciendo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Puedo jurarte que sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y era ahí que Clarita se había dado cuenta que estaba "un poco" enamorada. Y le pedí que me explicara qué era eso de "un poco enamorada". Porque no entendía eso de mucho o poco. Y me dijo que ella era así. Que cuando alguien le gustaba no era algo simple. Para ella se trataba de alguna manifestación del amor, aunque no sabía claramente como definirlo y que por eso le parecía que estaba "un poco enamorada", porque ella sentía que la fuerza que la gobernaba, para hacer y decir todas las cosas que hacía y decía era precisamente el amor. Clarita es tan niña. Tan ingenua en sus sentimientos y tan sensible para actuar, que todo le parece un sueño, y le cuesta creer que es verdad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y todo por culpa de esa transparencia que tiene Clarita, para todas las cosas. Ella dice que no puede hacer las cosas a medias y que mucho menos puede sentir a medias. Sobre todo si tiene enfrente alguien que le dice que no miente, que no juega y que todo lo que siente es verdad. Y Clarita me mira, como esperando que le digas algo, pero sé que decirle algo es obligarla a hablar y yo no quiero forzarla a develar su corazón, porque se que tiene pena. Sé que algo le pasa y se le nota en la cara. Ya no sólo sus ojeras la delatan, su sonrisa esta baja. Como apuntando hacia abajo. Y a Clarita no le gusta que le diga que tiene cara de pena.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se agarra un mechón del pelo y hace como que no está pensando en nada, pero cuando se queda callada, sus ojos claros la delatan. Mira como si no mirara y la pena se le escapa hasta por las pupilas, pero se sigue haciendo la tonta. Hasta que la luz del sol que le da en la cara, la hacen voltearse.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- "No puedo creer que sea verdad". - Me dijo Clarita, casi hablandole al viento. - "Yo pensaba que había una rázón más poderosa. Más madura. Más real".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ... - No supe que decirle.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita se había enterado recién, por un amigo que ella tiene, que el niño que le gustaba no había desaparecido. Ni tampoco se había vuelto mudo, ni se lo habían llevado los ovnis. Tampoco estaba preparándole una sopresa, dejando el tiempo pasar, para que un día se reencontraran, como ella ilusamente pensaba. Ni mucho menos el niño estaba haciéndose el interesante, ni nada de eso, como suele pasar. El niño no había buscado un espacio para pensar, ni mucho menos estaba esperando que con su ausencia fuera Clarita la que lo llamara. Sí, porque Clarita era tan niña en sus sentimientos que creía que el niño de la sonrisa amplia iba a volver algún día. Que no se había ido, sino que estaba pensando. O tal vez, ordenando sus ideas o quizás que cosa, pero jamás pensó que había pasado lo que supo que pasó. Clarita le creyó desde el corazón y por eso la noto enfática. Incluso molesta, pero no enojada. Molesta con ella misma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me contó que se conocieron inesperadamente. Y no me dijo nada más. No contó cómo, ni cuándo, ni dónde. Sólo me dijo que tenía mucha pena, porque sin haber sido una larga historia, ella había sentido que ese niño la hacía feliz. Y que ella se había dado cuenta de que lo hacía sentir a él feliz. Y que de eso sí ella estaba segura, porque al niño que le gustaba, se le notaba en la cara que sólo quería sentirse feliz. Y Clarita estaba tan contenta por eso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita me dijo que había tenido una sensación extraña, pero feliz desde que lo conoció. Cada día sentía que estaba más cerca de esa persona, que la miró durante mucho rato y le dijo que era una niña especial. Y eso que Clarita desde hace un tiempo venía jurándome que no le iba a creer a nadie. Pero yo me di cuenta que esta vez era distinto. Clarita había abierto las puertas a eso que ella misma venía evitando. Se había puesto en el plan de no hacer nada y simplemente entregarse a lo que sintiera. Como los niños cuando alguien le esboza una sonrisa y responden con otra sonrisa, simplemente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ella sentía que había logrado -quizás sin querer- que el niño que le gustaba se sintiera feliz. Sin más adornos que su tiempo juntos. Sólo con momentos que parecían irreales, como dice Clarita que siente cuando está feliz. Pero algo pasó. Y Clarita no me dijo nada, yo solo me di cuenta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y me contó que no se esperaba dejar de verlo, ni menos sentir que le había tomado el pelo. Que incluso, mientras me hablaba, ella creía que nada de lo que me decía era verdad. Que estaba diciendo tonteras y me pidió disculpas, por hablar tanta tontera junta. Y se volvió a callar. Y yo sentía que Clarita tenía más pena que antes. Porque ahora ni siquiera me miraba. Ni siquiera pestañeaba coqueta, como acostumbra hacer mientras me habla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Clarita bajó la vista y se quedó pegada en la colilla de un cigarro, que recién había apagado, con la punta de su zapatilla. Y no dijo nada más durante un buen rato, mientras el viento le tiraba el pelo en la cara y ella hacía como que no estaba ahí. Al menos eso sentí al verla con los ojos cerrados y guardando el más grande de los silencios. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una lágrima corre por la mejilla derecha de Clarita.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#333399;"&gt;(Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=_wfiqkLz2kE"&gt;Mujer de Lujo&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-4521220602752999813?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/4521220602752999813/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=4521220602752999813' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4521220602752999813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/4521220602752999813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/clarita-est-triste.html' title='No estés triste Clarita'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyZSxVn-EoI/AAAAAAAAAHY/VZMTAWrgUyA/s72-c/clarita+triste.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-5213404810389576315</id><published>2007-10-26T06:24:00.000-07:00</published><updated>2007-10-26T10:02:24.116-07:00</updated><title type='text'>Ahora poh....</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyHt01n-EmI/AAAAAAAAAHE/wP5TBzMq5_U/s1600-h/no-me-olvides-postcript.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5125639342928040546" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 189px; CURSOR: hand; HEIGHT: 161px" height="202" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyHt01n-EmI/AAAAAAAAAHE/wP5TBzMq5_U/s320/no-me-olvides-postcript.jpg" width="221" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así debería llamarse la canción que olvidé incluir ayer, en mi relato de la música.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es la típica historia de esos amores que no te dan ganas de tener. Uno se enamora hasta las patas y la otra parte también, sólo que en tiempos distintos. Y entonces cuando ya pasó todo, el enamorado del principio escucha un "te amo", pero tardío.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bueno, nunca sabemos lo que va a pasar. Les dejo la letra, porque a mí me gusta mucho.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BbhOyTH4UYo"&gt;Ahora&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(A. Plaza)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puedes decir que no ha pasado nada&lt;br /&gt;después de todo el dolor&lt;br /&gt;que causaste en mi corazón&lt;br /&gt;Yo quise hasta morir después de tu partida&lt;br /&gt;y ahora vuelves tranquila&lt;br /&gt;cuando ya se acabó el amor&lt;br /&gt;Y es que sin ti&lt;br /&gt;me perdí en un largo invierno&lt;br /&gt;el dolor se me hizo eterno&lt;br /&gt;y hoy resulta que tú&lt;br /&gt;Ahora&lt;br /&gt;Ahora dices que me amas&lt;br /&gt;ahora que no queda nada&lt;br /&gt;te mueres de amor por mí&lt;br /&gt;Ahoradespués que te lloraba ríos&lt;br /&gt;después de lo que yo he sufrido&lt;br /&gt;ahora por fin&lt;br /&gt;ahora sabrás lo que me hiciste vivir&lt;br /&gt;El día en que te fuiste conocí el infierno&lt;br /&gt;el frío, la soledad&lt;br /&gt;el miedo a volver a amar&lt;br /&gt;Y es que sin ti&lt;br /&gt;cada noche fue un tormento&lt;br /&gt;cada día un nuevo intento&lt;br /&gt;por arrancarte de mí&lt;br /&gt;Y ahora&lt;br /&gt;Ahora dices que me amas&lt;br /&gt;ahora que no queda nada&lt;br /&gt;te mueres de amor por mí&lt;br /&gt;Ahoradespués que te lloraba ríos&lt;br /&gt;después de lo que yo he sufrido&lt;br /&gt;ahora por finahora sabrás lo que me hiciste vivir&lt;br /&gt;Cuando esa lluviame golpeaba&lt;br /&gt;en la ventana&lt;br /&gt;no podía dormir&lt;br /&gt;te esperaba, buscaba tu cuerpo&lt;br /&gt;tu olor y sumido en un mar de dolor. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mira el video &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BbhOyTH4UYo"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-5213404810389576315?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/5213404810389576315/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=5213404810389576315' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5213404810389576315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/5213404810389576315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/ahora-poh.html' title='Ahora poh....'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RyHt01n-EmI/AAAAAAAAAHE/wP5TBzMq5_U/s72-c/no-me-olvides-postcript.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-3210727293351076186</id><published>2007-10-23T12:55:00.000-07:00</published><updated>2007-10-24T16:04:39.618-07:00</updated><title type='text'>Sólo en Chile</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx_PNln-EUI/AAAAAAAAAE0/hyeWBJF_jhI/s1600-h/secretary1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5125042733315920194" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 191px; CURSOR: hand; HEIGHT: 173px" height="211" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx_PNln-EUI/AAAAAAAAAE0/hyeWBJF_jhI/s320/secretary1.jpg" width="248" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- "Ya, pero ¿podemos hacer como que sí estoy en el sistema y tú me activas la tarjeta?"-&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pituto. Tal cual. Sin rodeos y gracias a que esto donde vivimos se llama Chile. Y nada de complicaciones morales, porque cuando es necesario no hay quien se resista a usarlo. Hay que reconocerlo. No hay Chile, como Chile.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si no fuera porque la niña me conoce hace mil años, todavía estaría rogando para que pasara alguien con su tarjeta, para abrir una puerta y poder ingresar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez viajaba en bus a Viña del Mar. Asiento cuarenta y algo, al final de la fila del conductor. Mientras dormía sentí que una aguja atravesaba mi muslo derecho y moría instantáneamente. Pegue un grito tipo "Auchhh" y la niña que iba delante se dio vuelta pensando que alguien efectivamente moría tras ella. De un salto fui al baño y me bajé el pantalón para mirarme la pierna y oh! sopresa! no tenía nada. O al menos nada como una necrosis o piel negra o algo relacionado a las arañas, sino que una comezón y enrojecimiento en el muslo, producto de tanto rascarme. Pero yo -con fobia a los arácnidos- aseguré que una araña gigante me había mordido la pierna y ya no aguantaba más. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me bajé del bus corriendo, con la mano en mi muslo derecho y una cara de espanto, que mi amigo Jorge que me esperaba, no entendía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno,no importa. A mi me picó o mordió una, recién en el bus y me duele muchísimo. Tengo que ir a una clínica ahora mismo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmmmm.. Es fin de semana. Es más de la una de la mañana. Olvídalo. No hay nada abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6nui6VQjI/AAAAAAAAAD8/ZYDhaDNNCU0/s1600-h/sala+espera.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124717844081492530" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" height="146" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6nui6VQjI/AAAAAAAAAD8/ZYDhaDNNCU0/s320/sala+espera.JPG" width="180" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"Setenta y dos". Decía una voz que salía por el verde y viejo altavoz de la sala de urgencia del Hospital Gustavo Fricke. Una señora gorda como ballena, con un ojo tapado y un bastón apenas llegaba al mesón de atención. Mi cara de espanto y sensación de angustia superaban mi supuesta "mordedura de araña". Fue lo más cercano que encontramos y lo más cercano también a la dura realidad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Joven?, ¿Qué le pasó?. Me preguntaba una señorita al verme con la mano en el muslo y mi cara de niño bueno, cuando le pregunté como funcionaba el sistema en ese hospital. "Nada. Ya se me pasó". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6oAi6VQkI/AAAAAAAAAEE/aBuEynwPvpg/s1600-h/seÃ±ora+gorda.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124718153319137858" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="173" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6oAi6VQkI/AAAAAAAAAEE/aBuEynwPvpg/s320/se%C3%B1ora+gorda.JPG" width="154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una fuerte emoción se apoderó de mí y después sentí rabia. El número 80 mil que seguramente me habría tocado esa noche para ser atendido, nunca sonó por el altoparlante y una vez más experimenté que los "pitutos" existen por doquier. Ya sea, porque te conocen o porque eres amigo de alguien, o para peor, en medio de personas de escasos recursos la idea de ser amables "porque sí" -a mi juicio, porque esa señorita quería hacer notar que todo andaba bien, pero la señora ballena seguía sentada esperando ser atendida- aflora como la maleza. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6oXi6VQlI/AAAAAAAAAEM/Srob0ZJjJjQ/s1600-h/cola+supermercado.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124718548456129106" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 187px; CURSOR: hand; HEIGHT: 149px" height="149" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6oXi6VQlI/AAAAAAAAAEM/Srob0ZJjJjQ/s320/cola+supermercado.gif" width="220" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En todo caso, reconozco que a veces es molesto cuando pasas al revés -sobre todo algunas veces, cuando no eres tú el beneficiario y estás en el super y viene una señora toda fifí y se hace la lesa, mirando con cara de "pucha, pobrecita yo" y te adelanta en la cola hacia la caja y no hay cómo decirle: "vieja patuda", pero como es "de la tercera edad", su pituto funciona por antonomasia, ya que el sistema lo incluyó- sin embargo, no es malo tener un pituto (justificada y puntualmente, claro está) cuando más lo necesitas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que discuta algunas veces, reconozco que me siento muy contento de ser chileno. Aquí no más pasan las cosas que pasan.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Sean ¿Todos? bienvenidos &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6phi6VQmI/AAAAAAAAAEU/N72cO5nhyg0/s1600-h/la+segunda.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124719819766448738" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="173" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx6phi6VQmI/AAAAAAAAAEU/N72cO5nhyg0/s320/la+segunda.gif" width="175" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Leía hoy en &lt;a href="http://www.lasegunda.com/"&gt;La Segunda &lt;/a&gt;que el ministro Harboe anunció la regularización de 20 mil inmigrantes ilegales en nuestro país. De ellos, sólo 15 mil son peruanos, el resto de varias nacionalidades. Ahora, todos, podrán ser beneficiados con protección social y competir en igualdad de condiciones con la mano de obra nacional.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Bien, ah?. Si lo vemos desde la perspectiva de la integración y como un guiño positivo a las relaciones exteriores de Chile con el resto de la región, estaremos contentos de ser cada día más solidarios. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx-G_y6VQpI/AAAAAAAAAEs/gwgGeir2J0Q/s1600-h/turista.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124963331527230098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx-G_y6VQpI/AAAAAAAAAEs/gwgGeir2J0Q/s320/turista.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero... ¿y los 345 chilenos que sólo este año han sido rechazados en España? ( y no digo nada de casos en otro países, porque no hay cifras concretas). No les digo yo. En Chile no más pasa lo que pasa. Está bien que seamos suuuuuuuuper solidarios y todas esas cosas, pero creo que también hay que hacer algo, para que se acaben los malos tratos cada vez que un morenito, medio bajo de estatura , cámara fotográfica en la mano, actitud de no haber estado ni en sueños en el lugar y sonrisa amplia pisa suelo español (o cualquiera que sea). ¿No les parece?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A veces creo que por un lado somos buenos y por el otro somos tontos. No es posible que apliquemos reglas al interior de un país en pro de los extranjeros, sin antes alzar el dedo e indicar que un chileno en otro país es precisamente: "un extranjero". Y no digo con esto que esté mal lo de los inmigrantes y su regularización, sino que me parece por lo menos "llamativo", que mientras afuera nos tratan a la "patá y el combo", aquí por poco les rendimos pleitesía a los foráneos. Siento que deberíamos hacer las cosas de manera regular y para todos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de todo, aquí no más habrán celebraciones porque los "puis" y otros modismos varios serán casi parte de nuestra lengua.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Espero que pronto activen mi tarjeta. Evitaré cualquier arácnido cerca y me alegraré por la señora que toma agua mineral a los pies de la Catedral, mientras sigamos viviendo en este país. Después de todo, aquí no más pasan las cosas que pasan...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-3210727293351076186?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/3210727293351076186/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=3210727293351076186' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3210727293351076186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3210727293351076186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/slo-en-chile.html' title='Sólo en Chile'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/Rx_PNln-EUI/AAAAAAAAAE0/hyeWBJF_jhI/s72-c/secretary1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8091418673616793503.post-3871045668687636976</id><published>2007-10-18T10:23:00.000-07:00</published><updated>2007-10-18T12:26:41.904-07:00</updated><title type='text'>Yo también! (y Jesse&amp;Joy...)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RxeZOi6VQII/AAAAAAAAAAM/iurJSeJf8Yc/s1600-h/escribir.jpeg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RxeZOi6VQII/AAAAAAAAAAM/iurJSeJf8Yc/s320/escribir.jpeg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122731576325914754" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Así fue que empecé...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tanto leerle el blog a un amigo y pensar que lo hacía bien (es todo así como alternativo, comenta música, cine y cuánta cosa encuentra y lo hace súper bien)  y luego de leer otro, donde el relato tiene un tono muy cercano (parece un diario de vida+libro de Fuguet+libro de niño) dije &lt;strong&gt;"ah, ¿y por qué yo no?". &lt;/strong&gt;Y aquí estoy. Empezando a escribir mi primer blog. No sé cuánto me dure, porque esto debe ser como el fotolog:  cuando lo abres, también luego de ver hartos, dices "todos los días pondré una foto". Y luego te da lata. Y sólo pones fotos de momentos importantes. O de algunos tristes. O simplemente, te olvidas de subir una foto y así va pasando el tiempo, hasta que ya no es tan entretenido. Supongo que un blog es como lo mismo, pero como acá se puede escribir más que estar pendiente de una foto, espero ser más constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RxeZay6VQJI/AAAAAAAAAAU/CoWf6bxFGrA/s1600-h/jesse+y+joy.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RxeZay6VQJI/AAAAAAAAAAU/CoWf6bxFGrA/s320/jesse+y+joy.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122731786779312274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía cómo titular este primer texto, así que me decidí por la idea de contarles que descubrí un grupo nuevo (que me recomendó el Jóse Astorga)  se llaman &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=5imXVEX155g"&gt;Jesse&amp;Joy&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;. No los había escuchado nunca, pero cuando los busqué en youtube y caché que tienen ese dejo de cebolla-música romántica-medio oreja dije: "Ok, me gusta". Y así fue. Son mexicanos y suenan bien. Me recuerdan muschas cosas y me hacen pensar otras. Así que está bien. Me gustan y punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estoy. Ya veremos como va esto de tener un blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soundtrack de redacción: &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=OBSkLfVp2fQ"&gt;"Los Mono - Promesas"&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=OBSkLfVp2fQ"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8091418673616793503-3871045668687636976?l=epigrafedeunrelato.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/feeds/3871045668687636976/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8091418673616793503&amp;postID=3871045668687636976' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3871045668687636976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8091418673616793503/posts/default/3871045668687636976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://epigrafedeunrelato.blogspot.com/2007/10/yo-tambin-y-jesse-y-joy.html' title='Yo también! (y Jesse&amp;Joy...)'/><author><name>Beluso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i2eikzTycJc/RxeZOi6VQII/AAAAAAAAAAM/iurJSeJf8Yc/s72-c/escribir.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
